Humillación en el Mundial, otro golpe a la confianza brasileña

miércoles 9 de julio de 2014 18:12 GYT
 

Por Brian Winter

SAO PAULO (Reuters) - Se suponía que el Mundial sería la presentación en sociedad para Brasil, la superpotencia futbolística revelándose también como una potencia económica y geopolítica.

Los hinchas que llegaran a Brasil y los espectadores serían testigos no sólo de un mes de un fútbol fabuloso, sino también del crecimiento económico que sacó a 35 millones de brasileños de la pobreza en la última década.

Imágenes de estadios brillantes y en especial la construcción de trenes rápidos y nuevos y pacíficos barrios pobres serían la vidriera de la izquierda brasileña, ganando imitadores en América Latina, África y otros lados.

Y, por supuesto, el equipo anfitrión ganaría su sexto título mundial.

Por ello, la derrota por 7-1 del martes en la semifinal contra Alemania fue algo más que uno de los resultados más sorprendentes en la historia deportiva. Fue un gran golpe a la confianza del país, el último de una serie de sueños que no se hicieron realidad.

La otrora boyante economía brasileña se ha estancado y ha estado acosada por tres años de alta inflación, sin un final visible. Su influencia diplomática se redujo mientras otros países latinoamericanos son testigos de sus problemas y adoptan un camino más agresivo de reformas pro-mercado.

El mismo Mundial estuvo plagado de excesivo gasto en estadios, proyectos de infraestructura sin terminar y la muerte de más de una decena de personas en accidentes en las construcciones.

Las noticias no han sido todas malas, sin embargo. En el torneo se vieron algunos de los partidos más memorables en años, mientras que los brasileños se llevaron elogios como anfitriones cálidos y entusiastas.   Continuación...

 
Una hincha de Brasil camina en una noche lluviosa tras ver el encuentro de su selección ante Alemania por semifinales de la Copa del Mundo en Río de Janeiro, jul 8 2014. Se suponía que el Mundial sería la presentación en sociedad para Brasil, la superpotencia futbolística revelándose también como una potencia económica y geopolítica.  REUTERS/Jorge Silva