ANALISIS-Marina Silva podría cambiar la carrera presidencial de Brasil

jueves 14 de agosto de 2014 15:11 GYT
 

Por Brian Winter

SAO PAULO (Reuters) - Una entrada tardía de la ambientalista Marina Silva a la carrera presidencial de Brasil tras la muerte de su compañero de fórmula para la presidencia podría convocar a votantes jóvenes y a los descontentos por la vacilante economía y la corrupción, aunque también podría agregar nueva incertidumbre para los inversores.

El candidato presidencial del Partido Socialista Brasileño (PSB), Eduardo Campos, murió el miércoles cuando el avión privado en el que viajaba se estrelló en la localidad de Santos.

Campos, de 49 años y ampliamente considerado como uno de los políticos jóvenes más brillantes de Brasil, figuraba en el tercer lugar de los sondeos electorales con un respaldo del 10 por ciento, debajo de la presidenta Dilma Rousseff, que busca la reelección, y del candidato opositor Aécio Neves.

Horas más tarde, en una conferencia de prensa en que pidió a Dios que cuide a la esposa y a los cinco hijos de Campos, Silva no dio señales de que lo reemplazará como candidata presidencial del PSB para las elecciones del 5 de octubre.

La carrera es seguida de cerca por inversores, que en su mayoría han expresado decepción por el lento crecimiento y elevada inflación bajo el mandato de Rousseff y que están ansiosos de que un líder más cercano al mercado tome el control de la mayor economía de América Latina.

Pero si Silva se presenta a la contienda presidencial -y la mayoría de los políticos y analistas creen que lo hará-, la historia de su inverosímil, y a menudo inestable, asociación con Campos ilustra por qué es amada por muchos y vista con recelo por algunos.

Nacida en el seno de una familia pobre de recolectores de caucho en el Amazonas, Silva, de 56 años, saltó a la fama como una ministra y activista ambientalista en la década del 2000.

Rompió con el oficialista Partido de los Trabajadores frustrada por la estancada legislación sobre protección al medioambiente y posteriormente criticó la creciente corrupción, lo que le ganó una reputación como una inusual voz moral en la política brasileña.   Continuación...