25 de agosto de 2014 / 16:13 / hace 3 años

Chilenos se ajustan a nueva realidad a medida que se afianza la desaceleración

7 MIN. DE LECTURA

Un cajero al interior de una amasandería en un barrio de clase obrera en Santiago, ago 19 2014. Cuando Betty Villalta abrió una panadería en un barrio de clase de media de Santiago hace unos cuatro años pensaba que su negocio estaría más o menos protegido de los riesgos de una desaceleración de la economía.Ivan Alvarado

SANTIAGO (Reuters) - Cuando Betty Villalta abrió una panadería en un barrio de clase de media de Santiago hace unos cuatro años pensaba que su negocio estaría más o menos protegido de los riesgos de una desaceleración de la economía.

Pero en los últimos meses ha tenido que salir a buscar clientes a la calle para mantener el nivel de ventas de sus populares "sopaipillas", un tipo de masa frita tradicional que suele venderse en puestos de comida informales, mientras afronta los crecientes costos laborales y del precio de la harina.

Tres negocios han cerrado este año en la calle donde está ubicado su local.

"Se dice que la comida y el pan es como un mal necesario, que toda la gente tendría que consumirlo, pero la realidad no es así, porque a la gente si de repente le sobraba un pan anteriormente lo desechaba, ahora lo guarda", afirmó.

Villalta no es la única.

Cuando la inversión minera empezó a enfriarse el año pasado en Chile, el mayor exportador de cobre del mundo, las ventas minoristas se mantuvieron estables. Pero ahora la desaceleración se está percibiendo con fuerza en la economía en general, a lo que se suma la debilidad de la moneda local, el peso, un factor que eleva los precios de los bienes importados.

El mes pasado, la confianza del consumidor arrojó una lectura negativa por primera vez en dos años. Al mismo tiempo, las ventas de autos nuevos se derrumbaron y el crecimiento de los ingresos minoristas se ralentizó desde los niveles de doble dígito de hace un año a un anémico 2,3 por ciento.

La mayoría de los economistas ahora estima que el crecimiento económico de Chile se ubicará en entre un 2 y un 2,5 por ciento este año, por debajo del 4,1 por ciento del 2013.

"Se evidencia una desaceleración bastante grande", dijo Bernardita Silva, gerente de estudios de la Cámara Nacional del Comercio (CNC).

"Aquí hay 2 efectos: están comprando menos, eso es claro, y en la línea de supermercados quizás hay un efecto de substituciones (...) La gente puede dejar de comprar o substituir o buscar otros canales de venta, por ejemplo, en lugar de ir al supermercado, van a la feria (mercado callejero). Pero definitivamente están comprando menos", indicó.

Dependencia Del Cobre

Buena parte de las economías latinoamericanas dependientes de las materias primas han tenido dificultades este año, tras verse impactadas por las dudas sobre el crecimiento económico de China y el retiro de los estímulos monetarios en Estados Unidos.

Chile -una de las economías más abiertas al desarrollo de la región- es particularmente susceptible a este nuevo escenario.

Sus ingresos dependen demasiado de los vaivenes del cobre que se esconde bajo el árido suelo andino del norte y el centro de su territorio. De los cerca de 77.000 millones de dólares en productos que Chile exportó en el 2013, más de 40.000 millones de dólares correspondieron al cobre, de acuerdo a cifras del Banco Central.

Casi la mitad de la demanda global del metal proviene de China.

A medida que el mercado de bienes raíces chino se desacelera, la demanda del cobre y su precio en el mercado global han caído como piezas de dominó y la inversión en la minería se ha evaporado. Los elevados costos de la energía hacen que el cobre chileno sea particularmente caro de producir.

El Banco Central ha reducido su tasa de interés de referencia para estimular la economía ante la baja en el atractivo de Chile para los inversores, mientras que el peso chileno se ha ido debilitando hasta caer a un mínimo de cinco años contra el dólar, lo que ha encarecido las importaciones y atizado la inflación.

Para Cristina Galindo, que tiene una pequeña tienda de insumos para impresoras en un sector comercial de Santiago, esto implicó una fuerte alza en los costos de los cartuchos importados que vende, lo que ha llevado a sus clientes a buscar tintas recargables más baratas.

"Estuve seriamente a punto de cerrar el local y de hecho estuve pagando los gastos con mis platas porque con las ventas no me alcanzaba", declaró. Para mantener abierta su tienda decidió compartir gastos de arriendo con otro comerciante y tuvo que despedir a su única empleada.

Riesgos en La recuperación

Aunque la tasa de desempleo aún está cerca de mínimos históricos, en un 6,5 por ciento, el economista del Banco BCI Antonio Moncado considera que las cifras ocultan una historia diferente: los empleos de menor salario y los más inestables están reemplazando cada vez más a aquellos de mejor paga.

"Si eso se extiende por los próximos meses (...) nos podemos encontrar con un panorama donde la familias van a tener menor ingreso por promedio disponible y probablemente los cifras de consumo por el resto del año van a seguir deteriorándose", comentó.

Las grandes cadenas minoristas de Chile hasta ahora no han sentido el impacto de la menor actividad económica, pero eso podría cambiar dado que el gasto de consumidor se apoya en las ganancias de las empresas y los enormes descuentos carcomen los márgenes, de acuerdo a los analistas.

Las grandes minoristas como la líder del mercado, Falabella, y el conglomerado Cencosud, se han expandido en la región latinoamericana, quedando menos expuestos a la desaceleración del país, pese a que Chile todavía representa tres cuartos de las utilidades de Falabella y más de la mitad de los beneficios de Cencosud.

La presidenta izquierdista Michelle Bachelet, que llegó al poder en marzo para un segundo mandato, planea aprobar un paquete de exhaustivas reformas que han generado críticas de líderes empresariales y de la oposición, quienes se quejan de que ahora no es momento de cambiar la legislación para favorecer iniciativas sociales porque podrían afectar la inversión.

De todas formas, la economía chilena no ha caído en recesión y los centros comerciales diseminados por Santiago, dotados con locales de grandes marcas estadounidenses, siguen en plena actividad.

"La gente sigue yendo porque les gusta mucho ir al shopping para estar adentro del mall. El punto es: ¿Están comprando?", inquirió Silva de la CNC.

Editado en español por Silene Ramírez

0 : 0
  • narrow-browser-and-phone
  • medium-browser-and-portrait-tablet
  • landscape-tablet
  • medium-wide-browser
  • wide-browser-and-larger
  • medium-browser-and-landscape-tablet
  • medium-wide-browser-and-larger
  • above-phone
  • portrait-tablet-and-above
  • above-portrait-tablet
  • landscape-tablet-and-above
  • landscape-tablet-and-medium-wide-browser
  • portrait-tablet-and-below
  • landscape-tablet-and-below