Cuba endurece reglas para ingreso de bienes de consumo que traen viajeros

lunes 1 de septiembre de 2014 13:15 GYT
 

Por Nelson Acosta

LA HABANA (Reuters) - Cuba puso en vigor el lunes reglas más estrictas sobre los artículos de consumo que viajeros pueden ingresar al país y aumentó sus aranceles, en un ajuste en las regulaciones que irritó a ciudadanos acostumbrados a contrarrestar la escasez crónica de productos en la isla con compras en el exterior.

Las nuevas regulaciones aduaneras apuntan a desincentivar el mercado negro de bienes de consumo difíciles de encontrar en las tiendas estatales, que tienen elevados impuestos, están desabastecidas y sus artículos carecen de la calidad requerida.

Un empleado de la Aduana aseguró que las nuevas medidas buscan disminuir la cantidad indiscriminada de artículos que se estaban importando.

"Todos los cambios, todas las medidas que se toman, tienen resistencia, pero esperamos que traiga los resultados que espera el país", dijo el funcionario Dionisio Pérez en el aeropuerto de La Habana.

Las nuevas reglas amenazan con generar un aumento de los costos y dificultades para los propietarios de pequeños negocios en la isla como tiendas, bares, restaurantes, cafeterías y salones de belleza, que dependen básicamente de los productos que los viajeros traen al país en sus equipajes.

"Esa nueva ley no está bien. Ahora estaremos más limitados en los precios y las cantidades de los productos", dijo José Díaz Concepción, un cubano residente en la occidental provincia de Pinar del Río que visitó Miami.

"Ir a Miami y traer una bobería ahora es ridículo. ¡Cómo va a ser eso caballero!", agregó indignado.

Allí, en Miami, es evidente la demanda de productos con destino Cuba, que vive desde hace más de medio siglo bajo un embargo económico de Estados Unidos.   Continuación...

 
Unos vendedores de carne de cerdo en una calle de La Habana, jul 6 2014. Cuba puso en vigor el lunes reglas más estrictas sobre los artículos de consumo que viajeros pueden ingresar al país y aumentó sus aranceles, en un ajuste en las regulaciones que irritó a ciudadanos acostumbrados a contrarrestar la escasez crónica de productos en la isla con compras en el exterior. REUTERS/Stringer