Si Grecia cae, nadie quiere sus huellas digitales en el arma del crimen

domingo 26 de abril de 2015 15:12 GYT
 

Por Paul Taylor

BRUSELAS (Reuters) - "Vamos a colapsar". "No, eso no va a pasar". "Nos están estrangulando". "No es cierto". "Nos deben dinero de la Segunda Guerra Mundial". "Ya pagamos".

El juego del gato y el ratón entre Grecia y sus acreedores internacionales se está convirtiendo en un círculo vicioso, en el que todos se echan la culpa mientras Atenas está cada vez más cerca de la bancarrota, sin un acuerdo de "dinero por reformas" a la vista.

Los líderes políticos europeos, los responsables de los bancos centrales y los políticos griegos están de acuerdo en una sola cosa: si Grecia cae, no quieren tener sus huellas digitales en el arma del crimen.

Si Atenas se queda sin efectivo e incurre en una cesación de pagos en las próximas semanas, como parece cada vez más probable, nadie quiere ser acusado de haberla empujado por el precipicio o de no haber intentado salvarla.

El Gobierno izquierdista griego ya ha identificado a su culpable: Alemania, el principal financista de Europa, al que acusa de imponer unas políticas de austeridad tóxicas a los griegos, provocando una "crisis humanitaria".

Los gobiernos de la zona euro están preparando el terreno para culpar al novato Gobierno del primer ministro Alexis Tsipras por fanfarronear, obstruir, incumplir compromisos y evitar tomar elecciones difíciles mientras Atenas arde.

"Estamos haciendo todo lo que posible para salvar a Grecia de sí misma, pero al final depende de ellos", es el mensaje que sale de Berlín, Bruselas y de la sede del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington.

Tsipras y su extrovertido ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, intentaron montar al principio una coalición contra Berlín, visitando Francia, Italia, Gran Bretaña, Bruselas y a muchos medios tras su elección.   Continuación...

 
En la imagen de archivo, la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro griego, Alexis Tsipras, se saludan tras ofrecer una conferencia de prensa conjunta en Berlín, el 23 de marzo de 2015. El juego del gato y el ratón entre Grecia y sus acreedores internacionales se está convirtiendo en un círculo vicioso, en el que todos se echan la culpa mientras Atenas está cada vez más cerca de la bancarrota, sin un acuerdo de "dinero por reformas" a la vista.
REUTERS/Hannibal Hanschke    - RTR4UJHI