Se agota solidaridad de Europa hacia Grecia

martes 12 de mayo de 2015 13:18 GYT
 

Por Paul Taylor y Andrius Sytas

BRUSELAS/VILNA, 12 mayo (Reuters) - Cuando el izquierdista radical Alexis Tsipras ganó la elección general de Grecia, a fines de enero, se convirtió por un corto tiempo en un ícono para la izquierda europea.

El diario francés Liberation lo declaró "la nueva cara de Europa" y todos querían fotografiarse con Tsipras y con su ministro de Hacienda, Yanis Varoufakis.

Pero poco más de 100 días después, en Europa ya casi se ha agotado la solidaridad hacia el partido Syriza y hacia Grecia.

Diatribas ideológicas, declaraciones contradictorias, filtraciones de documentos sensibles y tácticas rígidas de negociación han irritado a muchos funcionarios europeos y a políticos que inicialmente tenían buena disposición hacia los recién llegados de Atenas.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, abrazó a Tsipras y prácticamente lo llevó de la mano por el laberinto de la UE, mientras que el presidente del Parlamento Europeo, el alemán socialdemócrata Martin Schulz, se apresuró a ofrecerle ayuda a Atenas.

Los Gobiernos de centroizquierda en Francia e Italia, que querían aliviar la austeridad impuesta por Alemania, vieron el terremoto electoral de Grecia como una oportunidad.

El presidente de Francia, Francois Hollande, dijo que la victoria de Syriza "demostraba que la austeridad como la única perspectiva y realidad ya no se podía tolerar".

"Pensamos que esto finalmente haría entender a los alemanes que demasiada austeridad iba a llevar a Europa a las manos de extremistas", dijo un destacado funcionario de un Gobierno del sur de Europa. "Pero por la forma en la que se han comportado los griegos ya nadie quiere que asociarse con ellos", agregó.   Continuación...

 
Soldados presidenciales griegos en una ceremonia frente al Parlamento en Atenas, mayo 10 2015. Cuando el izquierdista radical Alexis Tsipras ganó la elección general de Grecia, a fines de enero, se convirtió por un corto tiempo en un ícono para la izquierda europea. REUTERS/Kostas Tsironis