Tsipras recibe beso griego pero todavía sin acuerdo en Bruselas

jueves 11 de junio de 2015 10:49 GYT
 

Por Renee Maltezou y David Stamp

BRUSELAS (Reuters) - Un acuerdo para salvar a Grecia de la bancarrota parecía todavía lejano el jueves, pese a que sólo 24 horas antes el primer ministro, Alexis Tsipras, recibió un saludo al estilo griego cuando llegó a Bruselas.

En Grecia los hombres suelen saludarse con un beso. Pero el hombre que le plantó un beso a Tsipras el miércoles fue el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker, de Luxemburgo -país en el que las muestras abiertas de afecto entre hombres heterosexuales no se dan con tanta frecuencia.

La ocasión fue una sesión de saludos antes de una cumbre de líderes de la Unión Europea y sus homólogos de Latinoamérica y el Caribe en las oficinas centrales de la Comisión.

Para cualquiera que esté preocupado por el destino de Grecia y la zona euro en general, la pregunta era si Tsipras podría convencer a los acreedores de la UE y del Fondo Monetario Internacional de que liberasen recursos o relajen los límites del financiamiento para que Atenas pueda cancelar deudas a fin de mes y evitar un default.

Por eso el tono entre Tsipras, que fue un líder comunista de joven, y los funcionarios europeos, fue vigilado de cerca.

Las cosas tuvieron un comienzo un poco incómodo.

En Bruselas circulaba la idea de que Juncker estaba enojado con la táctica de Tsipras para negociar un acuerdo, bajo el cual se supone que Grecia aceptará más reformas y austeridad a cambio de fondos.

Pero el presidente de la Comisión pareció dispuesto a transmitir, con su lenguaje corporal, que se habían reanudado las amistades normales.   Continuación...

 
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (derecha), recibe al primer ministro griego, Alexis Tsipras, en la sede de la Comisión Europea, en Bruselas, 4 de febrero de 2015. Un acuerdo para salvar a Grecia de la bancarrota parecía todavía lejano el jueves, pese a que sólo 24 horas antes el primer ministro, Alexis Tsipras, recibió un saludo al estilo griego cuando llegó a Bruselas. REUTERS/Yves Herman