11 de junio de 2015 / 14:44 / hace 2 años

Tsipras recibe beso griego pero todavía sin acuerdo en Bruselas

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El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (derecha), recibe al primer ministro griego, Alexis Tsipras, en la sede de la Comisión Europea, en Bruselas, 4 de febrero de 2015. Un acuerdo para salvar a Grecia de la bancarrota parecía todavía lejano el jueves, pese a que sólo 24 horas antes el primer ministro, Alexis Tsipras, recibió un saludo al estilo griego cuando llegó a Bruselas.Yves Herman

BRUSELAS (Reuters) - Un acuerdo para salvar a Grecia de la bancarrota parecía todavía lejano el jueves, pese a que sólo 24 horas antes el primer ministro, Alexis Tsipras, recibió un saludo al estilo griego cuando llegó a Bruselas.

En Grecia los hombres suelen saludarse con un beso. Pero el hombre que le plantó un beso a Tsipras el miércoles fue el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker, de Luxemburgo -país en el que las muestras abiertas de afecto entre hombres heterosexuales no se dan con tanta frecuencia.

La ocasión fue una sesión de saludos antes de una cumbre de líderes de la Unión Europea y sus homólogos de Latinoamérica y el Caribe en las oficinas centrales de la Comisión.

Para cualquiera que esté preocupado por el destino de Grecia y la zona euro en general, la pregunta era si Tsipras podría convencer a los acreedores de la UE y del Fondo Monetario Internacional de que liberasen recursos o relajen los límites del financiamiento para que Atenas pueda cancelar deudas a fin de mes y evitar un default.

Por eso el tono entre Tsipras, que fue un líder comunista de joven, y los funcionarios europeos, fue vigilado de cerca.

Las cosas tuvieron un comienzo un poco incómodo.

En Bruselas circulaba la idea de que Juncker estaba enojado con la táctica de Tsipras para negociar un acuerdo, bajo el cual se supone que Grecia aceptará más reformas y austeridad a cambio de fondos.

Pero el presidente de la Comisión pareció dispuesto a transmitir, con su lenguaje corporal, que se habían reanudado las amistades normales.

Cuando Tsipras se acercaba, el líder griego pareció preparar su brazo derecho para el tradicional saludo de estrecharse las manos. Pero Juncker tomó a su invitado con un abrazo y le dio un beso en la mejilla.

Tsipras quedó paralizado por un momento, antes de esforzarse para liberarse lo más rápido posible, tratando de no ofender.

Tras posar brevemente para los fotógrafos con Juncker y con Donald Tusk, el presidente del Consejo Europeo, Tsipras dejó el podio y se dirigió a un largo día de reuniones.

Finalmente, el primer ministro griego consiguió un encuentro con la canciller alemana, Angela Merkel, y con el presidente francés, Francois Hollande, aunque no un acuerdo concreto.

Juncker tiene antecedentes de conducta pública más expresiva que la de sus colegas europeos, como cuentan sitios webs como uno llamado "De Luxemburgo con Amor".

No queda claro por qué Tsipras, ahora un miembro de la izquierda radical, pareció incomodarse.

Para el movimiento comunista al que alguna vez perteneció, algunos pasados abrazos fraternales fueron un mal augurio.

Un retrato del presidente soviético, Leonid Brezhnev, besando al líder de Alemania Oriental, Erich Honecker, directamente en la boca en 1979 ahora adorna lo que queda del Muro de Berlín, que cayó una década después.

escrito por David Stamp, editado por Gabriel Burin

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