Fanya, la bolsa de metales de China en el centro de un escándalo de inversión

lunes 14 de diciembre de 2015 16:32 GYT
 

Por David Stanway

KUNMING, China (Reuters) - El edificio sencillo de cuatro pisos de la bolsa de Fanya, en la ciudad de Kunming en el sur de China, está lleno de investigadores que tratan de entender cómo un oscuro negocio de comercio de metales se convirtió en una de las instituciones de inversión más audaces de China.

Escondido detrás de un centro comercial de lujo, la Bolsa de Fanya fue fundada en el 2011 con el objetivo de dar a China un mayor control global de la oferta y el precio de 14 metales estratégicos y raros. También ofreció un producto de inversión que prometía rendimientos anuales de hasta un 13,68 por ciento y la flexibilidad para depositar y retirar dinero a voluntad.

Casi parecía demasiado bueno para ser verdad. Y lo era.

En julio, cientos de ciudadanos se congregaron frente al edificio exigiendo saber qué había sido de más de 40.000 millones de yuanes (6.600 millones de dólares) que habían invertido en un producto respaldado por Fanya conocido como "Rijinbao" o "Joya de Oro del día". Cinco meses más tarde, aún esperan respuestas.

Investigadores del Gobierno y auditores independientes están intentando hacer frente a otro producto de gestión de riqueza (WMP, por su sigla en inglés) que salió mal en China, y que el propio Gobierno había promovido.

Los temores están aumentando por los riesgos subyacentes para el sistema financiero de China de la industria de WMP de 2,6 billones de dólares y los retos que supone para los reguladores chinos.

Muchos de estos productos se venden en grandes cantidades de mercados controlados por privados, que han sido objeto de un creciente escrutinio por parte del regulador estatal de valores, preocupado de que la conducta ilegal esté poniendo miles de millones de yuanes en riesgo.

El escándalo también pone de relieve los riesgos políticos y sociales para el gobernante Partido Comunista en momentos en que una creciente masa de inversores minoristas chinos, con oportunidades limitadas de inversión, se enfurecen por la desaparición de los ahorros de su vida en planes que pensaban que el Gobierno había aprobado como seguros.   Continuación...