Agricultores de Centroamérica afectados por roya abandonan el café y cultivan tomates

viernes 10 de octubre de 2014 12:01 GYT
 

Por Marcy Nicholson y Nelson Renteria

NUEVA YORK/JAYAQUE El Salvador (Reuters) - Los venados ahora pasean libremente y la maleza crece en terrenos agrícolas desiertos en El Salvador, donde Julio Portillo solía cultivar granos de café arábigo hasta que un devastador hongo de roya lo forzó a abandonar el café este año por primera vez en más de dos décadas.

Pese a haber enfrentado en el pasado los bajos precios o el mal clima, el agricultor de la Cooperativa Chahuite, cerca de la capital San Salvador, siempre dedicó una porción de su cosecha al café arábigo.

Sin embargo, este año y ante la tercera temporada consecutiva enfrentando el peor brote en la historia de la región de una enfermedad conocida como roya, no replantó los árboles ni trató a los que sobrevivieron.

Un prolongado declive de precios hasta alcanzar mínimos en siete años cercanos a 1 dólar por libra a fines del año pasado ha vaciado las reservas de efectivo de los agricultores y los ha dejado con poco para invertir en costosos nuevos vástagos que resistan a la roya y con pocas ganas de correr más riesgos.

Poco más de la mitad de los cultivos de café de Centroamérica han sido afectados por el hongo.

"El hongo golpeó duro a los cafetales. Avanzó por la ladera de las montañas y se comió todo", declaró Portillo a Reuters desde su granja en las montañas Jayaque, unos 60 kilómetros al oeste de San Salvador.

Los futuros del café se han recuperado este año y han duplicado el valor a más de 2 dólares por libra debido a sequías que amenazan al principal productor, Brasil. Sin embargo, muchos agricultores prefieren cultivos de menor riesgo.

La mitad de los miembros de la Cooperativa Chahuite han optado por otros cultivos, como tomates y ajíes, o han abandonado la agricultura, afirmó Portillo.   Continuación...

 
Una planta de café infectada con roya en la cooperativa Chahuite en San Salvador. Imagen de archivo, 26 septiembre, 2014. Los venados ahora pasean libremente y la maleza crece en terrenos agrícolas desiertos en El Salvador, donde Julio Portillo solía cultivar granos de café arábigo hasta que un devastador hongo de roya lo forzó a abandonar el café este año por primera vez en más de dos décadas. REUTERS/Jose Cabezas