Inversores, escépticos de las opciones de Rousseff para ministro de Hacienda de Brasil

martes 21 de octubre de 2014 13:35 GYT
 

Por Alonso Soto

BRASILIA (Reuters) - Cualquiera que sea el escogido por la presidenta Dilma Rousseff como ministro de Hacienda de Brasil, si es reelecta el domingo, lo más probable es que sea recibido fríamente por los inversores, entre quienes pesa el escepticismo acerca de que la líder izquierdista deje de dictar la política ella misma.

Guido Mantega, el ministro de Hacienda más veterano de Brasil, planea dimitir a fines de diciembre, después de más de ocho años en el cargo.

Su reemplazo se enfrenta a la difícil tarea de dar vida a una economía que lidia con un lento crecimiento, con la subida de los precios al consumidor y el deterioro de las finanzas públicas.

Rousseff está considerando escoger a un hombre de negocios con conexiones políticas para reemplazar a Mantega, según varios funcionarios del gobierno y fuentes del sector privado familiarizadas con el pensamiento de la presidenta.

Tanto un ex viceministro de Hacienda como su jefe de gabinete están en la lista corta de Rousseff, comentaron.

En medio de una ajustada carrera contra su rival de centro Aécio Neves, Rousseff ha estado bajo presión para señalar que adoptará políticas favorables al mercado si es elegida para un segundo mandato.

En un guiño a los inversores, la presidenta ha dicho que haría cambios en el Ministerio de Hacienda, pero no ha dado detalles.

Aunque muchos en la comunidad empresarial de Brasil dan la bienvenida a la salida de Mantega, algunos se preguntan si los candidatos probables de Rousseff para reemplazarlo al frente de la mayor economía de América Latina podrían seguir un rumbo muy diferente.   Continuación...

 
Un operador se limpia la cabeza durante una jornada de operaciones en la bolsa de valores de Sao Paulo, oct 10 2008. Cualquiera que sea el escogido por la presidenta Dilma Rousseff como ministro de Hacienda de Brasil, si es reelecta el domingo, lo más probable es que sea recibido fríamente por los inversores, entre quienes pesa el escepticismo acerca de que la líder izquierdista deje de dictar la política ella misma.    REUTERS/Paulo Whitaker