Grecia y China exponen límites de doctrina del "cueste lo que cueste"

miércoles 8 de julio de 2015 10:22 GYT
 

Por Mike Dolan

(Reuters) - Para un mundo tan confiado en que los bancos centrales pueden resolver casi todos los problemas económicos, los dramas que están viviendo Grecia y China dan que pensar.

"Cueste lo que cueste", la frase con la que Mario Draghi garantizó en 2012 que el Banco Central Europeo haría lo necesario para salvar al euro, es la que mejor captura el todopoderoso y autoconsciente activismo de los bancos centrales, que ha mimado a los mercados mundiales desde el colapso bancario y del crédito hace ocho años.

De Estados Unidos a Europa y Asia, los mercados financieros fueron intimidados, calmados después y consentidos luego por el poder sin límites de los bancos centrales para imprimir dinero nuevo en un intento de evitar choques sistémicos y la deflación.

No obstante, aunque se crea que los bancos centrales harán lo que sea necesario -para salvar el euro, frenar la recesión, crear empleos, impulsar la inflación, animar a las bolsas, etc-, eso no significa necesariamente que vaya a funcionar siempre.

El mismo Draghi pidió tener fe en esa frase hace tres años, cuando agregó: "Créanme, será suficiente".

Dado el curso de los hechos en Atenas, acertó al preceder su cita con la precisión "dentro de nuestro mandato...".

Así que la perspectiva de que el BCE pueda presidir -algunos dicen precipitar- la primera salida de un país de una unión monetaria supuestamente irrompible obligará a todos los bancos centrales a repensar los límites de las palabras de Draghi.

Por supuesto, el BCE no quiere sacar a Grecia del euro. Pero el "cueste lo que cueste" podría no ser suficiente para preservar la integridad del bloque de 19 naciones si su mandato le impide enviar fondos de emergencia sin fin a las insolventes entidades griegas.   Continuación...

 
Un billete de 100 euros sobre un billete de 100 yuanes, en esta ilustración fotográfica tomada en Beijing, 7 de noviembre de 2010. Para un mundo tan confiado en que los bancos centrales pueden resolver casi todos los problemas económicos, los dramas que están viviendo Grecia y China dan que pensar. REUTERS/Petar Kujundzic