Escándalo en Volkswagen expone los amistosos lazos del sector automotor con políticos alemanes

sábado 26 de septiembre de 2015 13:41 GYT
 

Por Noah Barkin

BERLÍN (Reuters) - Angela Merkel aprendió temprano en su carrera política que enfrentarse a la industria automotriz alemana tiene riesgos.

En 1995, la recién asumida ministra de Medioambiente estaba tratando de convencer a sus colegas en el gabinete de una serie de medidas audaces contra la contaminación del aire que incluían límites más estrictos de velocidad y restricciones a la conducción en verano.

    Pero Matthias Wissmann, el entonces ministro de Transporte con lazos estrechos con el sector, no quería saber nada eso. Puso en duda que las medidas de Merkel fueran a bajar la contaminación y prometió enfrentarse a cualquier intento para imponer límites en la 'Autobahn', la red de autopistas alemana.

    Los argumentos de Wissmann se impusieron y Merkel quedó reducida a las lágrimas, según una biografía de 2010 de Gerd Langguth. Para la ambiciosa y joven ministra proveniente del este comunista fue una lección de cómo se manejaba la política en una Alemania unida.

Mucho ha cambiado en estos años. Merkel está ahora en su tercer período como canciller y Wissmann encabeza la Verband der Automobilindustrie (VDA), el influyente grupo de presión del sector automotor alemán.

    Pero hay algo que se mantiene, la influencia de la industria automotriz en la política alemana.

Esta relación, que algunos consideran simbiótica y en el límite de lo incestuoso, está ahora bajo escrutinio luego de que Volkswagen (VOWG_p.DE: Cotización), la mayor automotriz del país, se tambalea por un escándalo de ocultamiento de emisiones de sus autos que provocó la caída de su presidente ejecutivo Martin Winterkorn y desplomó el precio de sus acciones.

No hay señales de que los políticos alemanes estuvieran al tanto de que Volkswagen (VW) manipulaba los resultados de las pruebas de emisiones a motores diésel. Merkel y sus principales ministros han expresado sorpresa e indignación por las revelaciones y han llamado a VW a aclarar pronto el asunto.   Continuación...

 
En la imagen, la canciller alemana Angela Merkel; el jefe de gobierno del estado de Hesse, Volker Bouffier; el ex CEO de Volkswagen  Martin Winterkorn, el nuevo CEO Matthias Mueller y el líder de la industria automotriz alemana Matthias Wissmann en una feria del automóvil realizada en septiembre en Fráncfort. REUTERS/Kai Pfaffenbach.
Angela Merkel aprendió temprano en su carrera política que enfrentarse a la industria automotriz alemana tiene riesgos.
En 1995, la recién asumida ministra de Medioambiente estaba tratando de convencer a sus colegas en el gabinete de una serie de medidas audaces contra la contaminación del aire que incluían límites más estrictos de velocidad y restricciones a la conducción en verano.
    Pero Matthias Wissmann, el entonces ministro de Transporte con lazos estrechos con el sector, no quería saber nada eso. Puso en duda que las medidas de Merkel fueran a bajar la contaminación y prometió enfrentarse a cualquier intento para imponer límites en la 'Autobahn', la red de autopistas alemana.