11 de noviembre de 2015 / 18:39 / en 2 años

Crédito de mercados emergentes enfrenta riesgo de sorpresas desagradables en 2016

LONDRES (Reuters) - Un mundo que nuevamente se sintió demasiado cómodo con altos niveles de deuda y pocos incumplimientos de pago podría llevarse sorpresas desagradables el próximo año, y no solo en Estados Unidos.

Un vagabundo durmiendo frente a unos cajeros automáticos en la avenida Paulista en Sao Paulo, jun 8, 2014. Un mundo que nuevamente se sintió demasiado cómodo con altos niveles de deuda y pocos incumplimientos de pago podría llevarse sorpresas desagradables el próximo año, y no solo en Estados Unidos. REUTERS/Damir Sagolj

Mientras la Reserva Federal se prepara para subir las tasas de interés el próximo mes y el dólar sigue avanzando, se empieza a notar la ansiedad por la alarmante acumulación de deuda corporativa y familiar en todas las economías emergentes en los últimos cinco años.

Esto ha ocurrido desde China a Malasia, de Rusia a Turquía y también en México y Brasil.

Caracterizado por Goldman Sachs como una posible tercera ola del corte del crédito, el endeudamiento en los mercados emergentes ahora es vulnerable a cualquier reversión de las políticas monetarias expansivas que adoptó el mundo rico para lidiar con las dos primeras crisis.

Estas ocurrieron cuando el auge del mercado inmobiliario subprime estalló y derivó en el colapso bancario del 2007-2008, y luego, con la crisis de la deuda soberana de la zona euro en 2011-2012.

La realidad de los incumplimientos y la tensión por la cancelación de deudas serán un duro recordatorio del escaso desapalancamiento, o reducción de la deuda, que tuvo lugar en todo el mundo desde el 2007.

De acuerdo con un análisis de Barclays, las tasas de incumplimientos de pagos entre las firmas con calificación inferior al grado de inversión en los mercados emergentes casi se duplicarán el próximo año, incluso hasta el 7 por ciento, desde casi cero hace solo cinco años, ubicándose bien arriba de los promedios para 20 años de solo un 4 por ciento.

Las tasas de “default” de mercados emergentes de rendimiento alto ya están por encima de sus equivalentes corporativos estadounidenses, los bonos “basura”, que también podrían duplicarse el próximo año a más de 5 por ciento. Y la brecha va en aumento.

Barclays apunta que es bastante raro que ocurra este fenómeno sin crisis de deudas soberanas, que brillan por su ausencia actualmente en los países en vías de desarrollo.

Pero la confluencia inusual de una desaceleración liderada por China, justo cuando Occidente repunta, crea todo tipo de temblores cambiarios y de tasas de interés, que han hundido los precios de las materias primas y exagerado los declives de las monedas locales, en línea con un lento avance de las tasas de interés en dólares.

Ese tipo de horizonte de defaults es preocupante dada la escala de la deuda acumulada y el temor a un ajuste del crédito emergente relacionado con las salidas de capitales en los últimos dos trimestres, estimada por JPMorgan en un total sin precedentes de 570.000 millones de dólares. Casi dos tercios de esa suma salió de China.

La deuda acumulada ha sido una creciente fuente de angustia para los reguladores globales.

A fines de septiembre, el Fondo Monetario Internacional advirtió que la cuadruplicación de la deuda corporativa de los mercados emergentes en la última década, a un récord de 18 billones de dólares, requería un monitoreo cuidadoso mientras llega a su final la era de tasas de interés bajas.

reporte de Marc Jones y Sujata Rao, editado por Gabriel Burin.

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