Bancos centrales "sub-cero" podrían estar empeorando problema de inflación baja

miércoles 2 de marzo de 2016 10:42 GYT
 

Por Mike Dolan y John Geddie

LONDRES (Reuters) - Los bancos centrales advierten sobre unas expectativas de inflación "desamarradas", pero quizá son ellos mismos los que están levando anclas.

Afectadas por el colapso del precio del petróleo en los últimos 20 meses, las tasas de inflación en Europa y Japón actualmente están cerca del cero por ciento o incluso bajando.

Algunos economistas ahora prevén que la inflación de la zona euro para 2016 en conjunto estará en terreno negativo y ya no descartan eso como un fenómeno aislado que ocurre durante algunos meses.

Temerosos de que esas tasas de inflación bajas puedan distorsionar la conducta de los consumidores y las empresas, llevando a que posterguen su consumo de hoy a la espera de bienes más baratos en el futuro, los bancos centrales luchan por guiar las expectativas de nuevo a objetivos de inflación de alrededor de 2 por ciento.

Y la única manera en que parecen ser capaces de lograr eso es siendo muy agresivos en el alivio de la política monetaria para tratar de convencer a todo el mundo de que eventualmente tendrán éxito en su objetivo.

El Banco Central Europeo y sus pares en Japón, Suiza, Suecia y Dinamarca han llevado las tasas de interés a territorio negativo e insisten en que continuarán en caso de ser necesario.

En el caso del BCE, se prevé ampliamente que rebaje su tasa de depósitos de menos 0,3 por ciento la próxima semana, al menos en 10 puntos básicos.

Pero si las expectativas de la inflación futura son lo que los funcionarios están tratando de impulsar, la estrategia no está funcionando, y hay un creciente coro de preocupaciones de que las tasas de interés negativas de hecho podrían estar empeorando el problema.   Continuación...

 
La sede del BCE en Fráncfort, Alemania, 15 de julio de 2015. Los bancos centrales advierten sobre unas expectativas de inflación "desamarradas", pero quizá son ellos mismos los que están levando anclas. REUTERS/Kai Pfaffenbach