Enorme puerto proyectado por Eike Batista en Brasil se inaugura sin su presencia

miércoles 8 de junio de 2016 17:07 GYT
 

Por Jeb Blount

SAO JOAO DA BARRA, Brasil (Reuters) - La apertura esta semana del enorme Puerto de Açu, el mayor de América Latina, supone el renacer de un centro de transporte y logística que muchos pensaron que quedó desahuciado cuando colapsó el imperio del multimillonario Eike Batista.

Açu, un puerto de 3.700 millones de dólares de Prumo Logistica, tiene más de 25 kilómetros de muelles, dársenas y rompeolas y es una instalación muy necesitada en la mayor economía de la región, que tiene un gran déficit de infraestructura.

El complejo industrial, del tamaño de la isla de Manhattan al norte de Río de Janeiro, abrió oficialmente el martes, pero aún está a mucha distancia de los planes que Batista tenía para él antes del colapso de su conglomerado industrial EBX en2013.

Donde Batista había anticipado un centro con astillero, acería y fábrica de automóviles eléctricos, hay una extensión de dunas y pantanos donde acampan bandadas de aves.

El multimillonario cedió el control de Açu hace tres años a EIG Energy Partners, que tiene su sede en Washington, a cambio de la promesa de invertir 562 millones de dólares en el puerto inacabado.

"A Açu le va bien porque es un puerto que se basa en ideas sólidas", dijo Jose Magela, presidente ejecutivo de Prumo, que es propiedad en un 74 por ciento de EIG.

Hasta ahora, Açu ha sido atractivo para las empresas relacionadas con el petróleo.

A unos 240 kilómetros al noreste de Río de Janeiro, se asienta en aguas que representan un 80 por ciento de la producción petrolera de Brasil, que a su vez supone la décima parte del Producto Interno Bruto.   Continuación...

 
Imagen de una plataforma petrolera en la terminal T-Oil del Puerto de Acu en Sao Joao da Barra, Brasil. 7 de junio, 2016.  La apertura esta semana del enorme Puerto de Açu, el mayor de América Latina, supone el renacer de un centro de transporte y logística que muchos pensaron que quedó desahuciado cuando colapsó el imperio del multimillonario Eike Batista. REUTERS/Ricardo Moraes