12 de septiembre de 2016 / 15:52 / hace un año

Revisión de política monetaria augura punto de inflexión para bonos y acciones globales

TOKIO/HONG KONG/LONDRES (Reuters) - Una repentina alza del costo de la deuda gubernamental en el mundo ha inquietado a los mercados globales, lo que refleja la creciente preocupación entre los inversores de que los bancos centrales puedan haberse quedado sin ideas ni herramientas para estimular a las economías.

Operadores trabajando en la bolsa de Wall Street en Nueva York, ago 23, 2016. Una repentina alza del costo de la deuda gubernamental en el mundo ha inquietado a los mercados globales, lo que refleja la creciente preocupación entre los inversores de que los bancos centrales puedan haberse quedado sin ideas ni herramientas para estimular a las economías. REUTERS/Brendan McDermid

A ocho años de la crisis crediticia y el desplome de prestamistas que llevó a los bancos centrales a inundar el mundo con dinero barato para impulsar la economía, su éxito en evitar una larga recesión ha sido opacado por su incapacidad para lograr que el crecimiento y la inflación vuelvan a los niveles anteriores a la crisis.

Un mundo con un bajo crecimiento, salarios estancados, activos sobrevalorados y una caída de los retornos previstos se ha asentado, al tiempo que han crecido los votos de protesta de ciudadanos molestos que consideran que es una burla hablar de los beneficios de la globalización y el capitalismo.

El resultado del referendo en Reino Unido para dejar la Unión Europea es un ejemplo claro, pero también lo es el apoyo a las políticas y partidos populistas en Europa y en la elección presidencial de Estados Unidos.

Los inversores perciben que habrá una revisión de las estrategias macroeconómicas a partir de las sacudidas políticas, lo que alienta las expectativas de un relajamiento monetario permanente hasta que los gobiernos den con soluciones a partir del gasto público y los impuestos.

“Hay una dosis de incertidumbre sobre si los responsables de la política monetaria están en un punto de inflexión”, dijo el estratega de Mizuho Pater Chatwell.

La idea de un momento de cambio para la política monetaria, alentada por señales de dudas de los bancos centrales de Europa y Japón, además de las advertencias de la Reserva Federal de que subirá su tasa nuevamente, han puesto nerviosos a los mercados financieros, que desde hace tiempo contaban con años de crecimiento e inflación miserables, pero con un decidido apoyo de los bancos centrales.

El reporte anual de Deutsche Bank sobre retornos de activos, publicado la semana pasada, sostiene que la actual coyuntura de economía, política y mercados marca un punto de quiebre.

“Estamos por ver una reformulación del orden mundial que han dictado los temas económicos, políticos, las políticas monetarias y los precios de activos desde alrededor de 1980 hasta hoy”, dice el informe.

“La extrapolación de los últimos 35 años podría ser el error más peligroso para inversores, políticos y banqueros centrales”.

Según Deutsche, los asuntos que dominarán los próximos 35 años incluyen: un crecimiento real más lento, inflación más alta, menos comercio internacional, inmigración más controlada, una participación menor de las utilidades corporativas en el Producto Interno Bruto y rendimientos reales negativos de los bonos.

DÍAS DE NERVIOSISMO

En sólo tres sesiones, las tasas de interés de largo plazo en Europa, Japón y Estados Unidos, que están en mínimos históricos y en algunos casos son negativas, subieron entre un cuarto y un tercio de punto porcentual.

Los rendimientos de los bonos japoneses de largo plazo tocaron un máximo de seis meses el lunes, mientras que los papeles comparables de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia e Italia subieron a su pico desde el referendo del Reino Unido.

Las tensiones en los mercados de bonos tienen réplicas en las bolsas, donde el valor de las acciones refleja cada vez más sus mejores rendimientos sobre los bonos y atrae flujos de inversión que le permiten mantenerse en máximos.

La medida de volatilidad más seguida del mundo, que toma en cuenta las opciones sobre el índice de acciones líderes S&P 500, superó el 20 por ciento por primera vez desde fines de junio.

La revisión de la política monetaria del Banco Central Europeo no consiguió el jueves convencer de que habrá una prórroga del programa de compra de bonos que acaba en marzo.

Comentarios más restrictivos de funcionarios de la Fed pusieron de nuevo en la mesa la probabilidad de un alza de tasas en la reunión del banco central estadounidense la próxima semana, que muchos asumían que no ocurriría hasta después de las elecciones en ese país.

Además, hubo reportes de que el Banco de Japón podría tomar medidas para aumentar la pendiente de su curva de rendimiento, lo que alentó las especulaciones de un cambio de dirección monetaria en Tokio.

Todo se conjuga para dar la idea de que los días en que parecía que la política monetaria sería expansiva para siempre pueden estar por acabar, luego que una cumbre de la semana pasada del G-20 se refirió a un mejor uso de las políticas fiscales cuando sea posible.

El grupo de ministros de Finanzas de la zona euro también ha discutido sobre gasto público, nacional y colectivo, en infraestructura y otros proyectos, y Alemania ha anunciado recortes de impuestos para el próximo año.

Reporte adicional de Lisa Twaronite y Shinichi Saoshiro en Tokio y Jamie McGeever en Londres; Editado en español por Javier López de Lérida. LEA

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