21 de diciembre de 2012 / 19:58 / hace 5 años

ESCENARIOS-Siete posibles desenlaces a la crisis por el "abismo fiscal"

7 MIN. DE LECTURA

Por Richard Cowan

WASHINGTON (Reuters) - ¿Ahora qué?

El rechazo de la Cámara de Representantes de Estados Unidos a un proyecto de ley para elevar los impuestos sobre el 0,18 por ciento de los estadounidenses, los que ganan más de 1 millón de dólares anuales, ha generado dudas sobre la habilidad de la cámara liderada por los republicanos para aprobar cualquier plan y evitar un inminente "abismo fiscal".

A menos que el presidente Barack Obama y el Congreso puedan forjar un acuerdo durante la temporada de fiestas de Navidad y Año Nuevo, la mayor economía del mundo podría recaer en una recesión debido a los fuertes incrementos impositivos y recortes en el gasto que entrarían en vigencia en enero del 2013.

Los analistas e inversores esperaban que la amenaza de esos recortes de gastos y alzas tributarias por 600.000 millones de dólares alentara a demócratas y republicanos a dejar de lado sus diferencias para aprobar un plan que llevaría un alivio impositivo a la mayoría de estadounidenses y limitaría el desmedido gasto federal.

Durante semanas, Obama y el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, el principal republicano en el Congreso, han tenido problemas para sellar un acuerdo.

Tras un atisbo de esperanza de que un acuerdo estaba cerca, Boehner -aparentemente presionado por los republicanos que se oponen a elevar los impuestos- presionó el botón de "pausa" en las negociaciones.

Luego, intentó impulsar en la Cámara de Representantes un "Plan B" para bajar los impuestos, aunque la iniciativa fracasó porque sus colegas republicanos lo dejaron sin efecto.

Aunque la Cámara de Representantes es controlada por los republicanos, el Senado es dominado por los demócratas.

¿Hacia dónde irán Obama y el Congreso a partir de ahora? A continuación, algunos escenarios posibles.

* Obama y Boehner vuelven a negociaciones secretas.

Antes de que Boehner empezara a delinear su fracasado "Plan B" para aumentarle los impuestos a las personas que ganan más de un millón de dólares al año, el legislador y Obama se estaban acercando a una iniciativa para incrementarle los tributos a los estadounidenses más adinerados y para bajar el gasto. Podrían reanudar las negociaciones donde las dejaron y alcanzar un acuerdo rápido para achicar la brecha que los separa.

Sin embargo, un acuerdo para aumentar los impuestos en un billón de dólares y reducir el gasto en un monto similar será difícil de vender tanto para demócratas como para republicanos.

Boehner deberá convencer a suficientes republicanos de la idea de aumentar los impuestos. Obama, en tanto, tendrá que lograr que los demócratas apoyen los recortes de gastos de algunos programas sociales clave como la Seguridad Social y los seguros de salud para ancianos y pobres, Medicare y Medicaid. Los republicanos parecen ser los más difíciles de convencer.

* Un derrumbe de los mercados accionarios le manda un mensaje claro a Washington para que deje de discutir y alcance un acuerdo.

Esto es lo que sucedió en septiembre del 2008, luego de que el Congreso rechazó un rescate financiero masivo, pese a las advertencias del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y el entonces secretario del Tesoro, Henry Paulson, de un colapso de la economía si la iniciativa fracasaba.

El promedio industrial Dow Jones se hundió 700 puntos y el Congreso actuó rápidamente para revertir el curso, al aprobar en pocos días el Programa de Alivio de Activos en Problemas, por 700.000 millones de dólares.

El "abismo fiscal" no sería tan dramático, pero el aumento de impuestos y recorte de gastos podría ser un revés para la economía.

* No hay acuerdo a fines del 2012 y el Gobierno de Estados Unidos cae en el "abismo fiscal", al menos de forma temporal.

El 1 de enero, los aumentos de impuestos empiezan a correr para casi todos. Durante la primera semana de enero, el Congreso podría reunirse y alcanzar un acuerdo rápido sobre la disputa tributaria y los recortes de gastos por 109.000 millones de dólares que casi todos quieren evitar.

¿Por qué podría alcanzarse un acuerdo en enero si no se logra en diciembre?

El motivo sería que, una vez que los impuestos suben, será más fácil permitir que algunos de ellos se mantengan -mayormente a las personas más adineradas- y rechazar aquellos para las clases media y baja.

Ese escenario implicaría que ningún miembro del Congreso tendría que votar técnicamente por un aumento de impuestos -ya que los tributos habrían subido de forma automática- y sólo se necesitarían los votos para bajarle los tributos a la mayoría de los estadounidenses a los niveles del 2012.

* No hay acuerdo por unas seis semanas.

Si el Congreso no aumenta el techo de endeudamiento del país, para mediados de febrero el Departamento del Tesoro se quedaría sin capacidad de pedir prestado. Ello dejaría al país al borde de una cesación de pagos.

Los republicanos han sido reticentes a aprobar el aumento del techo de endeudamiento para intentar conseguir la solución al "abismo fiscal" que ellos quieren: menores aumentos en el gasto y en los impuestos y más recortes en la Seguridad Social, Medicare y Medicaid.

Esa es la estrategia que emplearon a mediados del 2011 durante la última pelea por el techo de endeudamiento, que es de 16,4 billones de dólares.

* Boehner decide una movida inesperada: Llama a la Cámara de Representantes a votar un proyecto para incrementar los impuestos de las familias con ingresos anuales mayores a 250.000 dólares, justo lo que Obama quiere.

El plan lograría ser aprobado en la Cámara de Representantes con el apoyo abrumador de los demócratas y de algunos republicanos. Sin embargo, la cámara adoptaría luego una posición dura y no abordaría los temas de la agenda de Obama, como el aumento del límite de endeudamiento.

* Se logra un acuerdo parcial.

El Congreso podría aprobar un plan para posponer la mayor parte del aumento de los impuestos que entrarían en vigencia en enero o extender algunas de las exenciones que vencen en el 2013.

* Los mercados accionarios no se hunden y Washington determina que el "abismo fiscal" no es algo malo.

Bajo este escenario, el Congreso y la Casa Blanca podrían seguir discutiendo durante el 2013 y el 2014 mientras intentan reformar la política tributaria e imponer recortes de gastos de largo plazo.

Editado por Juan Lagorio

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