26 de julio de 2013 / 17:50 / hace 4 años

ANALISIS-Humala inicia tercer año de Gobierno en Perú con riesgo de masivas protestas

8 MIN. DE LECTURA

Una imagen del presidente peruano Ollanta Humala es quemada por estudiantes durante una protesta en Lima en contra del Gobierno el 4 de julio de 2013.Enrique Castro-Mendivil. Varios años de fuerte crecimiento económico en Perú que no han alcanzado a los sectores más pobres del país alimentan una ola de malestar que amenaza con desatar masivas protestas, en momentos en que el presidente Humala está por iniciar el tercer año de mandato con su menor nivel de aprobación.

Por Marco Aquino

LIMA (Reuters) - Varios años de fuerte crecimiento económico en Perú que no han alcanzado a los sectores más pobres del país alimentan una ola de malestar que amenaza con desatar masivas protestas, en momentos en que el presidente Ollanta Humala está por iniciar el tercer año de mandato con su menor nivel de aprobación.

Pese a una expansión anual promedio de 6 por ciento durante una década y reservas récord en su banco central, el país minero sudamericano tiene pendientes reformas en educación y salud, que junto a la inseguridad y la corrupción -los mayores problemas de los peruanos según encuestas- se convierten en un factor de riesgo.

Los esfuerzos de Humala por democratizar el crecimiento han tropezado con la falta de consenso de los partidos que parecen más preocupados por repartirse cupos de poder en instituciones clave, en medio de una prematura campaña de algunos políticos que desde ya miran a las elecciones presidenciales del 2016.

Y como telón de fondo, el romance con los inversionistas se enfría a medida que la economía del país se desacelera por una menor demanda mundial de materias primas. El crecimiento del Producto Interno Bruto fue de 4,96 por ciento interanual en mayo, el segundo peor mensual del año tras el 7,7 por ciento de abril.

"El discurso que todo está mal ha llegado y las protestas reflejan un rechazo a todo el sistema político", dijo a Reuters el politólogo y profesor universitario Carlos Meléndez.

Desde inicios de julio, tras varios meses de relativa calma, miles de empleados públicos, universitarios y médicos de hospitales del Estado han salido a las calles para protestar contra el Gobierno por diversos temas que van desde el rechazo a algunas reformas hasta pedidos de aumento de sueldos.

La última protesta esta semana en la capital peruana generó fuertes choques con la policía, que utilizó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes. Al menos 10 universitarios fueron detenidos y posteriormente liberados.

Potenciales Riesgos

Y las manifestaciones apuntan a ganar fuerza justo cuando Humala prevé ofrecer, el domingo en el Congreso, el tradicional mensaje por el aniversario de la Independencia de Perú.

"Si hay sorpresas (en el mensaje), serán sorpresas positivas", dijo Humala a periodistas el jueves.

Algunos han especulado con que el mandatario podría anunciar medidas para poner paños fríos a las protestas.

"Un Gobierno que se precia de ser inteligente tiene que prestarle oído a la protesta y dejar de lado su soberbia, su abuso de autoridad porque estas protestas van creciendo como hongos y no sólo en Lima sino al interior del país", dijo a Reuters el vicepresidente del sindicato CGTP, Olmedo Auris.

El CGTP es el mayor gremio sindical del país y junto con organizaciones civiles, universitarios y partidos de izquierda han convocado a una marcha nacional para el sábado y el domingo.

La planeada movilización, en Lima y otras ciudades del país, ha preocupado a Gobierno que ha advertido de la posible infiltración de "extremistas", lo cual podría derivar en violencia.

"Mi invocación a quienes participen en estas actividades a que, primero, respeten la propiedad privada, no impidan el tránsito de los vehículos y no agredan a la Policía", dijo el jueves a periodistas el ministro de Interior, Wilfredo Pedraza.

"Eviten que grupos terroristas se infiltren porque lo que pretenden es generar convulsión, generar víctimas", afirmó.

Peruanos "Indignados"

Como sucedió a fines de junio en Brasil, donde cientos de miles de personas marcharon contra la presidenta Dilma Rousseff, las protestas en Perú han surgido tras convocatorias en las redes sociales por jóvenes que se autodenominan "indignados".

Uno de los detonantes de las protestas es un reciente escándalo en el Congreso por la elección de autoridades del Banco Central, del Tribunal Constitucional y de la Defensoría del Pueblo tras un polémico acuerdo de sus bancadas políticas.

El escándalo salió a la luz pública tras la difusión -en un canal de televisión y luego en las redes sociales- de un audio con conversaciones de legisladores, en la que primó el interés partidario en lugar de los méritos de los escogidos.

"Estamos indignados, es un llamado de atención para Humala. Nosotros no vamos a permitir más abuso de la clase política tradicional", dijo Giovana Panduro, una estudiante universitaria de 24 años que participó en una protesta en el centro de Lima.

Tras la presión de la prensa y las protestas, el Congreso retrocedió y dejó nula la elección, incluyendo la de tres directores del Banco Central, entidad que se queja que no puede gobernar bien con un directorio incompleto desde hace dos años.

"La protesta es la única forma para que los políticos sepan que hay ciertas líneas que no pueden cruzar", afirmó el profesor universitario y experto en política peruana Steve Levitsky.

Para el analista Meléndez, en estas manifestaciones destaca la presencia de una "clase media emergente" más sensible a los temas sociales y menos tolerante frente la "política tradicional".

Sin embargo, ve poco probable que puedan desestabilizar al Gobierno porque considera que carecen de un discurso articulador en su liderazgo. Además, la mayoría en el país no quiere regresar a los tiempos de guerra interna de décadas pasadas.

"Pero hay razones para preocuparse. Tenemos un Gobierno que políticamente se está aislando cada día más y eso lo hace débil frente a una gran movilización", alertó Meléndez.

Efectivamente, Humala -que emergió en el país lanzando ideas radicales- parece haberse debilitado tras la ruptura con sus aliados de izquierda luego de que el presidente cambiara de rumbo hacia una economía de libre mercado tras llegar al poder.

Y los dos últimos ex presidentes de Perú y líderes de sus respectivos partidos políticos, Alan García y Alejandro Toledo, han enfilado sus baterías en contra del Gobierno después de que comenzaron a ser investigados por acusaciones de corrupción.

Ellos alegan, en forma separada, que detrás de las acusaciones en su contra están intereses políticos para sacarlos de una carrera política en los comicios del 2016.

Levitsky afirma que el aislamiento político tiene costos, a lo que se suma la falta de figuras dentro del Gobierno de Humala capaces de negociar o tender puentes con los sindicatos o los líderes de los movimientos sociales que protestan.

El analista advirtió que el único aliado que le quedaría a Humala, quien llegó a ser comandante del Ejército en su vida castrense, es el sector militar.

Divorcio Entre Politica Y Economia

Perú ha sido escenario de constantes conflictos sociales, pero éstos generalmente han sido en contra de la explotación de recursos naturales, en demanda de beneficios laborales o por temores de contaminación, lo que ha retrasado multimillonarios proyectos básicamente en el vital sector minero.

El divorcio existente entre la política y la economía es el factor de riesgo en el país, donde una cuarta parte de los 30 millones de habitantes todavía es pobre. De ellos, casi dos millones viven en la extrema pobreza sin mayor acceso a los servicios de agua, electricidad, escuelas o centros de salud.

Humala prometió reducir la pobreza a un 15 por ciento para el final de su mandato en el 2016, pero analistas ven esa meta muy difícil de alcanzar.

Desde que arrancó su Gobierno, el presidente ha puesto en marcha diversos programas sociales como pensión para los mayores de 65 años, entrega de alimentos a escolares y hasta becas para estudiantes pobres, pero esos beneficios parecen insuficientes.

Perú, considerado en círculos financieros como una estrella por su boyante crecimiento, está sintiendo los efectos del menor avance en grandes economías como China y Estados Unidos, los mayores compradores globales de minerales.

Bajo ese escenario, analistas advierten que sería complicado lograr la meta oficial de una expansión de al menos 6 por ciento en el 2013, todavía uno de los más altos de América Latina.

Con reporte adicional de Mitra Taj y Omar Mariluz; Editada por Silene Ramírez y Luis Azuaje

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