22 de agosto de 2013 / 14:31 / hace 4 años

En Apple, Tim Cook lidera una silenciosa revolución cultural

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Imagen de archivo del presidente de Apple, Tim Cook, tras asistir a una conferencia en Sun Valley, EEUU, jul 11 2013. Poco después de fichar como directora de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg buscó contactar con alguien en una posición similar como número dos, brillante y apasionado. Llamó a Tim Cook.Rick Wilking

SAN FRANCISCO (Reuters) - Poco después de fichar como directora de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg buscó contactar con alguien en una posición similar como número dos, brillante y apasionado. Llamó a Tim Cook.

"Básicamente me explicó amablemente que mi trabajo era hacer las cosas en las que Mark (Zuckerberg) no quería centrarse", dijo Sandberg de la reunión del 2007 que duró varias horas con el entonces director de operaciones de Apple.

"Ése era su trabajo con Steve (Jobs). Y me explicó que el trabajo cambiaría con el tiempo y que debería estar preparada para ello", añadió.

Mientras que Sandberg ha disfrutado de la estabilidad en Facebook, el trabajo de Cook ha cambiado radicalmente desde entonces. Ahora el hombre que realizaba una de las tareas más difíciles del negocio - ponerse en la piel del último Steve Jobs y mantener a Apple en lo alto - podría necesitar de consejos.

Bajo el mando de dos años de Cook, se espera que Apple revele un iPhone rediseñado el mes que viene. Será un momento crucial para Cook. La compañía que hereda se ha convertido en una criatura muy diferente: una enorme empresa madura más que un pionero, que acumula una caída del 5 por ciento en sus acciones este año pese a una reciente escalda. El índice S&P 500 ha subido alrededor de un 15 por ciento este año.

La transición era quizás inevitable tras un espectacular crecimiento de cinco años en los que la planilla de Apple se triplicó, sus ingresos se multiplicaron por seis, sus beneficios por 12 y su cotización pasó de 150 a 705 dólares el pasado otoño.

Pero ha sido doloroso para algunos.

No está claro si el estable Cook, que siempre busca consensos, puede perfilar de nuevo la cultura de culto que construyó Jobs. Aunque Cook ha gestionado hábilmente las líneas de producto del iPhone y el iPad, que siguen dando enormes beneficios, Apple todavía tiene que sacar un nuevo gran producto con Cook al frente; los rumores sobre relojes y televisiones siguen siendo rumores.

Algunos se preocupan de que los cambios de Cook en la cultura de la empresa han apagado el fuego - y quizá el miedo - que llevaba a sus empleados a tratar de conseguir lo imposible.

¿Los Buenos Chicos Pueden Llegar Primero?

A Cook se le conoce por ser un adicto al trabajo que protege celosamente su intimidad. La gente que lo conoce lo retrata como un ejecutivo considerado y reflexivo, que se deja guiar por los datos y que sabe escuchar y ser encantador y divertido en las pequeñas reuniones.

Lisa Cooper, que fue a la escuela con Cook en Robertsville, Alabama, y sigue siendo su amiga, todavía se ríe al recordar a Cook protagonizando fotos de broma para el anuario escolar e interpretando "The Way We Were" para ella en clase.

En el día a día en Apple, Cook ha implantado un estilo metódico, diferente al que podría ser el de su predecesor.

La reunión bimensual de Jobs sobre el software del iPhone, en las que repasaba cada nueva característica para el producto estrella de la compañía, ya no se hace.

"No es para nada el estilo de Tim", dijo una persona conocedora de esas reuniones. "Él delega", dijo.

Pero tiene un lado duro. En las reuniones, Cook está tan tranquilo como para ser casi insondable, sentado en silencio con las manos cruzadas por delante. Cualquier cambio en el balanceo constante de su silla es una señal para sus subordinados: cuando solamente escucha, sino hay cambio en el ritmo del balanceo, les infunde ánimos.

"Te atraviesa con una frase", dijo esta persona. "Diría algo como 'No creo que eso sea suficientemente bueno' y eso sería el final y entonces solo querrías meterte en un agujero y morir", dijo.

Apple rechazó realizar comentarios sobre Cook o sobre la compañía para este artículo.

Los seguidores de Cook dicen que su estilo metódico no se interpone en sus decisiones. Recordaron el fiasco de los mapas de Apple, en el que la firma sustituyó el producto de su rival Google con uno propio para el iPhone y quedó rápidamente claro que sus mapas no estaban listos.

Apple quitó importancia al principio a los fallos técnicos diciendo que Maps era "una iniciativa principal" y que sólo estaban empezando. Pero entre bambalinas, Cook pasó por encima de Scott Forstall, el jefe de software móvil (y favorito de Jobs) que fue responsable de los mapas, y encargó al jefe de los servicios de internet Eddy Cue que averigue qué paso exactamente y qué se debería hacer.

Cook tenía muchas preguntas y el episodio también le llevó a pensar rápido la futura dirección del crucial software iOS, dijo una persona cercana a Apple.

Cook emitió una disculpa pública a los clientes, despidió a Forstall y dejó la responsabilidad del diseño a Jony Ive, un afín a Jobs que antes fue jefe de diseño de hardware.

"La visión de Tim para implicar a Jony y conectar esencialmente dos iniciativas muy importantes de Apple en áreas de interés - fue una gran decisión de parte de Tim que hizo independientemente y muy firme", dijo Bob Iger, consejero delegado de Walt Disney Co. y un director de Apple.

Los empleados han realizado quejas y Apple parece haber tomado nota, realizando una encuesta de confianza en la crucial filial de ingeniería de hardware este año.

Pero el mandato de Cook también se percibe como más suave y ha supuesto un cambio bien recibido por otros.

El Aspecto Social

Parece que con Cook existe una nueva voluntad de reconocer errores y una manera más abierta para afrontar problemas como las pobres condiciones de trabajo en los contratos con las manufactureras chinas.

"En el aspecto social, la única manera para que Apple marque la diferencia en el mundo es ser - o creo fervientemente - totalmente transparentes", dijo Cook este año en lo que, paradójicamente, fue una charla a puerta cerrada en una reunión de su escuela de negocios.

"Cuando se hace eso, se toma la decisión de contar lo bueno y lo malo, y esperamos que haciéndolo, se presione para que todo el mundo lo haga", dijo.

Bajo presión de los inversores, Cook no sólo accedió a compartir una mayor parte de los 150.000 millones de dólares de efectivo en reservas con sus accionistas, sino que voluntariamente vinculó más su propia retribución a la evolución de la acción.

Apple también está bajo la lupa por su estructura fiscal, con la que ha logrado miles de dólares en beneficios en sus filiales irlandesas. Cook defendió su política fiscal, que es legal, en mayo.

Pero los accionistas se fijan en el beneficios neto y en el siguiente lanzamiento de un gran producto. La caída en los ingresos de China en el segundo trimestre subraya la necesidad de Apple en su segundo mercado donde se estrecha la brecha tecnológica con sus rivales locales y mientras Samsung Electronics sigue sacando nuevos modelos en todas las franjas de precios.

Cook tuvo un voto de confianza este mes cuando el inversor Carl Icahn desveló que poseía una gran posición en acciones de Apple.

Bob Iger, el director de Apple, dijo que Cook había tenido "un papel muy difícil dadas la persona a la que sustituye y la compañía que dirige".

"Creo que lo ha hecho con destreza", dijo Iger, que trabajó como mano derecha del consejero delegado Michael Eisner. "Hay una sinceridad real sobre quién es y no sobre lo que el mundo espera que sea, o lo que fue Steve. Y eso me gusta", dijo.

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