30 de septiembre de 2013 / 1:01 / hace 4 años

Congreso EEUU, inquietantemente tranquilo ante paralización inminente

La Cámara de Representantes de Estados Unidos llevó el domingo de madrugada al Gobierno federal más cerca de una paralización al votar a favor de retrasar la reforma a la salud del presidente Barack Obama durante un año dentro de un proyecto de ley de gasto de urgencia. REUTERS/Hyungwon Kang HK/HB - RTRCRIF

Por Thomas Ferraro y Richard Cowan

WASHINGTON (Reuters) - Con sólo un día antes de que a la medianoche del lunes se cumpla el plazo para evitar una paralización del Gobierno federal, el edificio del Congreso de Estados Unidos estaba espeluznantemente silencioso el domingo, con salas de reuniones cerradas y ningún legislador dentro.

Los demócratas del Senado decidieron el domingo no aceptar una medida aprobada el domingo por la madrugada por la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, que vinculaba el financiamiento de gubernamental con un aplazamiento de un año de la ley de salud estrella del presidente Barack Obama.

Luego de un día de amargo debate y acusaciones, los republicanos en la Cámara de Representantes rechazaron también un impuesto sobre dispositivos médicos que generaría cerca de 30.000 millones de dólares en 10 años para ayudar a financiar el programa de salud.

Esa medida atrajo algo de respaldo demócrata.

Y en una señal de que los legisladores podrían estar resignados a una paralización, la Cámara de Representantes aprobó por unanimidad un proyecto de ley para mantener los pagos a soldados estadounidenses en caso de que el Gobierno se quede sin dinero el 1 de octubre, en el comienzo del nuevo año fiscal.

Mientras las agencias del Gobierno están cada vez más cerca de cerrar sus puertas, la disputa parece un presagio de la próxima gran batalla política en Washington: un proyecto de ley bastante más importante para elevar la capacidad del Gobierno federal para endeudarse.

Si no se logra elevar el techo de la deuda de 16,7 billones de dólares para mediados de octubre, el Gobierno de Estados Unidos podría verse forzado a incumplir el pago de algunas de sus obligaciones, lo que golpearía a la economía local y enviaría réplicas a todo el mundo.

Cuando el Senado se reúna el lunes a las 2 p.m. (1800 GMT), intentará retirar las enmiendas para aplazar la ley de salud de Obama, denominada “Obamacare”, del proyecto de ley de la Cámara de Representantes y enviar de vuelta un proyecto de ley de financiamiento “limpio”, conocido como resolución de continuidad, que fue aprobado por el Senado el viernes.

Ese proyecto de ley mantendría al Gobierno financiado hasta el 15 de noviembre.

“No hay ping-pong. Los republicanos de la Cámara sólo necesitan decidir si aprueban nuestra resolución de continuidad limpia o paralizar al Gobierno”, comentó el domingo un alto asesor de un senador demócrata.

Sondeos de opinión han mostrado que el público estadounidense está cansado de duelos políticos y se opone a una paralización del Gobierno.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, acusó al Senado de eludir sus responsabilidades al tomarse el domingo libre y afirmó que los estadounidenses no quieren ni una paralización del Gobierno ni la entrada en vigencia de la ley de salud de Obama.

“Si el Senado se estanca hasta el lunes por la tarde en vez de trabajar hoy (domingo), será un acto de increíble arrogancia por parte del liderazgo demócrata del Senado”, declaró Boehner en un comunicado.

En programas de conversación del domingo por la mañana, representantes de ambos partidos trataban de culparse mutuamente por no lograr evitar una calamidad.

AMENAZA DE VETO

Obama ha amenazado con vetar cualquier proyecto de ley que aplace o retrase su programa de salud.

La disputa por la financiación es la culminación de más de tres años de esfuerzos fracasados de los conservadores por rechazar el programa “Obamacare”, destinado a ampliar el seguro de salud a millones de personas que no tienen cobertura médica.

Los republicanos argumentan que el plan, cuyo lanzamiento está previsto para el 1 de octubre, es una enorme e innecesaria intromisión gubernamental en la medicina que hará que las primas se disparen y se dañe a la economía.

Y si la batalla por Obamacare se extiende hasta el límite de mediados de octubre para elevar el techo de la deuda, las acciones estadounidenses podrían ser castigadas.

Cuando el estancamiento presagiaba una cesación de pagos en 2011, las acciones industriales del Dow Jones cayeron cerca de 2.100 puntos desde el 21 de julio al 9 de agosto y el mercado necesitó dos meses para recuperarse.

Si se paraliza el Gobierno, los gastos para funciones consideradas esenciales, relacionadas a seguridad nacional o el orden pública, continuarán, junto con programas de beneficios, como la cobertura de salud Medicare y a los jubilados.

Reporte adicional de Philip Barbara y Bill Trott; escrito por David Lawder. Traducido por la Redacción de Madrid/Mesa Santiago. Editado por Patricio Abusleme vía Mesa Santiago

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