17 de octubre de 2013 / 15:53 / hace 4 años

ESCENARIOS-Argentina se enfrenta a una crisis cambiaria mientras caen sus reservas

Un hombre pasa junto a un anuncio que exhibe la tasa de cambio oficial de peso a dólar en una casa de intercambio de divisas en Buenos Aires, oct 16 2013. Argentina se acerca a una crisis cambiaria que podría golpear su economía, a menos que el Gobierno tome decisiones difíciles pero necesarias para incrementar la confianza en la tercera economía de América Latina y frenar la salida de dólares de las reservas internacionales. REUTERS/Enrique Marcarian

Por Asher Levine

BUENOS AIRES (Reuters) - Argentina se acerca a una crisis cambiaria que podría golpear su economía, a menos que el Gobierno tome decisiones difíciles pero necesarias para incrementar la confianza en la tercera economía de América Latina y frenar la salida de dólares de las reservas internacionales.

Desde el 2003, el Gobierno ha venido abandonando las políticas económicas de mercado y ha adoptado una actitud más populista con generosos subsidios que abarcan desde el transporte público hasta los programas sociales.

Esa estrategia llevó a una aceleración de la inflación, que analistas privados estiman en alrededor del 25 por ciento anual, una de las tasas más altas en el mundo. El Gobierno, que ha sido reprendido por el Fondo Monetario Internacional (FMI) por sus datos macroeconómicos poco precisos, asegura que la inflación es apenas superior al 10 por ciento.

En un intento por controlar los precios, la presidenta Cristina Fernández ha mantenido la tasa de cambio oficial en un nivel artificialmente fuerte, algo que abarata las importaciones pero daña la capacidad de las fábricas locales para competir internacionalmente y reduce los niveles de inversión privada.

Argentina se ha visto forzada a usar las reservas internacionales del Banco Central, que son principalmente generadas por la exportación de granos, debido a las restricciones que tiene para financiar sus importaciones y pagos de deuda con dinero prestado desde el default del 2002.

Las reservas cayeron un 20 por ciento este año a 34.400 millones de dólares, su menor nivel desde principios del 2007.

Si la tendencia continúa, el Gobierno podría quedarse sin suficientes reservas para honrar sus vencimientos de deuda o para costear sus enormes importaciones energéticas, algo que podría llevar a un colapso económico.

El Gobierno de Fernández ha reaccionado limitando el acceso a los dólares, algo que impulsó un mercado paralelo en donde el dólar se vende a casi el doble de la cotización oficial.

Después de las elecciones legislativas previstas para fines de este mes, el Gobierno podría verse tentado a lanzar otras medidas poco populares para endurecer el control de cambios.

Las siguientes son algunas de las medidas que el Gobierno podría tomar en respuesta a esta amenaza, en orden de probabilidad:

PROFUNDIZAR EL CONTROL DE CAMBIOS

A fines del 2011, Argentina comenzó a prohibirle a empresas y personas la compra de dólares con fines de ahorro. Las empresas en Argentina que necesitan dólares tienen que pasar por varias barreras burocráticas para acceder a las divisas, y los turistas argentinos que viajan al exterior muchas veces se enfrentan al rechazo de sus solicitudes de moneda extranjera.

El año pasado, el Gobierno impuso un impuesto del 20 por ciento a las compras con tarjetas de crédito realizadas en el exterior. A pesar de todo, esas compras aún drenan unos 700 millones de dólares por mes de las reservas del Banco Central.

El Gobierno podría ajustar esos controles aún más, subiendo la tasa o imponiendo un límite a las compras en el exterior. También podría complicar los requisitos para obtener dólares para la importación de bienes.

El impacto de controles monetarios adicionales sería negativo en el largo plazo. Con un acceso restringido a los dólares, a las compañías se les complicará cada vez más importar los insumos que necesitan para producir, y eso podría llevar a algunas firmas a cerrar o a despedir trabajadores. En este escenario, la economía podría frenarse violentamente.

MANTENER EL CURSO

El Gobierno podría optar por no actuar ante las preocupaciones cambiarias, y en ese caso el resultado sería un mayor deterioro económico de Argentina.

Por ahora, los funcionarios argentinos mantienen los dedos cruzados y esperan que una cosecha de granos récord en 2013/14 traiga dólares al país. El Gobierno también podría tratar de comprar tiempo pidiendo líneas adicionales de crédito al Banco Mundial, al Banco Interamericano de Desarrollo o al Banco Popular de China.

En cualquier caso, Argentina necesitará atraer inversiones extranjeras para recuperarse, pero eso dependería de cómo los inversores ven al próximo líder del país, que deberá asumir a fines del 2015.

“El Gobierno argentino es visto tanto localmente como internacionalmente como un mentiroso crónico”, dijo Nicolás Cachanosky, un economista argentino de la Metropolitan State University de Denver. “Se necesita un shock institucional, una señal fuerte política e institucional de que las cosas van a ser diferentes”.

ESTABLECER FORMALMENTE TIPOS DE CAMBIO MÚLTIPLES

El Banco Central podría establecer un tipo de cambio oficial para el flujo de capitales como el turismo y otro para el comercio, haciendo una suerte de devaluación parcial.

La entidad podría debilitar la demanda de dólares ofreciendo un precio oficial para el turismo más cercano al del mercado paralelo. La tasa cambiaria para las importaciones podría mantenerse en los niveles actuales para moderar la demanda y controlar la inflación.

El Gobierno también podría imponer diferentes tipos de cambio para ciertas industrias en un intento por impulsar la competitividad de las fábricas locales y atraer más dólares. Aunque esto podría comprar algo de tiempo, analistas creen que no resolvería el problema por la probable corrupción y el arbitraje que surgirían.

UNA FUERTE DEVALUACION DEL PESO

El Gobierno podría tomar la decisión de modificar drásticamente el tipo de cambio oficial a un nivel que se acerque más al mercado negro para impulsar la competitividad manufacturera e incrementar las exportaciones.

“El peso necesita debilitarse y mucho”, dijo Michael Henderson, economista para América Latina de Capital Economics en Londres. “Argentina es ahora uno de los países más caros del mundo para ser productor”.

Hoy un dólar cuesta aproximadamente 9,69 pesos en el mercado negro, un 66 por ciento por arriba del tipo de cambio oficial de 5,83 pesos.

Una de las desventajas sería que los precios se dispararían, erosionando la capacidad de compra de los argentinos y reduciendo en consecuencia el consumo.

El Banco Central de Argentina está actualmente devaluando el peso, pero a un tasa que no logra mantenerse al ritmo de los precios.

Muchos analistas consideran que una fuerte devaluación es poco probable por su costo político. Fernández ha prometido no devaluar, argumentando que la medida sólo favorecería a los exportadores de granos, muchos de ellos sus rivales políticos, y dañaría a los pobres, su base de apoyo.

Editada en español por Silene Ramírez y Pablo Garibian

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