23 de diciembre de 2013 / 13:42 / hace 4 años

ENFOQUE-Barreras burocráticas complican incipiente fiebre del oro en República Dominicana

Trabajos en el área de la represa de Pueblo Viejo, mayo 30, 2011. Hace poco más de una década, uno de los mayores depósitos de oro conocidos en el mundo yacía abandonado en las estribaciones de la Cordillera Central de la República Dominicana.Eduardo Muñoz

Por Ezra Fieser

COTUI, República Dominicana (Reuters) - Hace poco más de una década, uno de los mayores depósitos de oro conocidos en el mundo yacía abandonado en las estribaciones de la Cordillera Central de la República Dominicana.

Rocas del tamaño de autos filtraban metales pesados a lo que los lugareños llaman el "río de sangre", un cauce con sus aguas teñidas de rojo por los contaminantes.

Pero el yacimiento, que reabrió sus operaciones bajo el nombre de Pueblo Viejo este año, bulle de actividad hoy en día. Los enormes camiones avanzan sobre pozos a cielo abierto a través de caminos que se extienden por la mina de 11 kilómetros cuadrados, transportando toneladas de piedras hacia una planta procesadora.

Unas 2.000 personas trabajan en este lugar, produciendo brillantes barras de oro que se exportan a Canadá y Estados Unidos, pero la mina tiene el potencial de crear 12.700 empleos directos e indirectos adicionales y contribuir con 1.300 millones de dólares al año en exportaciones.

El dinámico proyecto operado por mineras extranjeras forma parte de los esfuerzos de República Dominicana por desarrollar una industria que podría acelerar y diversificar su economía, fuertemente dependiente del turismo.

Sin embargo, a pesar de la producción comercial sólida de dos de las mineras de oro más grandes del mundo, las canadienses Barrick Gold Corp y Goldcorp Inc, el desarrollo del sector minero está frenado por las demoras burocráticas y la agitación de los activistas preocupados por la contaminación y los tratos del Gobierno con firmas extranjeras para explotar los recursos locales.

En juego hay miles de millones de dólares y miles de puestos de trabajo en un país de 10 millones de habitantes con altos niveles de desempleo y pobreza.

SEGURIDAD DEL AGUA POTABLE

El río cercano a la mina ya no es rojizo, pero la destrucción provocada por el yacimiento Rosario - el nombre previo del sitio cuando era administrado por el Gobierno hasta que cerró en 1999 - generó una mala imagen para la actividad de extracción a nivel local.

Cuando tomaron control del yacimiento, Barrick y Goldcorp lanzaron un amplio programa de limpieza y protección ambiental para impedir la polución de los arroyos cercanos. Según la empresa conjunta, se tratan alrededor de 40.000 metros cúbicos de agua contaminada por día.

"No liberamos agua hasta que haya sido examinada y cumpla con los estándares", dijo el superintendente de operaciones ambientales en la mina, Jorge Lobato. "Existen pocas minas que tengan este tipo de operación (para eliminar desechos)", sostuvo.

No obstante, a las comunidades locales les sigue preocupando de que los metales pesados de las piedras expuestas puedan terminar en canales cercanos y grupos opositores han anunciado que mantendrán su presión contra el proyecto.

"Estamos completamente preparados para montar campañas contra cualquier proyecto futuro", sostuvo Domingo Abreu, uno de los organizadores de los grupos que rechazan la minería local.

CONTRATO RENEGOCIADO

En la primavera boreal, y haciendo causa común con los ambientalistas, activistas políticos consternados por acuerdos que han resultado en una ganga para empresas extranjeras que operan en el país libraron una campaña pública contra la mina Pueblo Viejo.

El Gobierno se vio forzado a renegociar lo que según críticos era un contrato demasiado generoso firmado con las compañías en el 2009 por el entonces presidente Leonel Fernández, cuyo oficialista Partido de la Liberación Dominicana, favorable al libre mercado, ha buscado a fondos externos para desarrollar sectores económicos clave, como minería y turismo.

Desde que el partido ganó la reelección el año pasado, el presidente Danilo Medina ha tratado de distanciarse de Fernández y en poco tiempo se convirtió expresó sus dudas sobre el contrato minero.

"Por cada 100 dólares en exportaciones de oro, Barrick recibe 97 dólares y el pueblo dominicano recibirá 3 dólares", afirmó Medina en una alocución ante el Congreso en febrero. "Esto es simplemente inaceptable", añadió.

En mayo, un nuevo contrato dio al Gobierno dominicano cerca de un 51 por ciento de las ganancias brutas, frente a un 37 por ciento estipulado en el contrato original, lo que costó a los dueños más de 1.000 millones de dólares según los precios actuales de mercado.

No ha sido un año fácil para las operaciones de Barrick en Latinoamérica.

La suspensión por tiempo indefinido del mega proyecto Pascua-Lama, situado en la frontera entre Chile y Argentina, contribuyó a una caída en el precio de las acciones de la compañía y a una mayor presión por retornos en otras minas, incluyendo a Pueblo Viejo, uno de los cinco yacimientos clave de Barrick, dijeron a Reuters ejecutivos de la firma.

TRAMITES PENDIENTES

Aunque el desafío a los términos del mayor contrato con intereses extranjeros en la historia de República Dominicana ha empañado las inversiones en el sector a nivel general, al igual que lo hizo la caída del 25 por ciento en los precios del oro este año, existe una tercera fuente de incertidumbre: los retrasos burocráticos.

En julio, el Congreso dominicano aprobó una ley para crear un nuevo Ministerio de Energía y Minería con el propósito de acelerar el desarrollo de la industria. Pero aún no se ha nombrado a un ministro y existen cuestionamientos sobre la autoridad de la nueva cartera para regular al sector energético.

La actual Dirección General de Minería ha quedado relativamente despojada de poder, dejando pendientes a cientos de solicitudes por nuevas exploraciones.

Precipitate Gold Corp lanzó una operación en República Dominicana en agosto del 2012. La compañía, también canadiense, esperaba un período de aprobación de 8 a 12 meses para explorar unos 26.000 acres en la Cordillera Central, el área montañosa que tiene el mayor potencial para proyectos mineros futuros. Ha pasado más de un año y medio desde entonces.

La solicitud de Precipitate es uno de los 284 trámites pendientes en la Dirección General de Minería de Dominicana, según datos obtenidos por Reuters, aunque la oficina afirmó que ninguna compañía ha retirado sus pedidos.

En tanto, en un esfuerzo por mejorar la percepción pública sobre la minería, el Gobierno inició una campaña de concientización pública junto hacia la industria que remarca los beneficios de la minería, como la creación de empleos en regiones económicamente deprimidas.

"Quieren modificar la percepción pública del sector", dijo Andrew Cheatle, presidente ejecutivo de UniGold, otra firma canadiense con proyectos en espera en el país. "Es una postura que se desarrollará en años, no en meses", afirmó.

¿PRONTO REPUNTE?

Pese a los problemas que aquejan a la industria del país caribeño, el entusiasmo oficial por el futuro minero permanece incólume.

"El Estado apoya total y completamente la expansión de la minería en la República Dominicana", comentó el jefe de la Dirección General de Minería, Alexander Medina.

La dirección de minería estima que el país yace sobre 60.000 millones de dólares en reservas minerales y metalúrgicas, incluyendo hasta 40 millones de onzas de oro.

Se estima que Pueblo Viejo por sí sola tendría unos 25,3 millones de onzas de oro, así como también reservas sustanciales de plata, cobre y zinc.

Las reservas en otros países latinoamericanos, incluyendo a Chile y Perú, superan a los depósitos dominicanos, pero en la isla de La Española el potencial minero apenas ha empezado a ser explorado.

"Estamos en la punta del iceberg en términos de potencial para el país", comentó Medina.

El retraso en la aprobación de los permisos es puramente burocrático, insistió, una consecuencia de la formación del nuevo ministerio, y agregó que probablemente la nueva cartera será establecida en enero.

"Creo que después de los primeros tres o cuatro meses, estas solicitudes comenzarán a ser aprobadas", indicó.

El presidente ejecutivo de Precipitate, Jeffrey R. Wilson, dijo que su compañía prefiere esperar. "No veo que el retraso nos fuerce a salir del país. Pero ciertamente la fatiga de los inversores llega después de un tiempo", añadió.

La espera ya ha forzado a Precipitate a mirar a México, dijo, donde está perforando en busca de oro y plata cerca de la frontera con Arizona.

Editado en español por Marion Giraldo y Patricio Abusleme

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