7 de enero de 2014 / 20:29 / hace 4 años

Molinos brasileños buscan trigo EEUU por restricciones en Argentina

3 MIN. DE LECTURA

Por Gustavo Bonato

(Reuters) - Los molinos brasileños están comprando a Estados Unidos prácticamente todo el trigo importado que necesitan en esta época del año, en lugar de traer cereal de Argentina como es habitual, ya que el Gobierno del país vecino aún no liberó los embarques para exportaciones.

Esta situación eleva los costos de las empresas y extiende los cronogramas de desembarques para el producto importado, lo que entorpece los planes de las industrias.

"Nos estamos volcando al trigo estadounidense. No hay ninguna previsión concreta de embarques de trigo argentino", dijo la persona responsable por las importaciones de un molino de São Paulo, quien solicitó no ser identificada.

Habían expectativas de que a partir de enero, el Gobierno argentino -que regula fuertemente el sector- liberara los embarques.

Sin embargo, esto aún no sucedió, dijeron fuentes de los molinos brasileños.

"Es incierto cuándo van a comenzar a liberar. No tenemos información concreta", dijo el presidente del Molino Pacífico, Lawrence Pih.

En diciembre, una fuente del mercado argentino dijo que se había permitido la exportación de 1,6 millones de toneladas de la nueva cosecha, pero aún estaban pendientes las autorizaciones para el embarque.

Argentina ha sido tradicionalmente el principal proveedor de trigo de Brasil, pero entre enero y noviembre del 2013, Estados Unidos ya había superado este liderazgo.

Brasil importó durante ese período 3 millones de toneladas de trigo de Estados Unidos, según datos del ministerio de Agricultura, contra apenas 54.000 toneladas en igual plazo del año pasado.

"Cerca de 180.000 toneladas de trigo de Estados Unidos fueron compradas entre diciembre y principios de enero", dijo un operador de mercado de un molino paulista.

El trigo estadounidense ingresa a Brasil pagando un 10 por ciento que corresponde a la Tarifa Externa Común del Mercosur, un impuesto que no incide sobre el cereal argentino.

Además de eso, las distancias son mayores, lo que encarece el flete y exige una mayor programación -cercana a 40 días- entre el cierre de la compra y la llegada del producto al molino.

"No existe planeamiento que aguante", dijo un operador paulista.

Traducido al español por Juana Casas

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