20 de febrero de 2014 / 14:33 / hace 3 años

Brasil recorta meta fiscal para ganar credibilidad, mercados están escépticos

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Un empleado revisa unas plantillas con billetes durante una visita de medios al edificio de la Casa de la Moneda de Brasil en Río de Janeiro, ago 23 2012. Brasil bajó su meta de superávit presupuestario primario del 2014 al 1,9 por ciento del PIB desde un 2,3 el año pasado, en un intento de convencer a los mercados de que puede cumplir con las esquivas metas de ahorro fiscal, anunció el jueves el Gobierno.Sergio Moraes

Por Alonso Soto y Luciana Otoni

BRASILIA (Reuters) - Brasil estableció el jueves una meta fiscal más modesta para el 2014 en un intento por recuperar la credibilidad de los inversores, pero los mercados siguen escépticos de que la presidenta Dilma Rousseff sea capaz de cumplir los objetivos en un año electoral.

En un anuncio ampliamente esperado, el Gobierno dijo que recortó la meta del superávit presupuestario primario a un "conservador" 1,9 por ciento del Producto Bruto Interno (PIB), lo que aún así podría ayudar al país a reducir la carga de su deuda.

El superávit primario, o ingresos luego de gastos pero antes del pago de intereses de la deuda soberana, es un indicador de la capacidad del país de repagar su deuda.

Brasil no logró alcanzar su meta de superávit primario en los últimos dos años, del 3,1 por ciento del PIB en el 2012 y del 2,3 por ciento del PIB en el 2013.

"Desafortunadamente, desconfío de la 'austeridad fiscal' y la búsqueda de cuentas públicas equilibradas seguirá siendo el talón de Aquiles del esfuerzo del Gobierno para mantener su calificación crediticia este año", dijo Alex Agostini, economista en jefe de la agencia Austin Rating, con base en Sao Paulo.

El Gobierno dijo también el jueves que congelará 44.000 millones de reales (18.440 millones de dólares) del gasto público para cumplir con la meta de superávit primario, por encima de los 38.000 millones de reales del año pasado.

Una meta de superávit primario realista y transparente es crucial para que Rousseff vuelva a ganar la confianza de los inversores, mientras lucha por captar inversión extranjera para reimpulsar la economía.

"Alcanzable Y Realista"

"Nuestras proyecciones son alcanzables y bastante realistas y conservadoras, deberíamos cumplir con este resultado en diciembre", dijo el ministro de Hacienda, Guido Mantega, en una conferencia de prensa.

Mantega dijo que la nueva meta fiscal no frenará la tendencia bajista en el ratio de deuda con respecto al PIB, pero indicó que el Gobierno tendrá que hacer sacrificios para cumplir con su meta.

La ministra de Planificación de Brasil, Miriam Belchior, dijo que el Gobierno comenzaría a reducir el gasto en nuevos vehículos y espacios de oficina.

Analistas indicaron que la legislación hace que sea muy difícil que el Gobierno federal recorte efectivamente el gasto, ya que cerca de un 90 por ciento de todos los desembolsos son obligatorios.

Sin reformas más profundas para aliviar las restricciones presupuestarias y recortar un creciente gasto en pensiones, el Gobierno tendrá una dura tarea a la hora de mantener las finanzas en orden, dijeron analistas.

"En este momento no hay condiciones para hacer un mayor esfuerzo fiscal", dijo Alcides Leite, un profesor de economía de la Escuela de Negocios Trevisan en Sao Paulo.

"Ese mayor esfuerzo depende de reformas estructurales", apuntó.

Los anuncios fiscales del jueves incluyeron una proyección de crecimiento del PIB del 2,5 por ciento, por encima de la mayoría de las previsiones pero bien por debajo de una estimación previa del 3,8 por ciento.

También prevén que la inflación se ubique en un 5,3 por ciento en el 2014, por debajo del 5,8 por ciento previamente estimado.

Economistas privados dudan de que Rousseff sea capaz de resistir presiones de gasto antes de las elecciones del 5 de octubre, en las cuales planea buscar un segundo mandato.

Los ingresos impositivos probablemente continúen desilusionado ante una desaceleración de la economía que afecta las cuentas del Gobierno.

Las finanzas de Brasil se han deteriorado bajo el Gobierno de Rousseff, que ha incrementado el gasto público y ha renunciado a miles de millones de dólares en ingresos al otorgar muchas exenciones impositivas con el fin de reactivar la economía.

El déficit creciente y los mayores costos del servicio de la deuda dejaron menos espacio en el presupuesto para impulsar la inversión pública en un momento en que la economía lucha por despegar.

El deterioro fiscal, en cambio, ha atizado una inflación ya elevada e incrementó las preocupaciones de que Standard & Poor's pueda recortar el codiciado grado de inversión de Brasil.

En una entrevista con Reuters el miércoles, la analista de S&P Lisa Schineller dijo que la agencia de calificaciones evaluará cuan "realista" es la nueva meta para decidir el futuro de la calificación del país.

Editado en español por Juana Casas

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