11 de marzo de 2014 / 20:34 / hace 3 años

El tiempo se agota mientras Europa discute sobre reforma bancaria

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Por Annika Breidthardt y John O'Donnell

BRUSELAS (Reuters) - Los países europeos discrepaban el martes sobre qué esquema adoptar para evitar que los contribuyentes asuman los costos de eventuales quiebras bancarias y redoblaban sus esfuerzos para no retrasar una de las reformas clave abordadas durante la actual crisis de la eurozona.

Las largas conversaciones muestran la naturaleza política de un plan nacido para deshacer el vínculo entre los estados y los bancos. Una futura agencia encargada de la cerrar los bancos y un fondo para pagar por los rescates complementarán la supervisión de los bancos de la eurozona que quedará en manos del Banco Central Europeo (BCE).

Los diferentes países de la UE y el Parlamento Europeo preveían inicialmente alcanzar un acuerdo esta semana pero los ministros, que negociaban por segundo día el martes, reconocieron que las conversaciones podrían prolongarse durante más tiempo debido a las grandes diferencias.

Las divisiones quedaron al descubierto mientras España y Holanda intentaban convencer a Alemania para que apoyara su propuesta del fondo para hacerse cargo de los bancos desde su nacimiento, cuando tendrá una capacidad reducida.

Esta forma de apoyo podría implementarse a través de créditos o garantías en un intento por mostrar a los inversores que el fondo dispone de efectivo necesario para hacerse cargo entidades en dificultades desde el inicio.

"Esto es importante por las señales que envía a los mercados", dijo el ministro de Economía español, Luis de Guindos, a periodistas sobre una unión bancaria más amplia, reconociendo que las conversaciones podrían finalizar la próxima semana.

Guindos se sumó a la postura defendida por el ministro de Finanzas holandés, Jeroen Dijsselbloem, que consistía en destacar la necesidad de los países para unirse y abordar los problemas bancarios de forma conjunta.

"Durante los primeros cinco años del fondo, necesitamos la (suficiente) capacidad para afrontar situaciones difíciles en nuestros bancos", dijo De Guindos, mientras Dijsselbloem sugirió la posibilidad de que se pusieran a disposición de los bancos líneas de crédito por parte de los gobiernos.

Sin embargo, el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, mostró poca voluntad de compromiso.

"Hemos acordado en diciembre no tocar los temas de los mecanismos comunes de rescate", agregó. "No vamos a alcanzar una solución ahora".

A pesar de haberse alcanzado un principio de acuerdo en diciembre pasado, la letra pequeña sobre cómo funcionará el nuevo régimen de la "unión bancaria" ha desatado un nuevo debate.

El tiempo se está agotando porque el parlamento celebra su último período de sesiones a mediados de abril antes de la disolución previa a la convocatoria de elecciones en Europa.

Si no se alcanza un acuerdo antes de esa fecha esto supondría meses de aplazamiento e incertidumbre porque se espera un aumento del número de legisladores euroescépticos tras las votaciones.

La unión bancaria es el proyecto político más ambicioso en Europa desde la introducción del euro. Además, esto significará diferentes cosas para los países implicados.

¿Objetivo común?

Mientras que Francia y España lo ven como un paso hacia adelante para compartir los riesgos bancarios con Alemania y un avance hacia una forma común para compartir los costos de financiación en la eurozona, Berlín pone un mayor énfasis a la hora de imponer pérdidas a los acreedores de los bancos en dificultades.

"Necesitamos deshacer el círculo vicioso entre la deuda bancaria y la deuda soberana", dijo con anterioridad a periodistas el ministro francés de Finanzas, Pierre Moscovici. "Es una cuestión de unificar los tipos de interés en la Unión Europea".

La unión bancaria y la limpieza de los balances de los bancos que le acompañará busca recuperar la confianza de los bancos e incrementar el crédito en los países del bloque, algo que ayudaría a recuperar el crecimiento en las 18 economías que utilizan el euro.

Los préstamos se han hundido por los esfuerzos de la banca de conseguir capital y recortar su exposición al riesgo durante la recesión, especialmente en los países más golpeados por la crisis de deuda soberana.

Se supone que la unión bancaria romperá la unión entre los estados endeudados y los bancos que compran su deuda, considerada legalmente como libre de riesgo pese a la bancarrota de las finanzas griegas.

Información de John O'Donnell; información adicional de Barbara Lewis, Robin Emmott y Jan Strupczewski en Bruselas y Matthias Sobolewski en Berlína, traducido por Jesús Aguado y Andrés González

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