16 de abril de 2014 / 17:39 / hace 4 años

ANALISIS-El deseo de educación contribuye al bajo desempleo en Brasil

Por Silvio Cascione

Un grupo de estudiantes brasileños en la sala de clases de una preparatoria en Brasilia, abr 14 2014. La creciente prosperidad de Brasil está permitiendo que los adolescentes se eduquen más, en lugar de buscar empleos para ayudar a sus familias, lo que mejora las perspectivas de largo plazo del país pero también causa algunos problemas a la economía. REUTERS/Joedson Alves

BRASILIA (Reuters) - La creciente prosperidad de Brasil está permitiendo que los adolescentes se eduquen más, en lugar de buscar empleos para ayudar a sus familias, lo que mejora las perspectivas de largo plazo del país pero también causa algunos problemas a la economía.

El cambio ayuda a explicar uno de los mayores debates entre los economistas que estudian a Brasil: por qué el desempleo se mantiene en mínimos históricos, cerca del 5 por ciento, pese al débil crecimiento económico.

En las seis mayores ciudades de Brasil el porcentaje de población en edad laboral “no dispuesta a trabajar” saltó desde 2002 en 6 puntos porcentuales a un 39 por ciento, según un análisis de Reuters de las cifras del desempleo.

El 39 por ciento equivale a unas 2,5 millones de personas que han optado por permanecer fuera del mercado laboral, casi la misma cantidad de brasileños que se cuentan entre los desempleados.

El caso de Mariane Soares, de 18 años, ayuda a ilustrar el cambio.

Su madre, una maestra, viene de una familia de seis hijos y, en vez de seguir su sueño de estudiar en la Universidad de Brasilia (UnB), una de las más prestigiosas del país, tomó un empleo cuando terminó el colegio.

Soares, en cambio, es hija única, y recibió toda la atención y apoyo financiero de sus dos padres, algo común en el Brasil de hoy. Actualmente está preparando sus exámenes de ingreso a la UnB, donde quiere estudiar Ciencias Políticas.

“Hoy, los padres que tuvieron que trabajar desde jóvenes dicen: ‘Ahora que yo puedo ayudarte, definitivamente lo voy a hacer’”, dijo Soares a Reuters durante una conversación con once estudiantes de edades entre los 17 y los 26 años, muchos de los cuales comparten historias parecidas.

Los cambios son, en general, buenas noticias para las nuevas generaciones. La mayoría de los brasileños dicen estar felices con la economía, lo que mejora las posibilidades de la presidenta Dilma Rousseff de ser reelegida en las elecciones de octubre.

Eso, pese a que en los últimos tres años el crecimiento económico promedia apenas un 2 por ciento, tras una década de fuerte expansión.

En términos generales, el desempleo ha bajado desde un 12,9 por ciento en 2002 al actual 5,1 por ciento, según las últimas cifras oficiales de febrero.

En el largo plazo, el interés por una mejor educación ayudará a Brasil a enfrentar sus problemas de baja productividad.

Pero en el corto plazo, las dificultades de encontrar y retener a trabajadores calificados obliga a las empresas a pagar sueldos muy altos, lo que afecta sus resultados e alienta una alta inflación de un 6 por ciento.

“Brasil antes tenía una abundante fuerza de trabajo. Ahora, somos una historia de mano de obra escasa”, dijo Affonso Celso Pastore, ex jefe del Banco Central y socio de AC Pastore & Associados.

POCOS TRABAJADORES Y POCO CRECIMIENTO

Por muchos años, la educación fue una prioridad de segundo orden en Brasil, dadas una serie de crisis financieras y que la necesidad de empleos y alimento absorbía la atención de la gente.

En la década del cincuenta, apenas uno de cada tres niños iba a la escuela.

A mediados de los noventas, las reformas empezaron a estabilizar la economía. Desde 2001, el Gobierno empezó a entregar un subsidio mensual a las familias para que sus hijos siguieran yendo a la escuela.

Una reforma amplia a la educación permitió el ingreso de millones de personas a las universidades privadas y, recientemente, incluso estudiar en escuelas privadas con incentivos del Gobierno.

Entonces, no es difícil encontrar estudiantes que dicen que a ellos los apoyarán sus padres y que no entrarán al mercado del trabajo hasta terminar la universidad, a los 23 ó 24 años, iniciando sus vidas laborales cinco o incluso diez años más tarde que sus padres.

“Destaca el deseo de estudiar en una universidad federal. Todos nosotros estamos postergando un poquito el sueño de construir nuestras propias familias”, dijo Monalisa Feitosa, de 18 años, que quiere ser dentista.

Los economistas dicen que otras explicaciones para la baja tasa de desempleo de Brasil incluyen el llamado “acaparamiento” de trabajadores calificados, ya que las empresas cuentan con que la economía se reactivará pronto y prefieren no despedir trabajadores por temor a perderlos ante su competencia.

Los economistas también mencionan al Mundial, que comienza el 12 de junio, dado que muchas empresas necesitarán empleados extras para hacerse cargo de un flujo de turistas extranjeros que se calcula llegaría a los 600.000.

Algunos brasileños creen que los programas de bienestar que se implementaron en la década pasada desincentivan a las personas más pobres a trabajar, pero estudios académicos sostienen que eso es falso.

Cualquiera sea la causa, la escasa mano de obra podría ser un problema en Brasil en los años que vienen. Aun cuando lleguen al mercado laboral más personas con educación universitaria, los expertos apuntan que el número de trabajadores seguirá creciendo a un ritmo muy lento debido a un menor número de niños.

En sólo 25 años, se espera que la población de Brasil empiece a bajar.

Pero tales temores son considerados como muy teóricos por estudiantes como Maria Laura Cordeiro, de 18 años, que dice que ella seguirá su sueño de tener un título universitario -aun en el improbable evento de que un racionamiento de agua o de energía conduzcan a la economía de Brasil a una recesión en los próximos meses.

“Si eso ocurre, trabajaré en mi tiempo libre, en el día o en la noche”, dice. “Viviré de bebidas energéticas si tengo que hacerlo, pero no lo dejaré. Es mi sueño y lo voy a seguir hasta el final”.

Traducido por Janisse Huambachano; Editado en español por Javier López de Lérida

0 : 0
  • narrow-browser-and-phone
  • medium-browser-and-portrait-tablet
  • landscape-tablet
  • medium-wide-browser
  • wide-browser-and-larger
  • medium-browser-and-landscape-tablet
  • medium-wide-browser-and-larger
  • above-phone
  • portrait-tablet-and-above
  • above-portrait-tablet
  • landscape-tablet-and-above
  • landscape-tablet-and-medium-wide-browser
  • portrait-tablet-and-below
  • landscape-tablet-and-below