12 de septiembre de 2014 / 19:59 / hace 3 años

Ambientalista Silva corteja a los grandes de la agricultura brasileña

4 MIN. DE LECTURA

Por Reese Ewing

12 sep (Reuters) - La candidata presidencial brasileña Marina Silva, un icono del movimiento verde, está cortejando a sus antiguos adversarios de la industria del azúcar y el etanol en un intento de ganarse al poderoso lobby agrario antes de las elecciones del próximo mes.

Desde que entró a la carrera a mediados de agosto, Silva ha escogido como compañero a un congresista proagrario, se ha reunido de forma repetida con líderes del negocio y ha hecho campaña en el cinturón agrícola en busca de aliados en una industria que significa un cuarto de la economía de Brasil.

Su mensaje: la conservación y la agricultura a gran nivel florecerían juntos con un Gobierno de Silva, que rebajaría los subsidios a la gasolina que la presidenta Dilma Rousseff ha usado para contener la inflación.

El control de precios de los combustibles ha golpeado a la otrora boyante industria brasileña de la caña de azúcar y el etanol.

Silva, que aventaja ligeramente a Rousseff en una eventual segunda vuelta, también ha calmado a las familias del cinturón agrícola recordando a los votantes que abandonó su oposición a las cosechas genéticamente modificadas (GMO, por sus siglas en inglés), cruciales en el ascenso de Brasil como una potencia agraria en los últimos años.

"Existe esa leyenda de que estoy en contra de las cosechas genéticamente modificadas. Eso no es cierto. Apoyo un modelo en el que coexistan cosechas GMO y libres de GMO", afirmó en una reciente entrevista televisada.

Pocos días después, en una escala de su campaña en el estado rico en granos de Rio Grande do Sul, dijo: "Apoyo la agricultura en todos los niveles", un respiro para los productores preocupados de que fuera a favorecer a las pequeñas granjas familiares en detrimento de las plantaciones a gran escala que dominan el paisaje brasileño.

Giro De 180 Grados

La aparente aceptación del gran agro por parte de Silva es un giro de 180 grados para una ambientalista de toda la vida que fue candidata del Partido Verde en 2010, arriesgándose a decepcionar a votantes y aliados del movimiento ecologista.

Silva, una ex recolectora de caucho que creció en el pobre estado amazónico de Acre, se convirtió en un símbolo del movimiento verde global cuando dedicó su vida a temas medioambientales tras el asesinato en 1988 de su mentor, el líder sindicalista Chico Mendes.

Como ministra del Medio Ambiente entre 2003 y 2008, luchó para frenar la expansión del cinturón agrícola y de la ganadería, ayudando a reducir en más de la mitad el ritmo de deforestación de la Amazonia, pero ganándose la enemistad de agricultores, ganaderos y leñadores en la región.

No obstante, para ganar la elección de octubre y formar las alianzas políticas necesarias para sacar a Brasil de su estancamiento económico, la centroizquierdista Silva necesita a su lado a los líderes de la industria agrícola y a sus influyentes amigos en el Congreso.

Hasta ahora, la estrategia parece estar funcionando. Aunque no todos apoyan a Silva en el cinturón agrícola, varios grandes nombres del sector han hablado en su favor.

Los sondeos muestran un aumento de su apoyo en esta zona, mejorando sus posibilidades de ganar a Rousseff en segunda vuelta.

"Parece entender la importancia de traer valor al negocio agrario", afirmó Plinio Nastari, un importante experto del sector del azúcar y el etanol que celebró hace poco una cena con Silva y 47 líderes del negocio agrícola.

Editado en español por Carlos Serrano

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