1 de mayo de 2015 / 19:19 / hace 2 años

BREAKINGVIEWS-Acto de desaparición de presidenta hace magia para Brasil

(El autor es un columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones expresadas son personales.)

Por Martin Langfield

NUEVA YORK, 1 mayo (Reuters) - Cuanto más salga de escena la presidenta Dilma Rousseff, mayor es la credibilidad de Brasil. Dejar que sus lugartenientes aborden las quebradizas finanzas del país y que el banco central combata la inflación sin obstáculos es un buen comienzo.

Sin embargo, se necesitará algo más que un acto de desaparición para hacer magia con la mayor economía latinoamericana.

La contención de Rousseff, que por naturaleza se involucra demasiado, está dando frutos. El banco central, que está dirigido por Alexandre Tombini pero carece formalmente de independencia, elevó el miércoles la tasa de interés referencial Selic nuevamente, en 50 puntos básicos, a 13,25 por ciento.

La presidenta encargó también un ajuste fiscal al ministro de Hacienda, Joaquim Levy. Y Rousseff acaba de dar al vicepresidente Michel Temer el trabajo de manejar las tensas relaciones de su administración con sus complicados aliados del Congreso.

La delegación de tanta autoridad limita la propia influencia política de Rousseff pero debería ayudar a que se aprueben las medidas de austeridad, aunque en forma diluida.

Las medidas, que incluyen elevar impuestos a las nóminas y recortar beneficios laborales, son esenciales para lograr un superávit presupuestario primario de 1,2 por ciento del PIB este año.

Si no se alcanza la meta, podría producirse una rebaja en la nota de crédito de Brasil por parte de las calificadoras, lo que dañaría aún más a una economía de 2 billones de dólares para la que ya se prevé una contracción de más de 1 por ciento en 2015.

Las últimas cifras del superávit primario son un buen indicio de cuánto resta por hacer. Los datos incumplieron las estimaciones por mucho y fueron los peores en cinco años.

La tasa de desempleo también creció al máximo en tres años en marzo.

Y si bien la inflación podría estar tocando techo, sólo un 12 por ciento de los brasileños cree que Rousseff hace un trabajo “muy bueno” o “bueno”, de acuerdo con un sondeo de Ibope.

Muchos de los que preferían la generosidad de su primer gobierno ahora expresan su ira en las calles, pidiendo su impugnación.

No es probable que un cambio de régimen sea la mejor opción, sin embargo. Sería más beneficioso tener a una presidenta que no se involucre tanto, para que sus tendencias estatistas se puedan desmantelar de mejor forma.

El viernes 1 de mayo, Rousseff rompió con el tradicional discurso en cadena nacional por el Día Internacional de los Trabajadores. Lo que no debe ser fácil para una ex guerrillera de izquierda, pero debería dar una señal de esperanza a los inversores. (Editado en español por Gabriel Burin)

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