REENVÍO-BREAKINGVIEWS-Perú, frente a una prueba para eludir una rebaja a mercado fronterizo

miércoles 21 de octubre de 2015 13:14 GYT
 

(Ajusta redacción en primer y sexto párrafo)

Por Rob Cox

NUEVA YORK, 21 oct (Reuters Breakingviews) - La economía de Perú crecerá un 2,4 por ciento este año y un 3,3 por ciento el año próximo, según pronostica el Fondo Monetario Internacional. Ningún otro país de un tamaño considerable en América Latina alcanzará esa expansión, aunque para los estándares recientes de Perú no sea gran cosa.

Sin embargo, los gurues de MSCI -la compañía estadounidense que elabora índices que los inversores globales usan para colocar su capital- están amenazando con bajar la calificación de la bolsa peruana al mismo nivel que la de Nigeria y Pakistán. Un antídoto improbable podría provenir de la más estadounidense de las multinacionales: Coca-Cola.

El proveedor de refrescos con sede en Atlanta ha urdido un plan que le permitirá a una de sus embotelladoras principales al sur del río Bravo tomar el control de Lindley, su filial en Perú, por 910 millones de dólares.

La transacción es un nuevo hito para una tradición clásica de los mercados bursátiles latinoamericanos: los accionistas controladores se quedan con primas enormes a costa de los inversores minoritarios, que no reciben nada. El caso Lindley ofrece a las autoridades peruanas una posibilidad de demostrar su entereza.

Primero, algunos antecedentes. En septiembre, Arca Continental -una embotelladora líder de Coca-Cola con sede en México- llegó a un acuerdo para adquirir las acciones en circulación con derecho a voto de Lindley, en poder de la familia fundadora de la compañía, por 760 millones de dólares, o 2,46 dólares por acción. Arca se comprometió a pagar a la familia Lindley 150 millones de dólares, u otros 49 centavos por acción, para que se abstengan de competir en el mismo negocio.

Para Coca-Cola, fusionar embotelladoras es una jugada estratégica que le ayuda a que más gente sedienta beba sus refrescos en todo el mundo de la manera más eficiente posible. Esta operación también consolida su participación del 34 por ciento en Lindley con el 9 por ciento que posee en Arca. El problema es que Lindley tiene un montón de otros accionistas, dueños de lo que se llaman acciones de inversión en Perú, que no obtienen nada con la transacción.

Alrededor de un 11 por ciento de Lindley es propiedad de inversores en estas acciones sin derecho a voto, creadas durante un gobierno militar para darles a los empleados algún nivel de participación. Pero hoy esas acciones están en manos de acaudalados inversores privados que esperan recibir un trato justo. Uno de ellos resulta ser el ex presidente de Chile Sebastian Piñera. Otro es la familia detrás de Falabella, la mayor cadena de tiendas por departamento de Sudamérica.   Continuación...