12 de noviembre de 2015 / 12:01 / en 2 años

RPT-BREAKINGVIEWS-Los BRIC han muerto. Larga vida a los BRIC

(Repite nota del miércoles para llegar a más suscriptores)

Por Edward Hadas

LONDRES, 11 nov (Reuters Breakingviews) - Brasil, Rusia, India y China; los BRIC. El acrónimo fue propagado como una seductora idea de inversión en los embriagadores años de principios del Siglo XX. En ese entonces, antes de la crisis financiera, estaba previsto que el constante crecimiento económico durara para siempre en países ricos y pobres, pero que los pobres avanzarán más rápido.

Jim O‘Neill, quien entonces trabajaba en Goldman Sachs , simplificó el asunto para los inversores de a pie. Las cuatro mayores economías en desarrollo estaban en una tranquila senda hacia la riqueza y los inversores podían subirse al rentable viaje.

Esto no ha salido como estaba planeado. Las tasas de crecimiento del PIB de China, por mucho la mayor de las cuatro economías, se han desacelerado más de lo que sus impulsores anticipaban. El Reino del Medio puede estar ahora a las puertas de un reventón inmobiliario y una recesión.

El PIB está cayendo en Brasil y Rusia, mientras que las impresionantes cifras de India pueden estar siendo impulsadas por convenientes ajustes estadísticos.

A los inversionistas extranjeros en los mercados bursátiles de los BRIC no les ha ido tan mal desde los días de O‘Neill. En los últimos 10 años, el retorno anual bruto de un 6,3 por ciento del índice BRIC de MSCI casi ha igualado el 6,4 por ciento del índice mundial. No obstante, el índice BRIC ha tenido un desempeño notoriamente peor al mundial y al de mercados emergentes en los últimos cinco, tres y un año, en general con caídas mientras los mercados en países desarrollados suben.

La baja de las bolsas refleja como los inversores han abandonado la tesis de los BRIC. En una suerte de sentencia de muerte, Goldman Sachs ha cerrado su propio fondo dedicado a los BRIC.

O‘Neill, un economista que llegó a ser ministro en el Gobierno británico, puede que se sienta algo triste, mientras que Albert Edwards, el siempre pesimista estratega de Societe Generale, puede sentirse vindicado. En 2011, dijo que el significado de BRIC debería ser ‘Bloody Ridiculous Investment Concept’ (Concepto de Inversión Completamente Ridículo).

Que los mercados hayan acogido la visión de Edwards no es del todo sorprendente. Los precios de las acciones eventualmente tienden a seguir al crecimiento del PIB, pero en las economías desarrolladas ambos han tenido patrones divergentes por décadas.

En los países pobres, hay aún más razones para que las acciones sigan su propio camino. El flujo y reflujo de la inversión especulativa doméstica y extranjera tiene una influencia excesiva en los precios de los títulos. China es un buen ejemplo. Las compañías más exitosas son nuevas y es menos probable que coticen que en los países ricos, mientras que es más probable que la corrupción deje las ganancias fuera del alcance de los inversores externos, especialmente de los extranjeros.

Aún así, lo que O‘Neill tenía principalmente en mente era algo más permanente que cualquier auge bursátil. Observó que la mayoría de los países pobres estaban constantemente volviéndose menos pobres y que ese proceso estaba cambiando el equilibrio económico mundial. Esa idea aún tiene validez después de 15 años.

Entonces, la larga separación económica poscolonial aún era algo obvia. Durante décadas, el 20 por ciento de la población que vivía en los países desarrollados consumía un 80 por ciento de los bienes manufacturados. La economía china se estaba expandiendo con fuerza, pero no era lo suficientemente grande como para pesar en el equilibrio mundial. El PIB por habitante de India y otras economías del sur de Asia crecía más lentamente que en los países desarrollados. América Latina era una decepción constante.

Sin embargo, había tres cambios latentes: ideología, demografía e instituciones. La caída de la Unión Soviética y el éxito de China y Corea del Sur demostraron a los políticos de muchos países que los gobiernos necesitaban promover al sector privado para que la economía floreciera. La composición pequeña de las familias permitió mayores inversiones en educación, sin la cual es imposible un crecimiento sostenido.

Pero lo que es más importante, la calidad de las instituciones mejoraba gradualmente. La prosperidad aumenta si y sólo si las corporaciones privadas, las agencias gubernamentales, hospitales, escuelas, universidades y grupos de empresarios menos formales cuentan con personal competente que haga su trabajo razonablemente bien.

Las instituciones en países pobres continúan siendo mucho más débiles que en los ricos, teniendo en cuenta la corrupción en China o la negativa de indios no residentes de ocupar cargos burocráticos en su tierra natal. Pero incluso convertir a instituciones pésimas en unas apenas malas puede crear grandes ganancias.

Eso es lo que está sucediendo, y es el cambio económico más grande en un siglo. A medida que más personas en países pobres acceden a más educación, los valores y las prácticas que reducen la pobreza y crean riqueza se extienden cada vez más. A medida que la riqueza se extiende, la salud y la educación mejoran, por lo que la próxima generación tiene más para ofrecer que la última. Se invierte más en capital físico y humano. Las instituciones se hacen más fuertes.

La crisis financiera frenó el progreso, causando que se retirara capital de los mercados emergentes y que cayeran los precios de las materias primas.

Resurgieron viejos problemas. Sin embargo, las últimas proyecciones económicas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con frecuencia calificado como el club de los países ricos, muestran que la historia básica de los BRIC sigue siendo buena.

El PIB de los miembros de la OCDE está previsto que aumente un 2,2 por ciento en el 2016. Ese no es un dato malo para países que ya son altamente prósperos, pero está lejos del 4,2 por ciento previsto para las naciones no miembros de la OCDE.

El ritmo al que los pobres están alcanzando a los ricos se ha frenado, pero ocurrió por el tiempo suficiente para cambiar al mundo. El 80-20 de comienzos de la década de 1990 es ahora más un 85-50, el 85 por ciento de la población mundial que vive en economías en desarrollo consume un 50 por ciento de la producción total. La proporción aumentará en el 2016, aunque sea un año relativamente difícil para los países en desarrollo.

Por supuesto, las tendencias no necesitan durar para siempre. Algunos economistas anticipan que China y otros países actualmente exitosos quedarán atrapados en una trampa de medianos ingresos. Tienen razón si la sociedad no puede evolucionar junto con las economías, por lo que la corrupción o los conflictos sociales socavan el crecimiento. Entonces, el estancamiento del siglo pre BRIC podría volver.

Sistemas financieros mal manejados son otro riesgo. Los fondos domésticos pueden ser mal distribuidos, mientras que los inversores extranjeros pueden proteger a malos gobiernos, socavar a los buenos y crear problemas de crédito. Los flujos financieros también juegan un rol importante en la volatilidad de los precios de las materias primas, una gran fuente de inestabilidad en muchas economías en desarrollo.

Incluso si estos riesgos se materializan, probablemente quede bastante pobreza extrema para erradicar, y resistencia financiera aún por construir, que aún son posibles años de más rápido crecimiento en países pobres que en ricos. Está previsto que continúe el firme avance de una clase media global. En resumen, la desaparición de los BRIC no indica el fin de una era.

0 : 0
  • narrow-browser-and-phone
  • medium-browser-and-portrait-tablet
  • landscape-tablet
  • medium-wide-browser
  • wide-browser-and-larger
  • medium-browser-and-landscape-tablet
  • medium-wide-browser-and-larger
  • above-phone
  • portrait-tablet-and-above
  • above-portrait-tablet
  • landscape-tablet-and-above
  • landscape-tablet-and-medium-wide-browser
  • portrait-tablet-and-below
  • landscape-tablet-and-below