Sentido Común-Alza en junio de EUA está descartada, pero ¿en México también?

martes 14 de junio de 2016 14:06 GYT
 

14 jun (Sentido Común) - La posibilidad de que la Reserva Federal estadounidense opte por subir sus tasas de interés este miércoles es prácticamente cero, e incluso es bastante baja para julio. Sin embargo, ese pronóstico no está generando el alivio que hace semanas se esperaba diera a las autoridades monetarias mexicanas. Mientras los analistas pensaban hace poco el banco central mexicano sólo subiría su tasa de interés de referencia si lo hacía la Fed, hoy un creciente número de ellos considera que Banco de México enfrenta un serio dilema sobre si debe o no subir sus tasas, aun cuando su contraparte estadounidense no lo haga. Incluso algunos de esos ellos urgen ya a las autoridades monetarias mexicanas a hacerlo. En el contexto actual, Banco de México "tendría, necesariamente, que subir la tasa de referencia", escribió Guillermo Aboumrad, director de estrategia de mercado con Finamex Casa de Bolsa, en un reporte recientemente. El contexto al que se refiere Aboumrad es la inestabilidad que ha vivido el tipo de cambio en las últimas cinco semanas y que para él y otros más comienza ya a tener repercusiones negativas sobre el desempeño de otras variables económicas, como la inflación, lo que justificaría un alza de tasas en México. En lo que va del año, el peso ha perdido 9.4% de su valor contra el dólar, un descenso que se suma a la caída de 14.3% que registró la moneda mexicana contra la divisa estadounidense el año pasado. Esa pérdida de valor del peso y el impacto que está generando en otras variables, incluyendo una importante salida de capitales del país, como demuestran las cifras de tenencia de valores gubernamentales en manos de extranjeros, es quizás el tema sobre el que más reflexionen los miembros de la junta de gobierno de Banco de México cuando se reúnan para decidir si suben o no la tasa de referencia a finales de junio. El descenso del tipo, que incluso ha rebasado por momentos la barrera de los 19 pesos por dólar, es para muchos lo que alimentará la discusión al interior del banco central sobre el destino de las tasas, incluso después de que la Fed opte este miércoles por no subir las suyas, como esperan los analistas. Claro que la decisión no es nada fácil para las autoridades monetarias pues aunque existen ciertas evidencias de repercusiones negativas por un peso cada vez más débil, éstas tampoco son totalmente concluyentes. Por ejemplo, en materia de inflación, la evolución que han tenido los precios en México, en términos generales y a pesar de la depreciación del peso, no da para generar preocupaciones. La inflación a finales de mayo se ubicó en 2.6%, una tasa no sólo menor a la de mayo de 2015 de 2.9%, sino menor a la meta anual del banco central de 3%. Hasta ahora, esta aparente inmunidad de los precios al consumidor al encarecimiento del dólar ha dado argumentos al banco central mexicano para no ajustar al alza las tasas. Sin embargo, cada vez más los especialistas, al desenmarañar las cifras inflacionarias, comienzan a vislumbrar efectos llamados de segundo orden en ciertas mercancías. En mayo, por ejemplo, la inflación subyacente anual, o aquella que elimina los precios de las mercancías que por lo general tienen cotizaciones más volátiles, como los productos agrícolas o los energéticos, fue de 2.9%, un porcentaje mayor al de la inflación general. Además, dentro de la inflación subyacente, el rubro de mercancías registró una inflación anual aún mayor a finales de mayo de 3.6%, más cerca del límite superior del rango en el que las autoridades monetarias mexicanas esperan que se desenvuelva la inflación general, de entre 2 y 4%. El desempeño de estos otros índices inflacionarios es lo que probablemente más preocupa a los analistas y lo que llevó a muchos de ellos a adelantar la fecha en la que esperan que el banco central mexicano suba sus tasas. En la última encuesta quincenal de Banco Nacional de México, o Banamex, siete de las 17 instituciones financieras consultadas, o 41% de éstas, dijeron que esperaban un alza a la tasa de interés de referencia del banco central para finales de este mes. Esas expectativas fueron suficientes para que la mediana de la encuesta se adelantara a agosto, en lugar de septiembre como pronosticaba el sondeo anterior. Para algunos analistas, el desempeño de los otros indicadores que miden la evolución de los precios en el país, refleja ya cierto traspaso, o pass through, de la devaluación del peso contra el dólar hacia ciertos precios. Esto es lo que para ellos debería hacer reflexionar a las autoridades monetarias e invitarlas incluso a subir las tasas a fin de fortalecer el peso y con ello eliminar esas cada vez mayores presiones inflacionarias. Además, para esos expertos, el posible aumento a los precios de la gasolina en México a partir del mes que entra, por las alzas que ha registrado ese combustible en los mercados internacionales, debería servir como otro pretexto para que Banco de México endurezca su postura monetaria en su siguiente reunión, que se llevará a cabo el día 30 de este mes, sin tener que esperar un movimiento similar de la Fed. Si a ese incremento se añade la posible alza que las autoridades podrían decretar al salario mínimo para compensar la pérdida de su poder de compra, algo que pudiera materializarse en las semanas siguientes, luego que ya quedó atrás la contienda electoral en 14 entidades, entonces existen las condiciones para que Banco de México, adelantándose a esas circunstancias adversas y a otras más, opte por elevar el costo de pedir prestado. Hay algunos elementos al alza "tales como un potencial aumento considerable de los salarios mínimos en las próximas semanas, una mayor depreciación del peso mexicano, mayor fortalecimiento del consumo y choques de demanda dentro de la inflación no subyacente" que podrían cambiar la tendencia de baja inflación relativamente rápido, escribió Javier Uriz, un analista de mercados globales con BBVA Bancomer, el banco más grande de México, en un reporte. Sin embargo, la institución financiera dijo recientemente durante la presentación de su reporte sobre la situación económica de México, que la expectativa de una mayor inflación es sólo una probabilidad que no se ha materializado, por lo que mantiene su hipótesis de que la tasa de interés en México no subirá en junio. Sin embargo, Aboumrad, de Finamex, considera que las condiciones actuales favorecen ya un alza a las tasas, por lo que vaticina que Banco de México "estaría subiendo su tasa de referencia en, al menos, 25 puntos base en su próxima reunión de política monetaria". Otras instituciones que contemplan un movimiento en la tasa de referencia, además de Finamex, son el mismo Banamex, la filial del banco británico Barclays, la subsidiaria mexicana del banco suizo Credit Suisse, el banco de inversión estadounidense JP Morgan, y las filiales mexicanas del banco español Santander y del banco canadiense Scotiabank, de acuerdo con la encuesta de Banamex del 6 de junio. Un elemento adicional que también preocupa a los especialistas y que los hace pensar que las autoridades monetarias subirán su tasa de referencia en dos semanas es la salida de capitales que ha registrado el país por la debilidad de la moneda mexicana. Cuando un extranjero convierte sus dólares en peso para adquirir bonos del gobierno mexicano, que, por lo general, ofrecen un mejor rendimiento que los bonos soberanos de otras naciones, espera que al término de su inversión pueda convertir sus pesos en una cantidad mayor de dólares. Sin embargo, esto último no ha estado ocurriendo en las últimas semanas por la caída del peso, que provoca que esos fondos invertidos en el país valgan menos en dólares. Ante esto, muchos inversionistas extranjeros han optado por sacar sus recursos del país. Del 30 de marzo al 2 de junio, la tenencia de valores gubernamentales mexicanos en manos de extranjeros bajó 7.5% de dos billones 109 mil millones de pesos (111 mil 120 millones de dólares) a 1 billón 957 mil millones de (103 mil 110 millones), de acuerdo con cifras de Banco de México. La pérdida de atractivo de los valores mexicanos por la devaluación de la moneda mexicana hace indispensable para muchos analistas que el banco central eleve sus tasas para recuperar parte del atractivo que han perdido los bonos mexicanos. "Ha sido evidente que en lo que va del año la peor inversión para un extranjero respecto a las demás monedas emergentes ha sido en pesos mexicanos", escribió Aboumrad, de Finamex, en otro reporte. "El peso mexicano ha roto la correlación con el precio del petróleo y con las expectativas de la Fed (por lo que debería estar mucho más apreciado), lo que valida nuestra tesis de que hay razones particulares a México que explican dicho comportamiento y que el nivel de la tasa de interés de referencia en México ha quedado rezagado". Claro que existe el argumento contrario, en el sentido de que un alza a las tasas podría atraer capitales que solo buscan una ganancia rápida, mejor conocidos como capitales golondrinos, por lo que la decisión del Banco de México es compleja. Eso sin también considerar el posible freno económico que podría traer al país un alza a las tasas de interés. (Redacción Sentido Común)