Presidente Temer no sería el salvador que esperaban los brasileños

martes 6 de diciembre de 2016 14:53 GYT
 

Por Paulo Prada

RIO DE JANEIRO, 6 dic (Reuters) - Cuando Michel Temer asumió la presidencia de Brasil, en mayo, muchos esperaban que su administración pudiera sobreponerse al estancamiento político, los escándalos de corrupción y los problemas económicos que afectan al país.

Pero siete meses después, los problemas del país parecen tan enormes como cuando Temer y sus aliados del Congreso orquestaron el juicio político contra Dilma Rousseff. El gobierno está asediado por escándalos, una legislatura inmanejable y una economía que anotaría su tercer año de recesión.

"Ya tenemos una crisis de confianza tan mala como la que tuvimos con Dilma", observó Cristovam Buarque, senador veterano de izquierda que fue atacado por sus compañeros por apoyar el juicio político contra Rousseff. "No se ven señales de que el país pueda salir de este lío".

Temer fue vicepresidente de Rousseff y ayudó a crear ese lío, según sus detractores. Además, su Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) fue parte clave de la coalición del Partido de los Trabajadores (PT) de la ex presidenta.

El mandatario, que dice que su especialidad es el "arbitraje de conflictos", no es el salvador que anhelaban muchos brasileños. "Es alguien conocido por adaptarse, no por liderar con ideas, certeza y fortaleza", declaró Rafael Cortez, cientista político de la consultora Tendencias, en Sao Paulo.

Pese a que el gobierno insiste en que sacará al país del abismo, muchos brasileños se están impacientando, recordando el auge económico previo al gobierno de Rousseff. El desempleo está llegando al 12 por ciento, la economía se contrajo por séptimo trimestre seguido, la confianza está tan baja que las empresas no invierten y los consumidores no gastan, y muchos estados están tan sumidos en la quiebra que es probable que requieran rescates completos.

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