13 de enero de 2017 / 18:39 / en 7 meses

ENFOQUE-Aumento de gasolinas impulsa precios y hace mella en bolsillos de mexicanos, Gobierno bajo críticas

Por Ana Isabel Martinez

CIUDAD DE MÉXICO, 13 ene (Reuters) - Los mexicanos están comenzando a resentir en sus bolsillos la escalada de precios azuzada por el ingente aumento de las gasolinas este mes, mientras los comerciantes sacan cuentas sobre cómo trasladar los costos pero sin perder clientes.

A pesar de que el Gobierno de Enrique Peña Nieto asegura que domará un repunte inflacionario en el 2017, derivado de un aumento en los combustibles de hasta un 20 por ciento, un alza de las tarifas eléctricas y un desplome del peso mexicano, entre otros factores, la gente de a pie tiene sus dudas.

Y es que de poco en poco, los precios de diversos rubros -incluyendo los básicos- han comenzado a subir y muchos temen que las alzas más fuertes aún estén por verse.

Reportes de algunos gremios y asociaciones, recavados por prensa local y en recorridos hechos por Reuters, dan cuenta de aumentos en productos como la tortilla de maíz -clave en la dieta de los mexicanos- leche, queso, vegetales, gas licuado doméstico, carne, cigarrillos, y comidas elaboradas en puestos y restaurantes.

"Donde quiera que va uno pues sí, están más caras las cosas, las verduras, pues todo", dijo Yolytzma Lozano, una educadora, mientras compraba vegetales en un mercado de Ciudad de México.

"(Los aumentos) van de poquito en poquito", dijo la mujer, quien mostró poca fe en que el Gobierno pueda contener las alzas. "Todos sabemos que todo va a subir".

En otra área del mismo mercado, Florentino Aguilar cortaba pollos en presas y aunque aseguró que aún no había subido sus precios porque tampoco lo habían hecho sus abastecedores, espera hacerlo dentro de pocos días "peso a peso".

"Los proveedores tienen que subirle al precio para sacar lo de la gasolina (...) Me afecta porque yo no le quiero subir exageradamente un precio alto porque igual la gente se espanta", dijo.

El banco central ha admitido que la inflación estará por encima del cuatro por ciento -arriba del objetivo fijo del 3 por ciento +/- un punto porcentual- este año pero ha dicho confiar en que retomará su tendencia a la baja hacia 2018. El año pasado cerró en un 3.36 por ciento.

CON POCO DINERO, SIN FE

El sorpresivo aumento de los precios de las gasolinas y diesel aplicado del 1 de enero al 3 de febrero, y los que probablemente seguirán en febrero, cayó como balde de agua fría a muchos mexicanos y provocó airadas protestas.

Con el panorama de ajustes, Juan Carlos Quiróz dice que en su negocio ya subieron los precios de algunas frutas y verduras, "unos pesitos" porque sus proveedores lo hicieron en entre un 10 y un 30 por ciento, dependiendo de producto.

"Es una posibilidad de que en febrero sigan aumentando sus precios", agregó respecto al efecto que tendrá en las mercancía el ajuste a las gasolinas y diesel en febrero y que podría promediar un ocho por ciento, según expertos.

A las afueras de una concurrida tortillería en la capital, Cristian Urbano, de 19 años, no sabe cómo se calculan los indicadores económicos, pero está consciente de que su salario podría volverse sal y agua ante el aumento de los precios que está acechando al país.

La pequeña tienda donde adquirió las tortillas de maíz aumentó el martes el precio de 12 a 13 pesos por kilo, admitieron sus empleados.

"Tratamos de hacer algo sencillo de comer para no gastar mucho", dijo Urbano tras comprar medio kilo de tortillas. El obrero de la construcción dijo ganar 120 pesos al día (5.5 dólares) con jornadas de 12 horas menos una para comer.

Peña ha reiterado que el aumento de la gasolina era impostergable y necesario, aunque impopular. El lunes, su Gobierno, empresarios y sindicatos firmaron un acuerdo para evitar alzas "injustificadas".

Pero muchos no creen en la eficacia del acuerdo y dicen que el aumento a las gasolinas es la gota que derramó el vaso del descontento en torno al Gobierno, cuya popularidad ha sido golpeada por el descontento de la gente ante la extendida corrupción, magro crecimiento económico y elevada inseguridad.

"Al presidente yo ya no le creo absolutamente nada, de entrada", dijo Fabiola Hernández, una ama de casa de 40 años tras comprar algunos alimentos y bienes de higiene.

"No le veo un buen pronóstico. La gente está muy enojada", agregó Hernández, quien cree que los precios seguirán en alza.

México, con la mayor segunda economía de la región, ha enfrentado una ralentización debido a la caída de los precios del crudo y una menor producción de hidrocarburos que han llevado a ingentes recortes al gasto público.

Por si fuera poco, la volatilidad mundial y los temores de que el nuevo gobierno de Estados Unidos pueda tomar medidas contra su socio y vecino del sur han llevado al peso a mínimos históricos esta semana, para acumular una depreciación de casi un cinco por ciento en 2017 y del 20 por ciento en 2016.

"Da mucha tristeza, la gente sufre mucho", dijo José Salgado en su carnicería al comentar que aún no ha ajustado sus precios aunque algunos proveedores ya se los incrementaron a él hasta en un 20 por ciento.

"Ya se cayeron las ventas, al subir la gasolina sube el producto y ya el cliente está asustado, está todo caro", dijo. (Reporte de Ana Isabel Martínez, Editado por Juana Casas)

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