22 de junio de 2017 / 18:34 / hace un mes

TEXTO-Banco central México eleva tasa de referencia a 7.00 pct

11 MIN. DE LECTURA

    CIUDAD DE MÉXICO, 22 jun (Reuters) - 
    Anuncio de política monetaria del 22 de junio del 2017
   
    La Junta de Gobierno del Banco de México ha decidido
aumentar en 25 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés
Interbancaria a un día a un nivel de 7.00 por ciento. 
    
    La actividad económica mundial continuó expandiéndose en lo
que va del año. En Estados Unidos los indicadores oportunos
parecen sugerir que en el segundo trimestre ha persistido una
recuperación del crecimiento de la actividad a un ritmo
moderado. Destaca que el mercado laboral siguió fortaleciéndose.
Si bien la inflación medida a través del deflactor del consumo
ha atenuado recientemente su tendencia alcista, la Reserva
Federal anticipa que esta converja gradualmente hacia su meta de
mediano plazo de dos por ciento, toda vez que ese Instituto
Central considera que la disminución reciente de este indicador
obedece a factores transitorios. En este contexto, en su
decisión de junio la Reserva Federal incrementó el rango
objetivo para la tasa de fondos federales en 25 puntos base, en
línea con lo anticipado. En su comunicado subrayó que el retiro
del estímulo monetario seguirá a un ritmo gradual, si bien
señaló que se mantendrá atenta al comportamiento que tenga la
economía y en particular la inflación en el futuro.
Adicionalmente, describió sus planes para iniciar con toda
prudencia el proceso de reducción de su balance en los próximos
meses, si la economía evoluciona conforme a lo esperado. En la
Eurozona y Japón se continúa observando una recuperación de la
actividad económica, si bien la inflación se ubica en niveles
bajos, con lo cual se mantiene la perspectiva de que continúen
políticas monetarias acomodaticias. En lo que respecta a las
economías emergentes, la actividad económica también se ha
venido recuperando, en la mayoría de los casos con una inflación
bien comportada. En China, la información disponible apunta a
una desaceleración de la actividad durante el segundo trimestre,
en un contexto en el que persisten importantes riesgos
financieros. Es de destacarse la debilidad reciente del precio
del petróleo, a pesar de los severos problemas en el Medio
Oriente. Para el resto de 2017 y para 2018 se prevé que la
actividad económica global siga fortaleciéndose. No obstante,
este escenario de crecimiento enfrenta riesgos a la baja,
incluyendo una elevada incertidumbre sobre el rumbo de la
política económica en Estados Unidos y crecientes tensiones
geopolíticas en diversas regiones, así como la posible
implementación de barreras al comercio internacional. 
    Desde la última decisión de política monetaria, las
condiciones en los mercados financieros nacionales continuaron
mejorando. La cotización del peso redujo su volatilidad y
registró una apreciación considerable. Por su parte, las tasas
de interés de corto plazo mostraron un incremento, en línea con
las acciones de política monetaria, en tanto que las de mediano
y largo plazo disminuyeron. Ello condujo a que la pendiente de
la curva de rendimientos presentara un descenso adicional. Por
lo que respecta a los diferenciales de las tasas de interés
entre México y Estados Unidos, estos continuaron registrando
aumentos considerables para horizontes de corto plazo y ligeras
reducciones para aquellos de mediano y largo plazo. Lo anterior
se ha reflejado en mayores posiciones largas en pesos a través
de diferentes instrumentos, y en una mayor inversión de
extranjeros en valores gubernamentales emitidos en moneda
nacional. 
    La actividad económica en México mostró indicios de una
cierta desaceleración hacia finales del primer trimestre de 2017
e inicios del segundo. En particular, si bien la demanda externa
mantuvo una trayectoria positiva, el consumo privado exhibió un
menor dinamismo al observado a finales de 2016, al tiempo que se
acentuó la atonía que la inversión ha venido presentado, lo que
ha respondido en parte a la incertidumbre sobre el futuro de la
relación bilateral entre México y Estados Unidos. De esta
manera, no se aprecian presiones significativas sobre los
precios provenientes de la demanda agregada. El mercado laboral
parecería ya no tener holgura, aunque esto no se ha visto
reflejado en presiones salariales de consideración. El balance
de riesgos para el crecimiento continúa sesgado a la baja, si
bien con cierta mejoría en el margen, debido principalmente a la
percepción de que la probabilidad de que se materialicen los
riesgos más extremos ha disminuido. 
    La inflación ha continuado con el proceso de ajuste ante
diversos choques, tales como la depreciación de la moneda
nacional desde mediados de 2014, la liberalización de los
precios de los energéticos al inicio de 2017, así como el
incremento del salario mínimo en enero pasado. En adición a
ello, recientemente se presentó un incremento en las tarifas de
autotransporte y los precios de algunos productos agropecuarios
subieron más de lo anticipado. Así, la inflación general
aumentó, aunque a un menor ritmo que en las quincenas pasadas,
alcanzando en la primera de junio un nivel de 6.30 por ciento.
Esto fue resultado principalmente de los incrementos que se han
presentado en la inflación no subyacente. Por su parte, la
inflación subyacente moderó su ritmo de crecimiento, al situarse
en 4.82 por ciento. A pesar de que la simultaneidad y magnitud
de los choques temporales han afectado a la inflación y a sus
expectativas de corto plazo de manera importante, la política
monetaria que ha implementado el Banco de México ha contribuido
a que las expectativas de inflación de mediano y largo plazo se
mantengan estables; es decir, ha conducido a que, hasta el
momento, no se hayan presentado efectos de segundo orden en el
proceso de formación de precios en la economía. En particular,
las expectativas de inflación continúan reflejando un aumento
temporal en la misma. Así, mientras que las del cierre de 2017
se ajustaron al alza, aquellas de mediano plazo se mantuvieron
por debajo de 4.00 por ciento y las de largo plazo en 3.50 por
ciento. 
    Se prevé que la inflación general anual alcance su nivel
máximo en los próximos meses para después retomar una
trayectoria descendente. De esta forma, se anticipa que si bien
en 2017 la inflación se ubique considerablemente por arriba de
la cota superior del intervalo de variación del Banco de México,
durante los últimos meses de este año y todo el próximo retome
una tendencia convergente hacia el objetivo de 3.00 por ciento y
alcance dicho nivel hacia el cuarto trimestre de 2018. Ello,
tomando en consideración los importantes ajustes de política
monetaria que se han aplicado desde diciembre de 2015 hasta el
momento y que continuarán incidiendo sobre el comportamiento de
la inflación durante los siguientes trimestres, el
desvanecimiento de los choques antes mencionados, la importante
reversión que ha registrado la cotización de la moneda nacional
frente al dólar durante los últimos meses, y cierta ampliación a
terreno negativo prevista para los próximos trimestres de la
brecha del producto. 
    Esta previsión está sujeta a riesgos. Al alza, el principal
es que ante la simultaneidad y magnitud de los choques
descritos, se presenten efectos de segundo orden sobre la
inflación, reflejándose en incrementos en sus expectativas.
También persisten los riesgos de que se dé una reversión en la
apreciación que ha registrado la moneda nacional y de que se
observen incrementos en los precios de los bienes agropecuarios,
aunque el impacto de estos últimos sobre la inflación sería
transitorio. Finalmente, tomando en consideración que las
condiciones en el mercado laboral han venido estrechándose, la
evolución de los costos unitarios de la mano de obra podría
empezar a reflejarse en la inflación. En cuanto a los riesgos a
la baja, la apreciación de la moneda nacional se podría
consolidar e inclusive observarse una apreciación adicional,
además de que los precios de los energéticos podrían disminuir,
en línea con sus referencias internacionales. También podrían
registrarse reducciones en diversos precios de la economía como
consecuencia de las reformas estructurales. Finalmente, existe
la posibilidad de que la actividad económica nacional presente
una desaceleración mayor a la anticipada, lo que reduciría aún
más la posibilidad de que surjan presiones inflacionarias por el
lado de la demanda agregada y el mercado laboral. Dada la actual
postura de política monetaria, se considera que el balance de
riesgos para la inflación es neutral. 
    Es pertinente recordar que las medidas de política monetaria
inciden con un rezago considerable sobre el comportamiento de la
inflación. Esto es todavía más relevante cuando la dinámica de
la inflación de corto plazo ha estado muy influida por choques
que se consideran de naturaleza transitoria. Por eso, en un
marco de política monetaria con base en objetivos de inflación,
lo toral es el anclaje de las expectativas de inflación en el
mediano y largo plazo, lo cual se ha venido logrando. 
    En este contexto, con el objeto de fortalecer el anclaje de
las expectativas de inflación y reforzar la contribución de la
política monetaria al proceso de convergencia de la inflación a
su meta y considerando el incremento en el rango objetivo para
la tasa de fondos federales por parte de la Reserva Federal en
su decisión de junio, la mayoría de la Junta de Gobierno ha
decidido aumentar el objetivo para la Tasa de Interés
Interbancaria a un día en 25 puntos base, a un nivel de 7.00 por
ciento. Un miembro votó por mantener en esta ocasión el objetivo
para la tasa de interés de referencia sin cambio. Hacia
adelante, la Junta de Gobierno seguirá muy de cerca la evolución
de todos los determinantes de la inflación y sus expectativas de
mediano y largo plazo, en especial del traspaso potencial de las
variaciones del tipo de cambio y de los incrementos en los
precios de los energéticos al resto de los precios, así como a
la evolución de la brecha del producto. También evaluará la
posición monetaria relativa entre México y Estados Unidos. La
Junta considera que con el incremento que hoy se anuncia, y
tomando en cuenta la naturaleza transitoria de los choques que
han impactado a las cifras de inflación, la información con la
que actualmente cuenta, el horizonte de tiempo en el que operan
cabalmente los canales de transmisión de la política monetaria,
así como las previsiones que se tienen sobre la economía, el
nivel alcanzado en la tasa de referencia es congruente con el
proceso de convergencia eficiente de la inflación al objetivo de
3.00 por ciento. No obstante, ante los riesgos que siguen
presentes, la Junta estará vigilante para asegurar que se
mantenga una postura monetaria prudente.
    

 (Redacción Ciudad de México)
  

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