12 de junio de 2014 / 12:06 / en 3 años

IFR-Ecuador se reúne con inversores en un mercado bullente

Por Davide Scigliuzzo

11 jun (IFR) - La emisión pendiente de un bono de Ecuador ayudará a medir cómo se valora el riesgo de los mercados emergentes en un ambiente con cada vez más entusiasmo, especialmente si el emisor con un historial de incumplimiento logra salirse con la suya y obtener un rendimiento bajo el 7 por ciento.

El país sudamericano, que incumplió deuda por 3.200 millones de dólares en 2008, se está reuniendo con inversores de Estados Unidos y el Reino Unido esta semana para la que se espera sea su primera colocación de deuda en casi una década.

El negocio ha generado mucho interés, en parte por la predicción de algunos de que el soberano con calificación Caa1/B/B y una historia crediticia problemática conseguirá un rendimiento bajo un 7 por ciento.

“Además de su pobre historial de pago de deuda, Ecuador se enfrenta a riesgos de refinanciamiento en adelante”, dijo Sarah Glendon, analista líder para Ecuador de Moody‘s.

“Hasta donde yo sé, las autoridades no tienen suficientes recursos para pagar el bono que vence en 2015, aunque el Gobierno tiene la firme disposición a pagar el bono y un regreso exitoso a los mercados incrementa la probabilidad de pago”, agregó.

Ese papel por 650 millones de dólares al 9,375 por ciento es visto como la referencia clave para la colocación de la nueva emisión, que se espera que tenga un plazo de 10 años.

Se negociaba a un precio contado de 107,5 o 370 puntos básicos sobre el Tesoro de Estados Unidos, antes de que los detalles de las reuniones con inversores se anunciaran el lunes.

Sobre esa base, inversores dicen que el emisor soberano podría colocar un papel a 10 años con una tasa tan baja como un 6,5 por ciento.

“Cualquier cosa que ofrezca un 7 por ciento va a tener mucha demanda”, dijo Jim Barrineau, uno de los jefes de deuda de mercados emergentes en Schroders.

“Aún así parece barato comparado con otra deuda de la misma categoría”.

PARES RIESGOSOS

Los emisores se están beneficiando de distorsiones provocadas en parte por las políticas monetarias expansivas de Europa, Estados Unidos y Japón.

Al mirar colocaciones anteriores de la región, México, por ejemplo, pagó por un bono a 10 años un rendimiento cercano a un 7,5 por ciento en 2002, cuando tenía una calificación incluso mejor de Baa3/BB+.

Lo mismo se puede decir de Brasil, que emitió a 10 años a algo más del 7 por ciento en 2009, cuando tenía una calificación de Ba1/BBB-/BB+.

De todas formas, en medio de un auge global que ha impulsado la demanda por hasta la deuda más riesgosa, los rendimientos de un 7 por ciento o menos tienen lógica, puesto que los inversores se aventuran a bajar en la escala del crédito para mejorar sus retornos.

El bono de Ruanda (NR/B/B) al 2023 con una tasa de un 6,625 por ciento subió a un máximo de 104,75 el martes para rendir un 5,93 por ciento en el mercado, mientras que la emisión de Pakistán (Caa1/B-/NR) por 1.000 millones de dólares al 2024 con una tasa de 8,25 por ciento llegó a 107,25 en el mercado para ofrecer un retorno de 7,17 por ciento.

Y aunque los bonos de Venezuela (B2/B/B) y Argentina (Caa1/CCC+/CC), que tienen calificaciones similares, cotizan a tasas de dos dígitos, Ecuador tiene fortalezas que lo separan de sus vecinos.

“La escasez de papel de Ecuador y su inclusión en índices lo colocan en una categoría diferente, cerca de los emisores con BB”, dijo Siobhan Morden, jefe de estrategias para América Latina en Jefferies, quien considera que Honduras quizás ofrece una mejor comparación.

El país centroamericano, con una calificación de B3/B, tiene bonos a 10 años que actualmente se negocian con un rendimiento algo por debajo del 7 por ciento.

Si bien algunos inversores están renuentes a premiar a uno de los pocos soberanos que no estuvo dispuesto -más que incapacitado- a pagar su deuda, muchos creen que los asuntos técnicos prevalecerán.

“Está el asunto de qué rendimiento puede tener el bono y luego el tema del valor justo”, dijo Matthew Murphy, administrador de carteras de Eaton Vance en Boston, que tiene inversión en soberanos al 2015, pero que no estuvo involucrado en la cesación de pagos del 2008.

Calcula que un valor justo para la nueva emisión de Ecuador estaría en un diferencial de cerca de 650 puntos básicos sobre los bonos del Tesoro estadounidense, equivalente a un rendimiento de casi 9 por ciento para un título a 10 años.

Sin embargo, dijo que la sólida demanda por bonos de alto rendimiento de los mercados emergentes podría mejorar el precio de los papeles.

“Buena parte del trabajo que estamos haciendo es tratar de entender a (el presidente de Ecuador, Rafael) Correa y tratar de saber cómo piensa”, dijo Murphy.

“Si el país necesita capital él será pragmático y hará lo que se necesita, pero siempre está el riesgo de que cambie de idea”, aseveró. (Reporter adicional de Paul Kilby. Editado por Javier López de Lérida)

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