2 de octubre de 2014 / 18:43 / hace 3 años

REENVÍO-BREAKINGVIEWS-Dirigir el banco central argentino es una tarea imposible

(Elimina palabra sobrante del título)

Por Martin Hutchinson

NUEVA YORK, 2 oct (Reuters) - Dirigir el banco central de Argentina es una tarea imposible. La renuncia de Juan Carlos Fábrega convierte a Alejandro Vanoli en el cuarto jefe en la misma cantidad de años.

Vanoli tiene que combatir una espiral inflacionaria y una caída de las reservas de divisas del país. También debe lidiar con las políticas intervencionistas del Gobierno de la presidenta Cristina Fernández y con el default de la deuda.

Puede que el nuevo jefe del Banco Central sea más cercano a Fernández, pero -tal como sus predecesores- es poco probable que se mantenga en el cargo.

Los últimos cinco años muestran una relación cada vez más fracturada entre el Gobierno y quien tendría que ser el conductor principal de la política monetaria.

La decisión del Gobierno de Fernández de usar 6.700 millones de dólares de los 50.000 millones de dólares de las reservas del país para pagar una deuda externa molestó tanto al entonces presidente del Banco Central, Martín Redrado, que renunció en enero de 2010.

Y Redrado era considerado leal al Gobierno argentino, tras haber servido desde 2004 en el Gobierno de Néstor Kirchner, el marido de Fernández.

Su reemplazante, Mercedes Marcó del Pont, logró mantenerse al menos por un tiempo. Aplicó las políticas monetarias expansivas que prefería Fernández, que hicieron que la inflación se disparara, aunque las cifras oficiales subestimaran la magnitud del problema.

La funcionaria se mantuvo a la cabeza del banco central hasta noviembre de 2013, para cuando la presidenta Fernández ya había impulsado una legislación que ponía las reservas de divisas a disposición del Gobierno, lo que en la práctica despojaba al banco central de uno de sus roles más importantes.

Fue entonces cuando entró Fábrega. Tras 45 años en el Banco de la Nación, el mayor banco comercial de Argentina, que dirigió durante tres años, el funcionario parece haberse tomado sus responsabilidades de luchar contra la inflación demasiado en serio para el gusto de su jefa.

Fernández podrá estar contenta de verlo partir, pero el sector privado no. Tras la renuncia de Fábrega, la bolsa argentina cayó más de un 9 por ciento.

Sin embargo, el combate a los altos precios es una tarea primordial para Vanoli.

La cifra oficial de inflación de agosto de un 1,3 por ciento ya es una de las más altas de la región y se compara con el 2,6 por ciento que estima IPC Congreso, un índice de economistas privados.

Y la inflación se sigue acelerando.

En tanto, las reservas han disminuido en casi un quinto durante el último año a 28.200 millones de dólares. Pero ahora que el Gobierno tiene acceso a ellas, la cifra podría estar inflada.

Y Vanoli tendrá que lidiar con los estragos del default de Argentina.

El nuevo presidente del Banco Central se define como un “economista nacional y popular”, pero es poco probable que el último adjetivo le dure mucho. (Editado en español por Janisse Huambachano)

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