3 de febrero de 2016 / 16:58 / hace un año

Retraso en reforma fiscal enciende alarmas sobre calificación de Colombia

6 MIN. DE LECTURA

Por Nelson Bocanegra y Helen Murphy

BOGOTÁ, 3 feb (Reuters) - El retraso del Gobierno de Colombia en presentar una crucial reforma tributaria, en medio de la caída de ingresos petroleros, podría costarle al país este año una rebaja de su calificación que encarecería su endeudamiento y lo dejaría más cerca del grado especulativo.

Aunque por ahora Colombia no corre el riesgo de perder el grado de inversión como ocurrió el año pasado con Brasil, el desplome del precio del crudo y del carbón que exporta la están forzando a buscar una solución para sus crecientes necesidades fiscales mientras la economía se desacelera.

La reforma se necesita más que nunca, aseguran los expertos: el Gobierno bajó para este año su cálculo del precio promedio del petróleo -hasta hace poco la mayor fuente de ingresos local- desde 50 dólares a 34,7 dólares por barril, lo que presionaría la meta de déficit fiscal del 3,6 por ciento del PIB.

En un anuncio que destempló a los mercados, el Gobierno retrasó el envío al Congreso de la reforma para el segundo semestre a fin de debatirla con los diferentes sectores de la sociedad y lograr apoyo.

Pero algunos asocian la demora con la intención del presidente Juan Manuel Santos de lograr antes la aprobación de leyes para implementar el proceso de paz con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), un acuerdo que el Gobierno aspira a firmar este año para acabar un conflicto armado de más de medio siglo.

"Es muy importante que saquen una reforma tributaria este año, ya que los saldos fiscales se han deteriorado mucho", dijo Lars Peter Nielsen, gerente senior de carteras de Global Evolution en Dinamarca, que posee activos de deuda colombiana.

"Me preocupa que las calificadoras no les den más espacio si continúan posponiendo la reforma tributaria y podríamos ver una disminución de la calificación, o al menos un cambio de 'outlook' a negativo este año", agregó.

Colombia tiene una calificación de BBB por parte de Standard & Poors y de Fitch y de Baa2 de Moodys, con perspectiva estable. El país salió de la zona especulativa en el 2011.

De bajar un escalón, la cuarta economía de América Latina sufriría un encarecimiento de su endeudamiento, que se sumaría al efecto de la menor disponibilidad de financiamiento provocada por el incremento en las tasas de interés en Estados Unidos y a un aumento en la aversión al riesgo sobre los países emergentes.

"Confianza frágil"

En un congreso de tesoreros bancarios en Cartagena la semana pasada, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, salió al paso de los temores y anunció que la austeridad y el recorte de gastos será la principal estrategia para evitar un deterioro fiscal que afecte la visión de las calificadoras e inversores.

"Tenemos escrito en piedra que el déficit fiscal va a ser de 3,6 por ciento del PIB y ese déficit no va a cambiar", dijo.

Pero las calificadoras han insistido en la importancia de aumentar los ingresos para poner en orden la casa.

Lisa Schineller, analista principal de calificaciones soberanas de Standard & Poor's (S&P), recordó que Colombia tiene "una trayectoria de ajuste tanto en los gastos e ingresos, estamos suponiendo que ese historial siga hacia adelante", señaló.

"Si el ritmo de ajuste no está en línea con lo que estamos esperando, entonces ciertamente podríamos actuar", dijo a Reuters por teléfono.

La opinión de Schineller es compartida por Moodys, que ha dicho que si bien el compromiso de Colombia sigue siendo fuerte con su regla fiscal, el país enfrenta un año de desafíos porque el precio del crudo sigue deteriorándose.

En un reflejo de la incertidumbre, los seguros de incumplimiento de crédito (credit default swaps o CDS) de la deuda colombiana a 10 años tocaron a mediados de enero los 358 puntos, su nivel más alto desde abril del 2009.

Los diferenciales de los bonos en dólares del país con los papeles comparables del Tesoro de Estados Unidos casi se han duplicado el último año a 401 puntos en el índice EMBI, superior a países como Perú (277) o México (267).

"En términos generales, creo que la confianza que le siguen teniendo al país es frágil, se puede romper en cualquier momento si no se toman las medidas que son necesarias", dijo a Reuters Mario Castro, estratega de Nomura Securities, desde Nueva York.

"A mí no me sorprendería ver un panorama negativo (en la calificación) en el segundo semestre dadas estas postergaciones, y eso implica que los activos colombianos van a seguir rezagados respecto a sus pares", agregó.

La situación que atraviesa Colombia, con menores ingresos por exportaciones y una erosión en la inversión extranjera, se refleja en su abultado déficit en cuenta corriente -de un 6,6 por ciento del PIB a septiembre o 14.469 millones de dólares- considerado por el propio Gobierno como insostenible.

Pero aún si la reducción de la calificación en un escalón se materializa, Colombia mantendría el grado de inversión, teniendo en cuenta que hoy está dos niveles por encima.

"Creo que se está sobrerreaccionando", opinó Catalina Tobón, gerente de estrategia del gestor de inversiones Old Mutual para Colombia. "En el corto plazo el llamado es a ser cauteloso, pero en unos meses las oportunidades siguen siendo invaluables para algunos portafolios que tengan el músculo para resistir". (Editado por Pablo Garibian)

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