27 de enero de 2016 / 20:09 / hace 2 años

El Zika pilla con la guardia baja a Brasil, ahora complicado por los bebés con malformaciones

Por Anthony Boadle

RECIFE, Brasil, 27 ene (Reuters) - Angela Rocha, una pediatra del noreste brasileño, mide la cabeza de un bebé que nació con microcefalia, una complicación neurológica relacionada con el Zika, el virus que un mosquito ha propagado por gran parte de América.

Fuera de la sala otras siete madres con niños en brazos con cabezas anormalmente pequeñas llevaban horas esperando para que les hicieran pruebas. Se han reportado más de 1.000 casos de microcefalia en sólo un par de meses en el estado de Pernambuco, el epicentro de brote de Zika.

"Nos pilló por sorpresa", dijo Rocha, una especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad Oswaldo Cruz en la capital estatal Recife, donde los doctores tienen que hacer frente a la atención de 300 bebés que nacieron con la malformación.

Sorpresa es un eufemismo.

En un país que lleva años luchando contra el mosquito Aedes aegypti, responsable de epidemias de dengue, fiebre amarilla y otras enfermedades tropicales, el brote de Zika pilló con la guardia baja al Gobierno, los responsables de la salud pública y a los doctores.

El clima tropical, ciudades densamente pobladas, una sanidad con pocos recursos y construcciones improvisadas son condiciones ideales para la reproducción del mosquito y la propagación del Zika por Brasil, y a más de 20 países más en América.

"Simplemente no tenemos las condiciones ni los recursos necesarios para detener al mosquito o al virus", dijo Maria da Gloria Teixeira, epidemióloga del vecino estado de Bahía y directora de la Asociación Brasileña de Salud Colectiva, un grupo de profesionales de la sanidad pública.

En medio de las advertencias de los gobiernos y agencias multilaterales de salud, las mujeres embarazadas en Brasil y fuera ahora buscan evitar la exposición al mosquito, al menos hasta que se contenga el contagio o los científicos desarrollen una vacuna, lo que puede demorar años.

Funcionarios de salud de Brasil dijeron esta semana que quieren llegar a un acuerdo con los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos para trabajar en una vacuna. Algunos países en América Latina han aconsejado a las mujeres que posterguen un embarazo.

SOBREPASADOS

Si bien no se ha probado que sea el causante, la microcefalia ha sido clínicamente relacionada por los científicos con madres que se cree que han sido infectadas por el virus del Zika.

Pernambuco ha tenido más de un tercio de los 3.700 casos de microcefalia reportados en Brasil desde septiembre, pero sus hospitales están sobrepasados.

Los funcionarios de salud dicen que el número de nuevos casos reportados está cayendo en el estado, mientras aumenta en otras zonas.

Pero la crisis demandará cuidados especiales para cientos de niños con malformaciones y daños neurológicos en los años que vendrán, una nueva carga para hospitales deficientes y un sistema de salud pública que sufre recortes de costos por los déficits presupuestarios del Gobierno y la recesión económica.

Cada día llegan cinco nuevos casos al hospital de Recife, lo que se compara con 18 en el pico de la crisis en noviembre, dice Rocha.

Ella y sus colegas esperan que la baja signifique que lo peor ya ha pasado, pero no puede estar segura porque se sabe muy poco del virus y de sus complicaciones.

No hay aún cura para el Zika, que usualmente se manifiesta con una fiebre moderada y dolores. Los síntomas pueden confundirse fácilmente con los de un caso leve de dengue, una fiebre que infectó a 1.6 millones de brasileños el año pasado y causó la muerte a más de 800.

En un su lucha contra el mosquito, Brasil ha desplegado a miles de trabajadores municipales, estatales y federales para que busquen en las ciudades caldos de cultivo del mosquito, fumiguen y eduquen sobre los peligros del agua estancada, donde las hembras ponen sus huevos.

El Gobierno sacará a las calles 220.000 soldados el 13 de febrero en un día de movilización para que entreguen panfletos y ayuden a identificar lugares conflictivos. Pero en Recife, la séptima ciudad de Brasil, los funcionarios están preparándose para un largo combate.

"Sólo hemos vislumbrado la dimensión de un problema que probablemente nos acompañe por años", dijo el secretario de Salud de la ciudad, Jailson Correia.

Según Rocha, el costo emocional y económico de la avalancha de niños discapacitados es incalculable.

Los bebés, muchos de los cuales sufrirán de convulsiones, necesitarán terapias de estimulación cerebral para poder sobrevivir. Hasta 12 infantes han muerto recientemente en el estado por la malformación.

Otras complicaciones que han aparecido en algunos son defectos en la visión y audición o extremidades con deformaciones.

Algunos no pueden tragar y los más graves tiene problemas respiratorios, dijo Vanessa Van der Linden, una de los cinco neurólogos infantiles del estado y que fue la primera en darse cuenta del alza de casos de microcefalia en septiembre.

Sólo se han reportado 29 nuevos casos de microcefalia durante la semana pasada en todo Pernambuco, que se compara con el pico de 196 de fines de noviembre. Tras agotarse en los dos meses más críticos, el repelente de insectos está otra vez en las farmacias. Pero para muchos, llegó tarde. (Editado en español por Javier López de Lérida)

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