17 de septiembre de 2008 / 20:38 / hace 9 años

ANALISIS-Presidente de Bolivia sale fortalecido de la crisis

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<p>El presidente de Bolivia, Evo Morales, habla con la prensa en el palacio presidencial en La Paz, 16 sep 2008. El primer presidente ind&iacute;gena de Bolivia, el izquierdista Evo Morales, manej&oacute; con habilidad una violenta crisis pol&iacute;tica de la cual sali&oacute; fortalecido para abrir conversaciones con los gobernadores opositores que se resisten sus reformas socialistas. Al menos 17 personas murieron la semana pasada en una ola de violencia pol&iacute;tica durante la cual opositores a Morales irrumpieron en edificios del Gobierno, sabotearon vitales gasoductos de exportaci&oacute;n y se enfrentaron con partidarios del presidente en cuatro regiones controladas por la derecha. Photo by Gaston Brito/Reuters</p>

Por Eduardo García

LA PAZ (Reuters) - El primer presidente indígena de Bolivia, el izquierdista Evo Morales, manejó con habilidad una violenta crisis política de la cual salió fortalecido para abrir conversaciones con los gobernadores opositores que se resisten sus reformas socialistas.

Al menos 17 personas murieron la semana pasada en una ola de violencia política durante la cual opositores a Morales irrumpieron en edificios del Gobierno, sabotearon vitales gasoductos de exportación y se enfrentaron con partidarios del presidente en cuatro regiones controladas por la derecha.

El mandatario decretó el estado de sitio en el remoto departamento amazónico de Pando y mandó detener al gobernador opositor de esa región, acusándolo de haber ordenado una masacre de campesinos el pasado jueves.

Los soldados movilizados por Morales para proteger instalaciones estatales y ejecutar el estado de excepción mostraron moderación y evitaron enfrentamientos.

Mientras, los presidentes de América del Sur dieron un fuerte respaldo a Morales en una cumbre de emergencia esta semana en Santiago, al tiempo que condenaron cualquier intento de golpe o rebeliones separatistas, lo que pareció dejar poco margen de movimiento a la oposición, que terminó perdiendo a uno de sus actores, el gobernador pandino, y aceptando el diálogo.

"En Sudamérica, hay un apoyo unánime y muy fuerte hacia el Gobierno. Otros países de la región, de izquierda, derecha o centro, no creen que la oposición tenga una demanda legítima," dijo Mark Weisbrot, director de la sede en Washington del Centro para la Investigación Económica y Política.

La imagen de Morales contrasta con la de sus detractores, los prefectos (gobernadores) opositores que aparecieron identificados con las protestas violentas y las matanzas.

Un editorial de El Deber, uno de los principales periódicos de oposición en el rico distrito oriental de Santa Cruz, dijo que Morales fue "innegablemente fortalecido" por los presidentes de Sudamérica que lo respaldaron, mientras que la oposición debe replantearse su estrategia de protesta.

Los gobernadores exigen una mayor autonomía del Gobierno central y más control sobre los ingresos estatales provenientes de un impuesto al petróleo, al tiempo que rechazan la nueva Constitución de línea indigenista-socialista que Morales quiere someter a referendo en el 2009.

En un principio de acuerdo alcanzado el martes, Morales y los gobernadores opositores decidieron discutir ambos temas en las conversaciones.

Ni Ganadores Ni Perdedores

Morales, quien arrasó en un referendo de mandatos hace poco más de un mes, parece decidido a aprovechar su fortaleza electoral para acelerar sus reformas.

Pidió el miércoles a la oposición que el diálogo produzca un pacto antes del plazo establecido de 30 días y planteó al Congreso que apruebe la próxima semana la convocatoria a un referendo en enero del 2009, para aprobar la nueva carta magna.

Sin embargo, el analista Franklin Pareja dijo que Morales sólo se fortalecerá si hace un acuerdo con la oposición.

"No hay ganadores ni perdedores, todos perdemos" después de la última semana de muertes, afirmó Pareja.

Morales, quien inició su carrera política como dirigente de los sindicatos cocaleros, a los cuales todavía lidera, asumió el poder a principios de 2006 y juró cambiar la Constitución para dar más poder a la mayoría indígena de Bolivia, así como para aumentar el control estatal sobre los recursos naturales.

Sus rivales políticos rechazan el proyecto de nueva carta magna, en particular la prohibición de los latifundios y el reparto masivo de tierras entre los pobres.

El Mundo, otro periódico de Santa Cruz, criticó al líder cívico de las últimas protestas, Branko Marinkovic, por subestimar la capacidad de Morales para "conquistar" las regiones orientales, controladas tradicionalmente por la derecha.

El presidente tiene la mayor parte de su apoyo entre los pobres del altiplano occidental de Bolivia, mientras que la oposición es más fuerte en las regiones orientales, donde están ubicados los ricos yacimientos de gas natural, tierras agrícolas fértiles y viven adinerados descendientes de europeos.

Morales es amigo del ex líder de Cuba Fidel Castro y tiene el apoyo del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, por lo que muchos temen que su objetivo sea instaurar un régimen comunista.

Los criterios de partida del Gobierno y la oposición no han cambiado luego de tres semanas de violencia, por lo que algunos analistas advierten que las nacientes negociaciones podrían romperse o quedar en un punto muerto.

Ninguna de las partes "ha resuelto los problemas de fondo. Están tomando un descanso hasta recuperar fuerzas," dijo Kathryn Ledebur, jefe de la Red Andina de Información con sede en Bolivia.

Reporte adicional de Helen Popper en Buenos Aires

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