PREVIA-Raúl Castro prepara discurso en medio de expectativas
Por Esteban Israel
LA HABANA (Reuters) - El presidente cubano, Raúl Castro, pronunciará el sábado un importante discurso político, mientras parece estar frenando las reformas económicas con el mismo pie que hace exactamente un año tenía sobre el acelerador.
Muchos cubanos esperan que aproveche el aniversario 55 del asalto al cuartel Moncada de Santiago de Cuba, la acción armada que desembocó en la revolución de 1959, para hacer algún anuncio.
Pero Raúl Castro advirtió que la crisis internacional puede retrasar los aumentos de sueldos y otras medidas para resucitar la economía estatal que heredó en febrero pasado al reemplazar a su convaleciente hermano Fidel en la presidencia.
Ibrahim Zamora fue uno de los muchos cubanos que aplaudieron el 26 de julio del 2007 un discurso en que Raúl Castro, entonces presidente interino, prometió mejorar la calidad de vida bajo la bandera del socialismo.
"Todavía no nos hemos podido tomar el vaso de leche del que Raúl habló el año pasado. No me hago ilusiones," dijo el albañil de 33 años.
Lo que Zamora sí percibe son algunas mejoras en el campo, donde el nuevo presidente descentralizó la toma de decisiones, autorizó la semana pasada la entrega de tierras ociosas y está ahora ofreciendo insumos a crédito.
Phil Peters, un experto en Cuba del Lexington Institute en Washington, cree que todo eso dará resultados.
"El asunto es ver qué hará con el resto de la economía. Ha diagnosticado grandes problemas y prescrito pequeñas medidas insuficientes para los desafíos de Cuba, especialmente generar empleos y terminar la desigualdad de ingresos," dijo.
FECHA SIMBOLICA
El 26 de julio o Día de la Rebeldía, la fecha más importante del calendario revolucionario cubano, marcará además el segundo aniversario de la última aparición pública de Fidel Castro.
Aún enfermo y apartado formalmente del poder, la influencia del hombre que derrocó en 1959 al dictador Fulgencio Batista y gobernó Cuba durante casi medio siglo hasta enfermar en julio del 2006 sigue siendo imponente.
Oficialmente, Fidel Castro apoya a Raúl desde el asiento del acompañante.
Pero hay quienes piensan que su recuperación, a juzgar por las 63 columnas que escribió en lo que va del año, puede trabar las reformas planeadas por su hermano.
"La precaución innata de Raúl y la oposición de su hermano a la mayoría de las reformas estructurales impidió hasta ahora un cambio económico dramático," dice Brian Latell, un ex analista de la CIA y autor del libro "After Fidel."
Raúl Castro pronunciará el sábado su discurso en el cuartel Moncada, cuyas paredes conservan los agujeros de balas disparadas el 26 de julio de 1953 por un grupo de rebeldes comandados por su hermano Fidel.
En primera fila estará Alejandro Ferrás, uno de los apenas 25 sobrevivientes del ataque suicida que costó la vida a la mayoría de los jóvenes que intentaron tomar la segunda guarnición militar de Cuba con rifles de pequeño calibre y escopetas de caza.
"El Moncada no fue un fracaso. Para mí representa un símbolo universal. Sin él estaríamos aún viviendo en dictadura," asegura Ferrás, de 87 años.
Santiago simboliza también por los desafíos que enfrenta Raúl Castro a los 77 años. Medio siglo después de la revolución, zonas enteras de la segunda ciudad de Cuba carecen de agua corriente, un problema que el Gobierno trabaja para solucionar en el 2010.
EXPECTATIVAS
Raúl Castro ha sido prudente desde el comienzo, repitiendo que no hay soluciones mágicas y que no pude ir más rápido. Pero muchos quieren empezar a ver resultados.
"El año pasado Raúl Castro reencendió las esperanzas de cambio," dijo el reconocido escritor Leonardo Padura en una columna publicada esta semana por el diario italiano Corriere della Sera.
"Es evidente que la sociedad y la economía cubana esperan movimientos nuevos y más profundos. O mejor, los necesitan," añadió.
Padura se refiere a rumores que recorren la isla desde hace meses: que Raúl Castro permitirá pequeñas empresas privadas, legalizará la compra y venta de casas y automóviles y -quién sabe- quizás elimine las trabas para viajar al extranjero.
Aunque parecía inminente, nada de eso ocurrió todavía.
Mientras, los dirigentes del gobernante Partido Comunista discuten cómo garantizar la supervivencia del sistema.
"¿Seremos capaces de transmitir a los jóvenes nuestras convicciones?," se preguntaba este mes el viceministro de Cultura, Fernando Rojas, durante un seminario.
"Habrá que tener argumentos, no teleologías; principios, no dogmas; convocatorias, no imposiciones; alternativas que convenzan, no prohibiciones," dijo.
Ferrás, el sobreviviente del Moncada, no tira la toalla.
"Hacer una revolución no es nada fácil. Los pueblos son inconformes," dijo.
(Reporte adicional de Marc Frank y Rosa Tania Valdés)
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