Estancado diálogo político Honduras,Zelaya se modera

jueves 5 de noviembre de 2009 19:09 GYT
 

Por Mario Naranjo y Gustavo Palencia

TEGUCIGALPA (Reuters) - El depuesto presidente de Honduras Manuel Zelaya miraba el jueves con pesimismo un acuerdo firmado con el Gobierno de facto que lo derrocó, ante el fracaso de los intentos por convocar al Congreso a una sesión especial para votar su restitución.

Después de meses de negociaciones para volver al poder con el apoyo de la comunidad internacional, Zelaya y el Gobierno de facto acordaron la semana pasada formar un gobierno de unidad nacional y que el Congreso decidiera si el depuesto mandatario debe retornar a la presidencia del país.

Unos 41 diputados zelayistas buscaban conseguir una mayoría simple para llamar a una sesión y reinstalar a su líder, pero no lograron el apoyo de otras fuerzas políticas en el congreso de 128 miembros.

De acuerdo con un cronograma acordado por negociadores de Zelaya y del Gobierno de facto, se debía conformar el gobierno de unidad el jueves. El depuesto líder aseguraba que primero debía ser restituido antes de que se designaran a los funcionarios de reconciliación nacional.

"Hasta las 12 de la noche nosotros tenemos que esperar el cumplimiento del acuerdo. Sería una pena que un acuerdo avalado por toda la comunidad internacional no se cumpliera", dijo Zelaya a Televisión Nacional de Chile, desde la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde se encuentra refugiado.

El mandatario reconoció poco antes que faltaban pocas horas y que no veía en el horizonte "ningún indicio de que tengan interés o voluntad política de cumplir estos acuerdos".

El intento de reinstalar a Zelaya se daba un día después de que una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) pidió acelerar la conformación de un gobierno de unidad nacional contemplado en el acuerdo.

Zelaya fue derrocado el 28 de junio y expulsado de Honduras a punta de pistola por militares. Tras el golpe, un Gobierno de facto encabezado por el empresario Roberto Micheletti fue designado por el Congreso, agudizando la peor crisis política de Centroamérica en dos décadas y dejando dividido al país.  Continuación...