ANALISIS-Incendio en discoteca expone desafíos a grandes ambiciones de Brasil

lunes 28 de enero de 2013 17:02 GYT
 

Por Paulo Prada y Peter Murphy

SAO PAULO (Reuters) - Conmocionados por un incendio que causó la muerte de 231 personas en una discoteca, los brasileños se cuestionan si los reglamentos, estándares de seguridad y el nivel de modernización del país están a la altura de sus ambiciones primermundistas.

Brasil vivió hasta hace poco un boom económico que lo convirtió en uno de los mercados emergentes favoritos de los inversores extranjeros.

Y el protagonismo económico y geopolítico le ayudaron a adjudicarse la organización de la Copa Mundial del 2014 y los Juegos Olímpicos del 2016, dos importantes eventos internacionales donde la seguridad es crucial.

La presidenta Dilma Rousseff, que lloró al visitar el domingo la morgue improvisada cerca de la discoteca incendiada en el sur del país, suele hablar con orgullo del progreso de Brasil para convertirse en una nación desarrollada.

"Nuestro país hoy no sólo tiene el reconocimiento del mundo", dijo en un discurso el año pasado, sino "la confianza en una creciente autoestima de que podemos transformarlo en una nación desarrollada".

Pero para quienes conocen la realidad cotidiana menos espectacular de Brasil -con sus ciudades caóticas, carreteras dilapidadas y vastas zonas sin ley-, la madurez de la nación sudamericana parece todavía distante e incluso esquiva.

Mientras digieren los detalles de la tragedia en la discoteca, donde entre otras violaciones de seguridad la salida de emergencia estaba bloqueada, los brasileños empiezan a culpar a legisladores, reguladores y a una cultura que, según los críticos, es demasiado tolerante con el cumplimiento de las normas de todo tipo.

"La causa de esas muertes no es nada complicada", dijo Moacyr Duarte, un especialista en gestión de emergencias y desastres de la Universidad Federal de Río de Janeiro.   Continuación...

 
Los restos quemados del bar de la discoteca Kiss en Santa María, Brasil, ene 28 2013. Conmocionados por un incendio que causó la muerte de 231 personas en una discoteca, los brasileños se cuestionan si los reglamentos, estándares de seguridad y el nivel de modernización del país están a la altura de sus ambiciones primermundistas. REUTERS/Edison Vara