¿Puede vicepresidente de Venezuela mantener romance chavista sin Chávez?

martes 5 de febrero de 2013 13:45 GYT
 

Por Pablo Garibian y Mario Naranjo

CARACAS (Reuters) - Llenar los zapatos del tan carismático como controvertido mandatario Hugo Chávez se está convirtiendo en una cruzada para el vicepresidente de Venezuela.

En una jugada clave para mantener el impulso del chavismo sin Chávez, Nicolás Maduro arenga a los venezolanos día a día en actos por todo el país transmitidos en cadena nacional, con un estilo procaz y folclórico que recuerda al de su jefe.

Mientras Chávez convalece desde hace dos meses en Cuba de otra cirugía contra el cáncer, su encargado busca compensar el mutismo del jefe de Estado, dando muestras de un chavismo unido en un país petrolero que gravita en torno al líder socialista.

Ahora el vicepresidente de 50 años ha cambiado sus trajes por conjuntos deportivos como los que usa el presidente y abraza gente en las calles. Su habitual discurso moderado y talento negociador han cedido lugar a agresivas arengas contra la oposición, denuncias de conspiraciones o de planes de atentados.

Maduro ya no parece Maduro. Pero tampoco parece Chávez.

En su camino por llenar el espacio dejado por el "comandante", Maduro busca aparecer en público junto al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, dueño de un verbo más apegado al del líder de la revolución bolivariana.

En un acto para celebrar los 21 años de una intentona golpista comandada por Chávez, Cabello logró que los asistentes se mantuvieran atentos, gritaran, aplaudieran, se pusieran de pie y hasta rieran mientras pronunciaba su discurso.

En contraste, cuando Maduro se encontraba en uso de la palabra muchos de los asistentes revisaban sus teléfonos móviles y conversaban entre ellos.   Continuación...

 
El vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante un desfile en conmemoración del vigésimo primer aniversario del intento de golpe de Estado de Hugo Chávez en Caracas, feb 4 2013. Llenar los zapatos del tan carismático como controvertido mandatario Hugo Chávez se está convirtiendo en una cruzada para el vicepresidente de Venezuela. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins