Venezuela, el país de las reinas de belleza donde escasea hasta el maquillaje

viernes 26 de septiembre de 2014 09:56 GYT
 

Por Alexandra Ulmer

CARACAS (Reuters) - Las aclamadas modelos y aspirantes a reinas de belleza encuentran cada vez más difícil acicalarse en Venezuela, a medida que la escasez convierte a sombras de ojos e implantes mamarios en codiciados bienes de lujo.

En el país que ha tenido la mayor cantidad de reinas de belleza, hasta los productos de cuidado personal básicos, como desodorante y champú, son cada vez más difíciles de conseguir debido a un férreo control cambiario que ha provocado una sequía de dólares necesarios para importaciones.

Pero osadas modelos y aspirantes a Miss Venezuela están haciendo todo lo posible para mantener las pasarelas activas.

"Estoy matándome en cada farmacia, buscando en cualquier lugar donde venden maquillaje", dijo a Reuters Ileanne Dávila, una estudiante de Ingeniería Civil y modelo de 19 años.

"No conseguía sombra roja (...) y usé labial", agregó durante un descanso de una sesión de fotos. "No consigo polvo de mi color (de piel). A veces mezclo entre dos tonos".

Dávila es una de muchas asiduas, de tres años en adelante, a la academia de modelaje de Gisselle Reyes, ex candidata a Miss Venezuela que ahora prepara a jóvenes para el concurso de belleza.

Pero incluso en ese glamoroso lugar en un barrio de clase alta de Caracas, la carestía está limitando los planes para seguir los pasos de Reyes. A veces, literalmente.

Las jóvenes usan los tacones de sus madres porque no pueden conseguir de su talla. Ante ello, las niñas desfilan descalzas o con los enormes zapatos de sus mamás atados con cinta adhesiva.   Continuación...

 
Un profesor muestra técnicas de maquillaje en el rostro de una estudiante durante una clase de modelaje en Caracas. Imagen de archivo, 20 septiembre, 2014.  Las aclamadas modelos y aspirantes a reinas de belleza encuentran cada vez más difícil acicalarse en Venezuela, a medida que la escasez convierte a sombras de ojos e implantes mamarios en codiciados bienes de lujo. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins