13 de octubre de 2014 / 15:26 / hace 3 años

Afamado programa musical venezolano empieza a captar niños, incluso antes de nacer

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La terapeuta Fátima Fernández trabaja junto a una mujer embarazada en una clase de gimnasia acompañada de música clásica en "El Sistema" en Caracas, sep 27 2014. Cuando Adán Bello nació, apenas lloró. Segundos después y con los ojos bien abiertos, empezó a seguir la melodía de un dúo de arpistas que tocaba "Canción de cuna" de Brahms en un hospital público en Venezuela.Carlos Garcia Rawlins

CARACAS (Reuters) - Cuando Adán Bello nació, apenas lloró. Segundos después y con los ojos bien abiertos, empezó a seguir la melodía de un dúo de arpistas que tocaba "Canción de cuna" de Brahms en un hospital público en Venezuela.

A sólo minutos de nacer, Bello, el primogénito de una joven de escasos recursos, recibió un diploma que lo acredita como miembro de "El Sistema", el aclamado programa musical venezolano que adiestró 2,5 millones de niños y jóvenes desde 1975, entre ellos, al director de orquesta Gustavo Dudamel.

La inclusión de Bello forma parte del más reciente de los nueve proyectos de "El Sistema", que busca captar bebés, incluso desde el vientre, para empaparlos con música clásica y arrancarlos de la pobreza y delincuencia en Venezuela, considerado por Naciones Unidas como el segundo país más violento del mundo.

"Un niño que agarra un instrumento musical es un niño que jamás empuñará un arma", dijo a Reuters Leonardo Méndez, coordinador del programa "Nuevos integrantes" que ha captado 1.500 niños en Caracas, la capital del país, desde su arranque a fines del 2012.

El Sistema admitía a niños a partir de los cinco años, pero desde el estreno del programa cientos de niños más pequeños acuden, una vez al mes, a su moderno edificio del centro de Caracas, para recibir lecciones de canto, iniciación musical con instrumentos hechos de papel y conciertos gratuitos.

Y no contento con llegar sólo a los más pequeños, un grupo de músicos de "El Sistema" acude a hospitales públicos, como donde nació Bello, para tocarle música clásica a las madres a punto de dar a luz y hasta en el preciso instante del parto.

Méndez cuenta que en las últimas semanas varios músicos y educadores de otros países llegaron a Venezuela buscando inspiración para replicar "Nuevos integrantes" en sus tierras.

"Milagro Musical"

En 1975, en un vetusto garaje y con apenas nueve músicos, el economista venezolano José Antonio Abreu fundó "El Sistema" y, de a poco, pudo expandirlo a todo el país a través de una enorme red de orquestas sinfónicas y coros infantiles y juveniles.

Catalogado mundialmente como un "milagro musical", "El Sistema" no sólo es el programa de responsabilidad social de mayor impacto en la historia de Venezuela, sino que ha rebasado sus fronteras a países como Colombia, Perú, Bolivia y hasta Escocia y Estados Unidos que han replicado su modelo.

Siete de cada 10 niños que entran en sus aulas vienen de hogares pobres en un país que, a pesar de tener las mayores reservas de crudo del planeta, aún muestra bolsones de pobreza en casi un tercio de su población.

Quizá consciente de ello, una noche de finales del 2012, Méndez, el responsable de "Nuevos integrantes", tuvo una epifanía mientras intentaba dormir a su hija más pequeña. Como la niña no podía dormir, le puso un CD de música clásica y, pocos minutos después, cayó rendida.

El trompetista de 42 años comprobó que la música ayuda al relajamiento y al desarrollo cognitivo y usó ese gancho para seducir a las madres embarazadas o con niños pequeños, para que los inscriban en el innovador proyecto.

"¿Por qué esperar tanto tiempo si podemos captar a los niños desde el momento de nacer?", se preguntó el músico y educador.

Junto a la piel, el oído es el órgano más desarrollado de los niños. De hecho, tres meses antes del parto, los bebés ya pueden escuchar, explicó Fátima Fernández, profesora de gimnasia musical para madres embarazadas en el novel programa.

Una de sus alumnas, Abigaíl Vázquez, lo certifica.

"Es impresionante cómo, dependiendo de los ritmos que uno le va colocando, va sintiendo cómo el bebé reacciona", dijo Vázquez, acariciando su prominente barriga de ocho meses.

"La música es alegría, es felicidad", agregó. "Te da niños más felices".

Reporte de Diego Oré; Reporte adicional de Efraín Otero, Editado por Juana Casas

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