3 de junio de 2008 / 0:27 / hace 9 años

Banda R.E.M., en 'via rápida' a renacimiento roquero

Por Erik Pedersen

<p>Los fan&aacute;ticos del rock podr&aacute;n despertar de su pesadilla, pues la banda R.E.M. ha regresado. Un ambiente de alegr&iacute;a se vivi&oacute; el jueves en el Hollywood Bowl, sobre el escenario y en las localidades, ya que R.E.M. parec&iacute;a recuperar su energ&iacute;a con un &aacute;lbum animado y disfrutar de un renovado inter&eacute;s en Estados Unidos. Photo by (C) CHIP EAST / REUTERS/Reuters</p>

LOS ANGELES (Hollywood Reporter) - Los fanáticos del rock podrán despertar de su pesadilla, pues la banda R.E.M. ha regresado.

Un ambiente de alegría se vivió el jueves en el Hollywood Bowl, sobre el escenario y en las localidades, ya que R.E.M. parecía recuperar su energía con un álbum animado y disfrutar de un renovado interés en Estados Unidos.

La banda realizó una presentación con algunos tintes de política que recordó lo efectivo y conmovedor que un concierto de R.E.M. puede llegar a ser.

Fue la tercera parada de un gira mundial para promocionar “Accelerate,” un álbum que alcanza ritmos musicales que la banda jamás había intentado realizar.

Mientras “Monster” de 1994 fue el disco roquero “prometedor” del grupo, esta producción es el rock and roll puro: rápida, cruda y de menos de 35 minutos de duración.

Nueve de su docena de sencillos lograron formar el disco, y ninguno logró que la presentación perdiera su impulso.

Pero el concierto ciertamente no se trataba de sólo promocionar un álbum nuevo. En 110 minutos, R.E.M. interpretó 25 canciones de 12 de los 14 discos de la banda (además de una canción del álbum de éxitos del 2003), solamente dejando atrás a “Fables of the Reconstruction” y “Green,” pero incluyendo cino temas ochenteros.

La presentación ignoró voluntariamente a la mayoría de las canciones lentas y pesadas de sus últimas dos producciones.

El vocalista Michael Stipe estuvo menos hablador de lo normal y generalmente se mantuvo callado hasta promocionar a Barack Obama a finales de la noche, en lo más candente de la carrera demócrata por la nominación a la contienda de noviembre por la Casa Blanca.

Sin embargo, Stipe y la banda dejó que la música hablara por sí misma, a través de canciones como la enfadada “Ignoreland,” la temerosa “Fall On Me,” la desilusionada “Houston,” y el disgutado “Final Straw,” entre otras.

El ritmo cayó ocasionalmente, incluyendo “Let Me In,” interpretada acústicamente con la banda reunida en un pequeño círculo en el centro del escenario.

La única falla fueron las pantallas múltiples de video, un cambio notorio y molesto en comparación al último concierto de la banda en el Bowl en el 2003. Las pantallas aportaron poco, mayormente quitando la atención de la acción sobre el escenario.

El siempre elegante Stipe cantó con una voz potente mientras empleaba sus movimentos extraños y magnéticos. El bajista Mike Mills y el guitarrista Peter Buck enfrentaron exitosamente el reto de festejar como si fuera 1989.

¿Veredicto? R.E.M. ha regresado. Pero veamos cómo suena el próximo álbum.

Reuters/Hollywood Reporter

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