Programa TV EEUU desenmascara hombre detrás historia armas Irak

viernes 2 de noviembre de 2007 09:34 GYT
 

NUEVA YORK (Reuters) - Un desertor iraquí inventó la historia de que Saddam Hussein tenía armas biológicas, una amenaza citada por el Gobierno de Bush como razón clave para que Estados Unidos invadiera Irak en el 2003, dijo el jueves el programa de televisión "60 Minutes."

Rafid Ahmed Alwan, cuyo nombre clave era "Curve Ball" entre los funcionarios de inteligencia, sostuvo ser un experto ingeniero químico, pero era en cambio un ladrón perseguido y un estudiante mediocre, dijo el programa. Alwan llegó a un centro de refugiados en Alemania en 1999.

"Para fortalecer su caso de asilo e incrementar su importancia, relató a los funcionarios que era un ingeniero químico estrella que había estado a cargo de una planta en Djerf al Nadaf que estaba fabricando armas biológicas móviles," señaló "60 Minutes" en un comunicado.

El presidente George W. Bush y altos funcionarios estadounidenses argumentaron que el líder iraquí Saddam Hussein estaba almacenando armas de destrucción masiva que amenazaban la seguridad de Estados Unidos.

Pero dichas armas nunca se encontraron y lo que se suponía sería una estancia corta de Estados Unidos en territorio de Irak está ya en su quinto año, con más de 3.800 soldados estadounidenses y decenas de miles de iraquíes muertos.

"60 Minutes" dijo que halló una orden de arresto contra Alwan en relación a un robo de la compañía de producción televisiva Babel en Bagdad, donde él trabajó alguna vez. Agregó que Alwan estudió ingeniería química pero con bajas calificaciones.

El reporte, la culminación de una investigación de dos años realizada por el periodista Bob Simon, será emitido el domingo por la cadena de televisión CBS.

"El (por entonces) director de la CIA, George Tenet, dió la información de Alwan al secretario de Estado Colin Powell para que la usara ante la ONU en su discurso justificando la acción militar contra Irak," manifestó "60 Minutes."

Así se hizo, dijo el programa, pese a una carta de funcionarios de inteligencia de Alemania que decía que aunque Alwan parecía ser creíble, no había evidencia que ratificara su historia.   Continuación...