4 de febrero de 2008 / 15:23 / hace 9 años

ENFOQUE-Argentina se enriquece con el tango para los turistas

6 MIN. DE LECTURA

Por Fiona Ortiz

BUENOS AIRES (Reuters) - El tango, un imán para los millones de turistas que llegan cada año a Buenos Aires atraídos por su nostálgica historia y su bohemia, se convirtió en un gigantesco negocio y uno de los pilares de la poderosa economía de la ciudad.

A diferencia de lo que ocurría en el pasado, cuando los bailes populares llamados "milongas" eran sólo para el recreo de los tangueros de antaño, ahora reciben visitas de todo el planeta, y cada turista viene dispuesto a invertir su dinero en esa diversión.

El empresario Juan Fabbri no tiene lugar ni para sentarse en su propio teatro-restaurante de 500 butacas, llamado Esquina Carlos Gardel.

Sus clientes pagan de 80 a 160 dólares para cenar la clásica carne argentina mientras miran una película sobre el desarrollo del tango, la melancólica música y baile que es marca registrada del país sudamericano desde el siglo XIX. Luego se presenta un show de baile con orquesta.

"Si quiero cenar en mi propio lugar tengo que comer parado," asegura el empresario, que emplea a coreógrafos, bailarines, músicos y vestuaristas, ayudando a mantener la economía del tango que crece al 25 por ciento anual, lo que triplica el ritmo del país.

El tango es una industria de unos 450 millones de dólares anuales y representa el 10 por ciento del gasto en entretenimiento de la ciudad de Buenos Aires, nada despreciable para un baile de más de 100 años que compite con cines, los videojuegos, recitales de rock y fiestas electrónicas.

Argentina se benefició de un fuerte repunte del turismo desde la profunda crisis del 2002, gracias a la fuerte depreciación de la moneda local frente al dólar, lo que hizo al país un destino económico para los viajeros.

Carne, Vino Y Tango

El impulso turístico incrementó la demanda de teatros-restaurantes dedicados al tango, que trabajan casi exclusivamente con visitantes de Asia, Europa y de todo el continente americano.

"Alrededor del 85 por ciento del turista extranjero pasa por alguna casa de tango porque se combinan las dos cosas que vienen a buscar: ver el espectáculo de tango y comer bien, la carne es fundamental para ellos," dijo Marcelo Ruggieri, gerente de la Cámara de Casas de Tango.

Al igual que los clubes de jazz de Nueva Orleans o las noches de Samba en Río de Janeiro, un show de tango es una visita obligada.

"Si no ves esto, no viste Buenos Aires," dijo Michael Dimadis, un turista griego de 30 años, quien vio el show de tango con sus amigos europeos en Michelangelo, un teatro que también pone énfasis en los requeridos vinos argentinos.

"Es como ir a Grecia y no comer tzatziki," agregó.

Los más austeros mochileros también contribuyen a la economía del tango, concurriendo a los bares donde los sonidos del clásico acordeón son remixados con música electrónica.

Y los amantes del baile -25.000 personas vienen a tomar clases cada año- asisten a las milongas, y dejan algún dinero en los zapatos de los bailarines.

"Lo que más produce ingresos en la ciudad de Buenos Aires es el turismo y dentro del turismo el condimento más importante es el tango," dijo el empresario Fabbri, quien comenzó a bailar tango a comienzos de la década de 1990, entremezclándose con un submundo de veteranas leyendas del baile.

Allí notó que los turistas iban a las milongas para empaparse de la cultura del tango y vio una oportunidad de negocio, lo que lo llevó a abrir primero una sala de baile, luego un canal de televisión dedicado 24 horas al tango y finalmente el teatro.

Algunos empresarios del negocio temen que se esté gestando un exceso de oferta.

Pero Fabbri afirma que la cantidad de cruceros que amarran en el puerto de Buenos Aires garantiza llenar Esquina Carlos Gardel (www.esquinacarlosgardel.com.ar) y un nuevo establecimiento de 1.200 butacas que está terminando de construir con un socio con una inversión de dos millones de dólares.

Caro Para Los Argentinos

Pocos argentinos pueden asistir a los espectáculos de tango orientados al turismo, pero una nueva generación abrazó la danza nacional por excelencia, asistiendo a escuelas de tango y a las milongas, que se reproducen en toda la ciudad.

"En mi generación, éramos jóvenes en los 70, no nos interesaba el tango, teníamos un buen rock argentino. Hoy en día, el mundo del tango está lleno de gente joven y linda, hace bien a todos," dijo el economista Jorge Marchini, quien realizó un estudio para el Gobierno sobre el mercado del tango.

Irónicamente, dijo Marchini, suele ser la fascinación extranjera por el tango que despierta el interés de los argentinos por su propia cultura.

El año pasado, un récord de 400.000 extranjeros y argentinos asistieron a dos eventos de tango de la ciudad de Buenos Aires: un festival de tango y una competencia internacional del baile.

Son tantos los turistas que llenan los salones de tango que algunas milongas pagan a bailarines para que saquen a las damas y asegurarse de que todas puedan bailar.

"Cada ciudad tiene su sabor, sus olores, su estilo, su forma de vivir, su personalidad, y el tango es la personalidad de Buenos Aires," dijo Marchini.

Reporte de Fiona Ortiz; Editado por Silene Ramírez

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