5 de agosto de 2008 / 17:50 / hace 9 años

Cerveza y espías: 'Stasi pub' divide a los berlineses

3 MIN. DE LECTURA

Por Tom Koerkemeier

BERLIN (Reuters) - Dos berlineses están dando que hablar con su nuevo "Stasi Bar," donde los clientes beben cerveza rodeados por dispositivos de espionaje y documentos hechos trizas a sólo pasos de las oficinas centrales de la desaparecida policía secreta de la Alemania del Este.

Los dueños, Willi Gau y Wolfgang Schmelz, dicen que quieren provocar un debate con su pequeño bar.

Para los grupos que representan a las víctimas de la oscura Stasi se trata, en cambio, de una idea de mal gusto.

"Lo hacemos de una forma sarcástica, pero serio," dijo Gau, de 60 años, en la entrada de su bar "Die Firma" (La Firma), donde los clientes son recibidos con un enorme señal con el emblema de la Stasi.

Dentro hay un maniquí disfrazado de policía de la Alemania del Este con un bastón y esposas delante de un cartel que dice: "Bienvenidos a la capital de la República Democrática Alemana."

Los dueños ofrecen cerveza y comida típica de la Alemania del Este junto a viejas máquinas de escribir y a una urna que dice "E.H. -- 1912-1994," en alusión al fallecido líder de la RDA, Erich Honecker.

Los clientes regulares pueden transformarse en "informantes de la Stasi" y conseguir así descuentos.

"Respetamos a las víctimas. Pero no queremos esconder esto bajo la alfombra," dijo Gau, para quien es hora de enfrentar el penoso pasado de Alemania.

"Luego de 20 años deberíamos cambiar la forma en que hablamos del tema," comentó.

Fundada en 1950, el Ministerio de la Seguridad del Estado de Alemania del Este, conocida como Stasi, era considerado uno de los organismos policiales más represivos del mundo.

Se infiltró en casi todos los aspectos de la vida de los alemanes orientales, usando la tortura, la intimidación y una enorme red de informantes para atacar a los disidentes.

Siegfried Reiprich, que trabaja en una ex prisión de la Stasi convertida en memorial, dijo que el pub era "un insulto para las víctimas."

Peter Alexander Hussock, de la organización de víctimas Help, dijo al diario Bild que el tema era muy serio como para hacer chistes.

"Mucha gente todavía tiembla cuando piensa en la Stasi. Sufren de insomnio y problemas físicos," agregó Hussock.

Tras la caída del muro de Berlín en noviembre de 1989, manifestantes asaltaron las oficinas de la Stasi en Normannenstrasse, en el este de la ciudad, donde Gau y Schmelz han abierto su bar.

Escrito por Kerstin Gehmlich; Editado en español por Esteban Israel

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