8 de julio de 2008 / 0:50 / en 9 años

Autores, tratados como estrellas de rock en festival brasileño

<p>Paulo Cavalcante viaj&oacute; en autobuses por 46 horas desde el noreste de Brasil a esta ciudad costera para estar junto a personalidades como el dramaturgo brit&aacute;nico Tom Stoppard (en la foto) y otros famosos escritores. 'Esto es magn&iacute;fico', dijo el profesor de 47 a&ntilde;os de edad, que estaba vendiendo copias de su primer libro, una novela de amor, a los transe&uacute;ntes en la ciudad costera de Paraty. Photo by (C) GARY HERSHORN / REUTERS/Reuters</p>

Por Stuart Grudgings

PARATY, Brasil (Reuters) - Paulo Cavalcante viajó en autobuses por 46 horas desde el noreste de Brasil a esta ciudad costera para estar junto a personalidades como el dramaturgo británico Tom Stoppard y otros famosos escritores.

“Esto es magnífico,” dijo el profesor de 47 años de edad, que estaba vendiendo copias de su primer libro, una novela de amor, a los transeúntes en la ciudad costera de Paraty.

“La gente de donde vivo yo no lee mucho a causa de bajos ingresos y una pobre educación,” apuntó.

Durante unos pocos días la semana pasada, Cavalcante pudo codearse en la ciudad colonial de calles empedradas con Stoppard, el músico Carlos Lyra y el mordaz autor estadounidense David Sedaris en la ciudad colonial de calles empedradas.

Fundada hace seis años por la editora de “Harry Potter” Liz Calder, la anual Fiesta Literaria de Paraty ha ayudado a transformar esta ciudad a mitad de camino entre Río de Janeiro y Sao Paulo en un destino de moda y puso a Brasil en un lugar destacado en el circuito literario internacional.

Los brasileños, más conocidos por sus telenovelas y el samba que como lectores, tratan el evento como un tesoro nacional.

“Era como un concierto de rock,” afirmó la novelista británica Zoe Heller sobre su sesión de debate, vista por varios miles de personas.

Al menos 1000 personas hacinadas escucharon una discusión sobre el significado de la bossa nova entre Lyra y un crítico musical que se refirió a temas como la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985 hasta los posibles vínculos de la música con autores como Machado de Assis, que fue el tema de la reunión de este año.

CULTIVANDO LECTORES

Pocos festivales literarios pueden coincidir con la exótica y, a veces, surrealista Paraty, un antiguo puerto de comercio de esclavos.

Un travesti camina a lo largo de una calle el viernes por la noche, mezclándose con el torso desnudo de brasileños y unos pocos turistas extranjeros que exploran las muchas “cachacarias” en la zona, tiendas en las que las botellas de cachaza se apilan hasta el techo.

A pesar de la atmósfera febril en el festival, Brasil no es una nación de ávidos lectores.

Un estudio realizado por el instituto Ibope de investigación publicado este año encontró que 45 por ciento de los brasileños no había leído un libro en los últimos tres meses.

Diecinueve por ciento de los libros eran propiedad de un 1 por ciento de la población. El analfabetismo, la falta de interés, el alto precio de los libros y la falta de bibliotecas en muchas zonas se citan como desincentivos a la lectura.

“Nuestra cultura es más sobre la música,” dijo Ryana Gabech, de 23 años, que iba de bar en bar vendiendo su nuevo libro de poemas.

Sin embargo, la lectura ha crecido rápidamente en los últimos años, coincidiendo con un auge económico del país. El estudio encontró que 66,5 millones de brasileños habían leído un libro en los últimos tres meses, en comparación con 26 millones en 2000.

Flavio Moura, director de programación del festival, dijo que la tirada promedio de una novela en Brasil era de 2.000 ejemplares. La mayoría de los escritores tienen que recurrir a otros oficios como el periodismo para ganarse la vida, dijo.

“Otros festivales más pequeños festivales se inician en otras partes del país, esta es una gran señal,” dijo.

Ellison Assis, de 65 años, un ex trabajador de la salud que llegó a Paraty en la década de 1960 buscando ayudar a combatir la malaria, dijo que el festival lo había inspirado a intentar escribir un libro de memorias.

“Antes del festival, no había nada para los intelectuales aquí,” dijo. “He sido estimulado por todas estas personas discutiendo sobre literatura.”

Escrito por Guido Nejamkis, Editado por Juana Casas

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